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Mario Zolezzi Velásquez, Historiador y cronista.-  Viajando por la costa sur de Iquique, a una distancia cercana a 30 kms. se halla la caleta... Caleta Pozo Toyo escapó de ser un contaminado Cerro Chuño

Mario Zolezzi Velásquez, Historiador y cronista.- 

Viajando por la costa sur de Iquique, a una distancia cercana a 30 kms. se halla la caleta denominada Pozo Toyo, con una casi desconocida historia, que nos da a conocer que sirvió, también, de punto de embarque de guano, donde, de acuerdo al Derrotero de la Costa de Chile, volumen I, desde Arica al Canal de Chacao, publicado por el Servicio Hidrográfico de la Armada. La bahía es bastante abierta donde se puede fondear estando el tiempo en buenas condiciones.

La suerte de ese lugar sin ninguna importancia, hizo noticia sorpresivamente cuando en un diario local apareció la información de un proyecto para industrializar residuos mineros que iban a transportar desde los Estados Unidos, los que iban a procesar para la fabricación de tapas, cañerías sanitarias y otras cosas. Una nueva industria, más trabajo.

Mientras se desarrollaba el proyecto industrial, los interesados o sus representantes iniciaron los trámites en la oficina regional de Bienes Nacionales, con la finalidad de obtener una concesión de arriendo de una determinada superficie de terrenos para allí depositar una abultada cantidad de esa materia prima, se hablaba de 20 o 30 mil toneladas.

El funcionario Ricardo Yuraszeck Van dar Molen estaba a cargo de la Seremi de Bienes Nacionales, en tiempo del gobierno de Patricio Aylwin (1990- 1994), al restaurarse el régimen democrático, después de una dictadura de más de 16 años.

El Seremi empezó a estudiar los antecedentes donde se explica la finalidad de tener esos terrenos y ahondar más sobre esos residuos metálicos y comprobar si eran o no peligrosos para la salud pública, movió todos los resortes institucionales a su disposición, porque le pareció que estaba frente a un caso muy serio.

Así fue que se apoyó en el Decreto Ley N° 1939, de 1977, que establece que el Estado no está obligado a enajenar o concesionar terrenos si esto atenta contra el interés fiscal o el desarrollo social de la región, y en el Convenio de Basilea (Suiza), firmado por Chile en 1990 y ratificado en 1992, que regula el control transfronterizo de residuos peligrosos y su eliminación para proteger la salud pública y el medioambiente.

La Ley de Bases Generales del Medio Ambiente es de marzo de 1994 y su reglamento para que fuera operativa fue aprobado y publicada en 1997.

Y en coordinación con el Servicio de Salud y la Superintendencia de Aduana, se desbarató una operación que pretendía en fondo deshacerse de miles de toneladas de residuos metálicos tóxicos de faenas en los Estados Unidos, e internarlo en territorio chileno, con una rotulación falsa, para utilizarlo en un supuesto proyecto industrial que se demoraría, mientras se acopiaba el material pernicioso.

Al final, el proyecto no se concretaba por alguna razón, tal vez se fabricaba una quiebra, y así Pozo Toyo se quedaba con toda esa basura tóxica.

Toda esa operación maquiavélica se derrumbó frente a la alarma que causó en las autoridades locales, además los tiempos habían cambiado en relación a la protección del medioambiente, a diferencia de lo que ocurrió en Arica, durante la dictadura, con el horroroso caso de la importación de miles de toneladas de residuos metálicos pernicioso para reprocesarlo, lo que no se hizo, un infame negocio de los exportadores suecos e importadores ariqueños, originando una tragedia social desgarradora, en la cual se vio implicado el Estado de Chile.

El frustrado plan diabólico de dejarnos de recuerdo ese inmenso montón de escorias tóxica, se debió al tesón funcionario del señor Ricardo Yuraszeck Van dar Molen, tal vez olvide a otros funcionarios plegados a esa ardua y salvadora misión de tener un Cerro Chuño en la costa sur de Iquique.

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