Edición Cero

Pedro Oróstica Codoceo.-      Durante el último tiempo, la idea de la aplicación de un tributo a las fortunas de  nuestros super ricos... ¿Hacia una reforma tributaria en Chile? 

Pedro Oróstica Codoceo.-   

 

Durante el último tiempo, la idea de la aplicación de un tributo a las fortunas de  nuestros super ricos viene legitimándose   cada vez más como tema  relevante en Chile. Al respecto y como siempre,  se dan  argumentos a favor y en contra de esta medida a aplicar  en tiempos de gran adversidad, como ha sido la pandemia que  afecta al país.  Pero más allá de este  impuesto que pareciese normal como medida benefactora, se está poniendo énfasis en otra cuestión  crucial: la gigantesca evasión tributaria que se practica como actitud generalizada, en los países latinoamericanos; situación ante la cual  no quedaríamos excluidos.

 Esto, viene a enlazarse con  lo señalado en  el Diario Digital de la Universidad de Chile, por la columnista Claudia Carvajal G., quien hace mención a  la reciente publicación del Oxford Committee for Famine Relief (Comité Oxford para el Alivio frente a la Hambruna),  en la cual se da a conocer  “que en el lapsus que la pandemia ha afectado a América Latina, estos super ricos han aumentado considerablemente  sus ingresos y que la región ha visto surgir en promedio un nuevo millonario cada dos semanas desde marzo”.

Se expone igualmente, que en América Latina “los gobiernos están infra-gravando tanto la riqueza individual como los beneficios empresariales”, lo cual trae consigo un fallido mejoramiento nacional para un alto porcentaje de la población. Al respecto se señala que “América Latina perderá 113.400 millones de dólares en ingresos fiscales este año, lo que equivale al 59% del gasto en salud pública de la región”.  ¿Qué sucede en nuestro país?

En Chile, las fortunas también han crecido  durante estos meses. Y con respecto a la propuesta del tributo, no ha caído muy bien en algunas instancias de la esfera gubernamental.  Esta idea, “ha encendido alarmas en el ejecutivo, que rápidamente salió a decir que este tipo de impuesto solo traen como consecuencia el desincentivo a la inversión”; pero como ya lo hemos señalado en anteriores oportunidades, a nivel mundial son  ya numerosos los multimillonarios que han manifestado y solicitado a los gobiernos, poder entregar una mayor contribución de sus fortunas para paliar los efectos  que han quedado al descubierto con la emergencia sanitaria.

Ahora y  junto a esta postura, surge por otro lado,  optimismo local ante  el tema, puesto que ya el año pasado, “Andrónico Luksic, presidente de Quiñenco, se mostraba abierto a la discusión de un impuesto específico a los grandes patrimonios y hoy, cuando se reflota la idea desde el Congreso, mantiene su posición y así lo señaló a través de su cuenta de twitter: No me opongo a ninguna idea que se discuta en forma seria y responsable pensando en el bien de Chile”. Meritorio; a mi modo de ver las cosas.

Pero, además  – y aquí viene la segunda parte de la nota –  frente a estas medidas para lograr ésta  tributación, surge también lo relacionado a la  evasión tributaria a gran escala en el territorio latinoamericano.  Y respecto a nuestro país, el profesor Ramón López, Ph.D. en Economía de la Universidad de British Columbia y director de los programas de Magister y Doctorado del Departamento de Economía de la Universidad de Chile y citado por la columnista, expone  que “hay diversos estudios que demuestran la enorme evasión de impuestos, sobre todo en los últimos años”.

El más reciente de estos, “señala que la evasión alcanza en Chile ya los 21 mil millones de dólares y eso equivale al 7,6 por ciento del PIB. El desglose, según lo señaló en 2017 el entonces director del Servicio de Impuestos Internos, Michel Jorrat,  es que un 5,5% del PIB no se logra recaudar por impuesto a la renta, y un de 2,1% del PIB por concepto de IVA.”  Además  “La mayor parte de esta  elusión ocurre en el nivel  más rico,  porque para ello se necesita recurrir a la industria de la evasión; esto es, abogados, contadores auditores, que se dedican a administrar estas riquezas, que terminan en estas evasiones”.

Son estos elementos, entre otros,  los que vendrían a avalar la propuesta de una Reforma Tributaria en Chile,  Ahora, todas estas  materias se encuentran como proyecciones,  en manos de las instancias legisladoras,  Cámara de Diputados y Senado. Lo  que no sabemos aún a ciencia cierta es en que terminará ésta. Veremos que pasa. De ahí  que se  esperaría de todos los involucrados, un esfuerzo extraordinario para contribuir a una comunidad nacional que vive  momentos de extrema  polarización económica política social, generalidad  puesta en evidencia en octubre del 2019 y que es necesario humanizar.

Es por ello supuestamente, que las ideas surgidas en torno a esta discusión sobre la Reforma Tributaria ha ido cobrando fuerza. El objetivo final sería  no depender solo del IVA, a toda vista insuficiente y  ante el cual,  por un kilo de pan se hace pagar por igual  al más  ‘supermillonario’ como al más  ‘superpobre’. Como digo, no se sabe aún cual será la definición de los legisladores frente a este crucial tema para los chilenos. En todo caso, creo  habrá que redefinir la creencia   que somos  un país de  sólida clase media.

Quizás como conclusión a estas situaciones descritas, podríamos convenir en  que estos tiempos globalizantes que nos toca vivir, tienen la gracia de exhibir no sólo  los  valores utilitaristas y mercantiles con que se conduce a la sociedad, sino también, aquellos  que surgen  como  conciencia de humanidad, y que aspiran a superar las  atávicas  contradicciones entre ricos y pobres.