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Pedro Oróstica Codoceo Esta cavilación ha surgido a propósito  de la noticia del   sui generis traslado  de los centenares de ciudadanos bolivianos desde Santiago... Reflexión transversal  

Pedro Oróstica Codoceo

Esta cavilación ha surgido a propósito  de la noticia del   sui generis traslado  de los centenares de ciudadanos bolivianos desde Santiago a Iquique,  en tránsito a su país,  a objeto de realizar cuarentena por el covid19 en esta capital regional. De acuerdo a la información, estos se encontraban varados  frente al consulado general de Bolivia en la comuna de Providencia,  en la capital chilena.

Esta trasportación  a Iquique, capital regional,   podría haberse considerado normal y acertada, si  se  hubiesen dirigido  a quienes correspondía.  A todas    luces había que incluir en la coordinación de esta maniobra,  a la autoridad   regional, provincial o comunal. Es decir, el procedimiento propio en los protocolos administrativos.

Pero no fue así. No hubo información oficial ni para  intendente, ni gobernador, ni al alcalde de la ciudad; de  acuerdo a lo expresado por la prensa local.  Podríamos preguntarnos, entonces,   si estas decisiones  son producto puntual del ajetreo generado por la emergencia sanitaria  u obedecen a la   tradicional  impronta nacional   de ese  no sostenible  dominio  central en boga.

Y es mirado desde este último punto de vista, que el caso  concentra   atención,  cuya operación  tuvo como actores principales a la municipalidad de Providencia y  a la Cancillería, las cuales frente a la situación del aglomeramiento de estas personas, se deciden  por  el traslado. No obstante,  primeramente se había  difundido  otra alternativa.

Respecto a esto  Diario La Tercera, publicó sobre el aporte que proporcionaría   el municipio anfitrión dada la situación que se les presentaba. De acuerdo a esto, se comprometía  “a asegurar la cuarentena correcta de los varados brindando alojamiento, alimentación e incluso el traslado hasta la frontera.”

Además se  reiteró: “tenemos situación financiera delicada, pero podemos hacernos cargos de esas  personas que están en una situación terrible.” No obstante y en el cuadro siguiente,  aparecen derivados  a realizar cuarentena en esta ciudad. ¿En que quedó aquello?  En todo caso y sea como sea,  hay que obtener utilidad de las experiencias que se van suscitando.

Entre estas: verificar y cumplir a su tiempo los protocolos administrativos del servicio público, especialmente donde se ven involucradas las regiones, las provincias y las comunas del país. Ahora  y sobre todo, el desafío más grande,  reconsiderar   las estructuras mentales   del egocentrismo cultural desde el cual se actúa. Evidentemente, que este es el gran desafío a emprender  en perspectiva del bien común  para el siglo que avanza, y no solo en Chile, en el planeta entero.

Todos vamos aprendiendo.