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Una categórica reacción tuvo el profesor y Dr. en Educación, Haroldo Quintero Bugueño, ante la nota publicada por este portal, que desmitifica que el joven... Profesor y ex preso político Haroldo Quinteros asegura que Soldado Pedro Prado fue muerto antes del supuesto enfrentamiento con detenidos desaparecidos

Una categórica reacción tuvo el profesor y Dr. en Educación, Haroldo Quintero Bugueño, ante la nota publicada por este portal, que desmitifica que el joven soldado de 19 años, Pedro Prado Ortiz, fuera muerto en un supuesto enfrentamiento que en realidad nunca protagonizaron, los presos políticos y hasta hoy detenidos desaparecidos, Jorge Marín Rossel (19) y Williams Millar Sanhueza (42).  Quinteros, aporta nuevos antecedentes señalando que tiene información de primera mano, que el conscripto resultó muerto, antes del montaje, el que en realidad se hizo para ocultar lo ocurrido.

“El conscripto Pedro Prado fue asesinado antes del montaje que inmediatamente después de su muerte inventó la dictadura. El propósito era doble: aprovechar la muerte de Prado para a su vez, justificar el asesinato de los militantes socialistas Marín y Millar, quienes luego de ser detenidos fueron llevados, obviamente desarmados, al Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, días antes de la muerte de Prado”, declara Haroldo Quinteros.

Deja claro, sí  que lo que no se sabe, todavía, es si Pedro Prado Ortiz “fue un asesinato como el caso del joven Michel Nash, ocurrido en Pisagua, hasta donde fue trasladado por negarse a empuñar armas contra sus compatriotas; o lisamente fue un accidente”, añade.

Sobre en qué se fundamenta para acusar que Pedro Prado fue asesinado, antes del supuesto enfrentamiento con Jorge Marín y Williams Millar, sostiene que “esto lo saben y vieron bien muchos de los presos políticos confinados en el Regimiento de Telecomunicaciones, como asimismo los propios oficiales, suboficiales y conscriptos que custodiaban el lugar”.

Luego, interpela directamente a Guido Mario Díaz Aguilar, quien fuera conscripto también es esa época -septiembre de 1973-, quien promueve la iniciativa que la Avenida Salvador Allende, elimine el nombre del ex mandatario y nuevamente lleve el nombre del Soldado Pedro Prado Ortiz, que, para el Ejército, se levantó como un héroe militar, en circunstancia que es una víctima más de la dictadura.

“Por si no lo sabe el individuo que aparece liderando esta comedia, y otros más de su especie, la comisión Rettig, creada por los tres poderes del Estado, y ciertamente con la unanimidad del Parlamento, luego de oír declaraciones de testigos y militares coetáneos del suceso, determinó que Marín y Millar no tuvieron nada que ver en la muerte de Prado”, dice el profesor Quinteros.

Añade que lo peor de todo “es que, a sabiendas de lo macabro y escandaloso de esta falsedad, el Ejército haya montado el show del «homenaje» al infortunado conscripto, luego que la Avenida en cuestión fuera re-bautizada por un ente democrático como es el Cuerpo de Concejales de la Iquique con el nombre del Presidente constitucional de Chile Salvador Allende”.

HISTORIA

Haroldo Quinteros, para el año 73, era miembro del Comité Regional del Partido Socialista, junto a otros 9 dirigentes, de los cuales, sólo 2 lograron salir con vida, él y el profesor Mario Grawe, ya fallecido.

Quinteros fue detenido el 14 de septiembre y llevado al Regimiento de Telecomunicaciones, donde hoy se levanta la Escuela de Caballería Blindada. De ahí es traslado a Pisagua; lo traen nuevamente a Iquique y de nuevo de vuelta a Pisagua. Cuando retorna a Iquique, es enviado a la cárcel pública donde estuvo 6 meses y luego a la Penitenciaría en Santiago, donde permaneció 2 años. Junto a él, también fueron enviados otros 3 presos políticos.

Al recuperar la libertad sufrió el exilio obligado y enviado a Bélgica, donde llegó en 1976, con su esposa y una pequeña hija de 5 años. Luego ganó una beca para continuar estudios doctorales en Alemania. Cuando se levanta la prohibición de ingresos de exiliados, en 1985, comienza a preparar su retorna y pisa suelo chileno nuevamente ese año, junto a su familia a la que se sumaba una nueva hija, nacida en ese país. A su regreso intentó trabajar en su Iquique querido, pero le fue imposible, porque aún en dictadura, resultaba muy difícil reinsertarse.

Recuerda: “Volví a Chile en 1984, sólo a ver si era cierto que podía volver. Hubo algunos exiliados que, aunque se les había autorizado volver, tuvieron problemas en Pudahuel. Esa vez, entré a Chile desde Tacna. Estuve unas semanas aquí, volví a Alemania y volví definitivamente en 1985. Aunque aún venía con el honor de ser profesor de la Universidad más antigua y de mayor prestigio de Alemania -Universidad de Heidelberg-,  el Rector de la UNAP de la época,  ni siquiera quiso recibirme”

Debió trabajar algunos años en Santiago, trabajando en colegios británicos, donde la enseñanza es en inglés -esa es su especialidad- y recibiendo la ayuda de familiares y amigos. Sin embargo, no fue fácil el retorno, porque sufrió constantes amenazas. Recuperada la democracia, logró integrarse a la Universidad Arturo Prat, pero con muchos inconvenientes.

Relata que ”entré a la UNAP en 1994, después de 4 años de insistencia. Pude hacerlo sólo porque el Ministro de Educación de entonces era Ricardo Lagos, y a él recurrí. Lagos ordenó personalmente mi reintegro a la UNAP. La UNAP es la ex-Universidad de Chile – sede Iquique la universidad en la cual había trabajado desde 1966 hasta el golpe de estado de 1973.

Actualmente, Haroldo Quinteros se encuentra retirado de la vida docente, pero sigue siendo un incasable luchador por los derechos humanos, que es, precisamente, lo que lo llevó a dar su versión sobre la muerte -asesinato, señala-, del soldado Pedro Prado Ortiz, otra víctima más de la dictadura.

NOTA RELACIONADA

Sobre intención de cambiar nombre de Avenida Salvador Allende por la de Soldado Pedro Prado Ortiz, hay mucha historia que contar.