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Anyelina Rojas Valdés.- La tradicional Romería que en octubre de cada año se realiza a Pisagua, esta vez tendrá un carácter especial y de... Cenizas de la madre de Michel Nash, joven ejecutado en 1973, serán esparcidas en el mar de Pisagua, para el reencuentro con su hijo amado

Anyelina Rojas Valdés.- La tradicional Romería que en octubre de cada año se realiza a Pisagua, esta vez tendrá un carácter especial y de gran emotividad. Es que las cenizas de Ana Sáez Vásquez, recientemente fallecida, el pasado 28 de julio, serán esparcidas en el mar de Pisagua, el último lugar que habitó su hijo amado, Michel Nash Sáez, antes de ser ejecutado en ese recinto de prisión política.

Leila Nash Sáez, la hija menor del matrimonio Nash Sáez, traerá a Iquique los restos de su madre, este domingo 28 de octubre, día en que se realizará la romería a la fosa clandestina de Pisagua, donde se honra a quienes fueron ejecutados. 19 restos de presos políticos fueron encontrados en la fosa, pero el del joven Michel Nash, hasta ahora no aparece. Y probablemente, nunca aparecerá.

Sin embargo, desde el primer día, su familia no ha cesado en su búsqueda. Enterado del hallazgo de la fosa clandestina, en 1990, su padre Miguel Nash Mickail, se trasladó a Iquique; y desde Iquique a Pisagua, para buscar en la tierra salobre a su hijo: “Michelito, Michelito ¿dónde estás?”, gritaba al viento mientras buscaba en el viejo puerto, algún vestigio del joven recluta. Doce años después, muere sin haber encontrado jamás a su retoño.

Michel era un joven alegre y lleno de sueños, que para septiembre del 73, con 19 años se encontraba feliz cumpliendo con su Servicio Militar. Disfrutaba de las campañas militares y de compartir con otros jóvenes como él… hasta que llegó septiembre y se empezó a escribir su trágico final. También su un ejemplo de verdadero heroísmo militar.

Cumplía con su servicio militar en el Regimiento Granaderos, lugar que también sirvió de centro de detención. Allí había prisioneros, la mayoría de los cuales tenía como destino, Pisagua. El joven Nash estaba en el patio, en la formación, cuando los conscriptos fueron arengados por el comandante del Regimiento.

Rigoberto Echeverría, hoy ya de 90 años, estaba allí también en calidad de prisioneros político. En un registro realizado para los 40 años del golpe militar, por RTC y este portal Edición Cero, el viejo militante comunista, entregó su testimonio, recordando espontáneamente al joven Nash, cuando decidió dar un paso al lado, negándose a empuñar su arma, en contra de sus compatriotas.

Acto seguido, fue despojado de su investidura de soldado y pasó a la otra fila, a la de los prisioneros políticos y con ellos fue enviado a Pisagua; no como centinela ni carcelero, fue enviado como prisionero. Es el gesto más enaltecedor de un joven chileno, un verdadero héroe anónimo cuyo ejemplo perdurará más allá de su muerte.

Dijo Echeverría en aquella ocasión: “Habla el comandante del Regimiento y dice:   Para que sepan ustedes van a a salir a la calle y a marxista que encuentren hay que matarlo”. Arenga a toda la tropa…Michel da un paso adelante y dice Mi comandante yo he venido a cumplir con la ley de reclutamiento y no he venido a matar a mis compatriotas. Entonces lo despojan de su uniforme, le quitan todas sus pertenencias y es enviado a Pisagua. Estuvimos con él en su celda, Jorge Soria y yo (…) Nunca apareció. ¿Qué hicieron con Michel Nash?

LA FALSA LEY DE FUGA

Cuando el joven Nash se niega a empuñar su arma contra sus compatriotas, argumentando que no dispararía contra el pueblo que juró proteger y es enviado a Pisagua, sin saberlo, iniciaba un viaje sin retorno.

Allá se encontró con otros cientos de detenidos, la mayoría militantes comprometidos con la lucha política y social y mayores que él, en edad. En Pisagua se supo de inmediato de su acto heroico; los prisioneros  lo comentaban a hurtadillas, pero en su dolor y quizás temor, veían renacer sus esperanzas en el joven soldado.

Nash, desde la otra vereda, fue considerado de inmediato un enemigo, así que sin importar sus 19 años, fue objeto de un falso intento de fuga, ocurrido el 29 de septiembre de 1973. Falso porque a esa convicción llegó el Ministro Mario Carroza, quien por años instruye esta causa que coincidentemente lleva el nombre de “Nash y otros”. En efecto, la familia del joven soldado, en 1998, interpone una querella por homicidio calificado en la Corte de Apelaciones de Santiago, en contra de Augusto Pinochet y todos quienes resulten responsables, caratulada como “Nash y otros”.

En el falso intento de fuga, fueron ejecutados 6 prisioneros. El soldado Nash era el más joven. Carroza llegó al convencimiento que  los seis detenidos fueron escogidos en forma selectiva y como ya antes se estipulara en el Informe Rettig, asiste la convicción que Nash y los otros 5 ejecutados “fueron víctimas de grave violación de sus derechos humanos, cometidas por agentes del Estado”

En entrevista dada en el 2013, Angel Prieto corroboró la tesis del juez Carroza que determinó que los presos no fueron voluntarios, sino que escogidos en forma selectiva para que realizaran trabajos fuera de la cárcel.

Dijo aquella vez: “Cuando pidieron voluntarios yo levanté la mano, pero no me consideraron. Los que fueron llevados, fueron seleccionados, en forma intencionada, entonces queda claro que los iban a matar”.  Este es uno de varios testimonios.

La investigación y los valiosos testimonios de ex presos políticos, echaron por tierra la versión oficial del intento de fuga. Dijeron que los detenidos huyeron de la cárcel y siendo conminados a detenerse en su huida,  no obedecieron, por lo tanto, debieron dispararles. Esta versión ya no tiene validez legal.

LOS “ESCOGIDOS”

Juan Calderón Villalón: Tenía 25 años al momento de su detención, en septiembre de 1973, siendo funcionario del Departamento de Investigaciones Aduaneras de la Superintendencia de Aduanas, en Valparaíso, donde fue detenido. Era militante del Partido Socialista y es trasladado a Pisagua a bordo del Buque Maipo. Ejecutado en Pisagua el 29 de septiembre de 1973

Marcelo  Guzmán Fuentes: Educador sanitario, de 34 años,  y jefe del Hospital de Iquique al momento de su detención. Militaba en el Partido Socialista. Se presentó voluntariamente al Regimiento de Telecomunicaciones, sin sospechar que aquel acto de cumplimiento con las autoridades militares, terminaría con su joven vida. Ejecutado en Pisagua el 29 de septiembre de 1973

Luis Alberto Lizardi Lizardi: Empleado portuario de 29 años y militante del Partido Socialista. Fue detenido el mismo 11 de septiembre y conducido al Regimiento de Telecomunicaciones, y posteriormente trasladado a Pisagua, donde finalmente fue ejecutado el 29 de septiembre de 1973.

Nolberto Cañas Cañas: De 48 años, era militante del Partido Socialista y ejercía a la fecha de su detención, como Interventor del Complejo Pesquero Norte. Fue detenido en Iquique, trasladado al Regimiento de Telecomunicaciones y de allí a Pisagua, donde fue ejecutado el 29 de septiembre de 1973.

Juan Jiménez Vidal: 42 años, funcionario de Aduanas en Valparaíso y sin militancia conocida. Tras el golpe militar, se presentó voluntariamente el 13 de septiembre de 1973. Ejecutado el 29 de septiembre de 1973.

Michel Selim Nash Sáez: Joven de 19 años, que cumplía con el Servicio Militar en Iquique. Militaba en el Partido Comunista. Fue dado de baja y arrestado el mismo 11 de septiembre y trasladado a Pisagua. Hay testimonios que indican que se negó a usar su arma contra el pueblo. Ejecutado el 29 de septiembre de 1973.

DOLOR Y ORGULLO

Desde aquel 29 de septiembre de 1973, la familia del joven Nash, sus padres Michel y Ana,  y su hermana Leila, han vivido un verdadero calvario y contrapunto emocional, por el inmenso dolor de perderlo, pero también, porque son los herederos del legado que les dejó  Michel, a ellos y al pueblo entero. No matar, fue su decisión, aunque eso le costara su propia vida.

Pese al inmenso dolor, Ana vivió su vida acorde a su temperamento. Un lenguaje coloquial y diciendo siempre lo que piensa; auténtica, incluso alegre. Otro contrapunto emocional entre la pena y la vida misma que transcurre inexorable y que hay que vivirla a concho.

Enfrentó estoica el cáncer que le sobrevino y que mantuvo en su círculo privado, porque quería seguir viviendo la vida normal. Pese a que le dieron unos meses, logró casi un año más y sólo empeorando su salud en los últimos meses. Siempre con el recuerdo de Michel en su corazón. Y el dolor porque, claro, ya sabía que no lo iba a encontrar. Era muy poco probable.

Por eso es que al fallecer, su hija Leila, otra estoica mujer, decide que al menos en la inmensidad del infinito y en un acto simbólico, madre e hijo se vuelvan a reunir, en el mar de Pisagua. ¿Por qué arrojar al océano sus cenizas?. En 1997, una de las personas que aportó con antecedentes sobre el caso de Nash, indicó que éste, junto a los otros 5 compañeros ejecutados en la falsa ley de fuga, fueron enterrados en la fosa encontrada en Pisagua en 1990.

Sin embargo, cuando explota el caso de los hornos de Lonquén en noviembre de 1978, con los restos de 16 detenidos desaparecidos, los organismos de seguridad se pusieron en alerta y activan el plan “retiro de televisores”, que consistía en eliminar en todo Chile, los vestigios de los entierros clandestinos. La orden era no dejar huellas de los crueles asesinatos. Así consta en el proceso que lleva el ministro Carroza. Es decir, la operación “retiro de televisores”, efectivamente se puso en marcha a lo largo del país.

El informante que aparece en 1997, señala que en función de la orden de hacer desaparecer a los desaparecidos, se habrían sacado desde la fosa clandestina de Pisagua, los restos del joven Nash, de Nolberto Cañas y Juan Jiménez, ejecutados en virtud de la falsa Ley de fuga. Los otros tres sí aparecieron en la fosa, emergiendo de la tierra para demostrar que era verdad, lo que hasta ese momento se mantenía oculto.

Las teorías para explicar estos hechos, van y vienen. Los tres presos políticos habrían sido sacados de la fosa, porque tenían algún rango militar o jerárquico; o quizás, no había conocimiento real de las dimensiones de la fosa. Hay estudios planimétricos de la fosa, que apuntan a esta última posibilidad.

Sacados los restos de Nash, Jiménez y Cañas, y para cumplir la orden de no dejar rastros, los cuerpos habrían sido incinerados, derechamente, quemados, porque no hubo ningún proceso regulado para proceder. Como el fuego no es capaz de deshacer todos los huesos, se supone que los restos que no resultaron destruidos por el fuego, fueron molidos. Y todo eso, arrojado al mar.

En la entrevista realizada para los 40 años del golpe militar, Angel Prieto también relata un episodio, que calza la situación de Nash. Dice que Cañas,  ejecutado también el 29 de septiembre de 1973, luego se ser sacado como “voluntario” desde su celda y hasta hoy desaparecido, dejó un rastro.

Leila, la hermana del valiente soldado, tiende a aceptar esta última versión. Es muy posible que su hermano haya estado en la fosa, que es muy posible que lo hayan sacado para quemarlo y moler las partes que no se destruyeron. Y finalmente, arrojado al mar de Pisagua. Esta versión calza con lo que los militares reconocieron en la Mesa de Diálogo, donde reconocen que algunos desaparecidos en el país, fueron arrojados al mar.

Piensa Leila, si Michel, su hermano, está en el mar de Pisagua, su madre Ana  también lo estará y así las almas de ambos, se reencontrarán en una dimensión infinita.

(Imágenes de la familia Nash)

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