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El arqueólogo Iquiqueño de 88 años, galardonado con el Premio Nacional de Historia en 2002, Lautaro Núñez Atecio, sostuvo que el éxito del Seminario... Corporación Wata Watana cerró seminario sobre Qhapaq Ñan, símbolo de riqueza patrimonial

El arqueólogo Iquiqueño de 88 años, galardonado con el Premio Nacional de Historia en 2002, Lautaro Núñez Atecio, sostuvo que el éxito del Seminario Internacional “Qhapaq Ñan en Tarapacá: Territorio, Memoria y Desafíos”, guarda relación con la puesta en marcha de un modelo innovador.

Es que a juicio del Doctorado en Antropología en la Universidad de Tokio, Japón, el proyecto financiado por el Gobierno Regional de Tarapacá a través del fondo 8% FNDR de Cultura y ejecutado por la Corporación de Desarrollo Patrimonial y Cultural Wata Watana, logró establecer una relación de igualdad entre especialistas y lugareños bajo un objetivo común: la defensa del patrimonio cultural.

“Este seminario ha logrado probar que, cuando los vecinos de un espacio determinado donde hay mucha cultura arqueológica antigua se juntan entre sí y logran tener una defensa común de su patrimonio, pero, además, invitan a especialistas que tienen el mismo valor que esos vecinos, se está frente a un gran éxito. Un éxito poco conocido en nuestro país, todavía”.

De igual forma, el docente del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo de la Universidad Católica del Norte señaló que este tipo de actividades deberían “prenderse mucho más”, advirtiendo que “el patrimonio cultural no depende de Santiago; depende de los vecinos que están distribuidos en todo el país y de los científicos que tengan la capacidad para juntarse con ellos”.

Una visión que es compartida por la arquitecta y directora de Ser Patrimonio Consultores, Solange Díaz, quien también elogió la diversidad de perspectivas expuestas en las dependencias de la Comunidad Quechua de Quipisca.

“Al empezar mi presentación agradecí a la comunidad de Quipisca, porque yo estoy ligada al Qhapaq Ñan desde el 2006, es decir, hace 20 años. Y después de su inscripción en el 2015, no he asistido a ninguna reunión tan distinta y tan increíble como la que vivimos recientemente en Iquique”, dijo Solange.

“Acá se armó un programa absolutamente variopinto alrededor del Qhapaq Ñan, visto desde la emocionalidad, desde la vivencia propia de una comunidad, desde la gestión cultural, la academia, desde las secretarias técnicas de otros países, desde el turismo; entonces, fue un abanico, un crisol muy diverso que, justamente, habla de lo que es la ruta, que es mucho más que un camino o un sitio arqueológico, pues en el fondo, es un símbolo de riqueza patrimonial”.

En este mismo sentido, Solange especifica que el futuro de este sitio depende exclusivamente de la voluntad de los habitantes, quienes deben decidir si buscan el reconocimiento internacional o si prefieren un desarrollo autónomo.

“Esa es y será su decisión. En lo personal, creo que están las condiciones, si es que ellos quieren, pues han avanzado mucho durante estos años sin intervención del Estado, justamente, documentando, registrando, prospectando y levantando todo tipo de información. Entonces hay ya una base súper sólida de investigación autogestionada que les permite liderar su propio proceso de valoración patrimonial. Como quieren continuar, es una decisión que debe tomar la comunidad”, cerró la directora de Ser Patrimonio.

Por su parte Claudia Prado, arqueóloga y secretaria técnica del Qhapaq Ñan en Chile, mantiene la misma opinión: “Si las comunidades quieren enfocarlo desde el turismo, maravilloso. Si quieren sólo educación al interior de su comunidad, maravilloso también. La verdad, es que mientras se respeten las costumbres y las diversidades, el resultado es y será un aporte al patrimonio nacional”.

De hecho, la integrante del Servicio Nacional de Patrimonio Cultural, expuso que el patrimonio está en los territorios y está con las comunidades que son las guardianías y las herederas, quienes son los que en definitiva ayudan a preservarlo para la humanidad.

“El Qhapaq Ñan, que es lo que nos convoca, es una red de comunicación de comunidades antiguas, comunidades actuales y comunidades para el futuro. Entonces, fortalecer esa red entre comunidades, logrando que cada una pueda, en la medida de sus posibilidades y con las alianzas que correspondan, seguir preservando y fundiendo este patrimonio material e inmaterial, traspasando el lenguaje, costumbres, ideas e ideales de desarrollo para sus niños y para la comunidad, es parte del desafío que acá se ha planteado. Mientras se fortalezcan las redes, mientras todo lo ideado sea significativo para las comunidades, el Qhapaq Ñan va a estar vivo”.

Finalmente José Barraza Llerena, director del Servicio Nacional de Patrimonio de Tarapacá, destacó el valor de estos encuentros culturales para preservar la herencia ancestral de la región y agradeció a quienes lo hicieron posible: La Corporación Wata Watana, el Gobierno Regional de Tarapacá y el Consejo Regional de Tarapacá.

“Dialogar sobre esta ruta es fundamental para la región, porque permite difundir, cuidar y socializar el conocimiento ancestral que los habitantes hemos heredado de padres y abuelos, pero este tipo de encuentros, también nos permite ganar experiencias de quienes llevan un trabajo arduo con las comunidades y nos transmiten las lecciones que nos permitirá mejorar y afianzar los siguientes pasos, los que seguramente tendrán que ver con la integración oficial en la lista del Patrimonio Mundial, pues Tarapacá debe integrar el itinerario cultural del Qhapaq Ñan”.

El proyecto fue  ejecutado por la Corporación Wata Watana y financiado por el Gobierno de Tarapacá a través del fondo 8% FNDR de Cultura, abordó el Camino del Inca desde la emocionalidad y la vivencia propia de las comunidades, pero también, desde la gestión cultural, la academia, las secretarias técnicas de otros países y el turismo.

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