Entre bofedales y caravanas: La resistencia silenciosa de los ganaderos del altiplano tarapaqueño
Noticias 30 mayo, 2026 Edición Cero 0
Este sábado 30 y domingo 31, Chile celebra el día del patrimonio y lo primero que suele venírsenos a la mente son edificaciones antiguas, restos arqueológicos, libros, etc. Sin embargo, el patrimonio también involucra aspectos inmateriales, como conocimientos, tradiciones, festividades muy variadas y que han acompañado a las comunidades humanas por mucho tiempo. En las alturas de Tarapacá, donde sobreviven vegas y bofedales rodeados por volcanes y pampas infinitas, la ganadería camélida continúa siendo uno de los pilares culturales y patrimoniales más profundos del mundo andino.
El año 2023, el Estado de Chile reconoció oficialmente al sistema de ganadería camélida altoandina como Patrimonio Cultural Inmaterial. El reconocimiento considera no solo la crianza animal, sino también las rutas caravaneras, la gestión comunitaria de bofedales, la medicina tradicional, la lengua aymara y las ceremonias que articulan la relación entre personas, animales y naturaleza.
En Tarapacá, esta tradición enfrenta múltiples amenazas: migración juvenil, envejecimiento de la población rural, pérdida de saberes y disminución de la masa ganadera. Sin embargo, existen cultoras y cultores que han decidido mantenerse en el territorio, revitalizando prácticas ancestrales.
Desde Ancovinto, comuna de Colchane, Abel Roberto Gómez Mamani ha impulsado la recuperación de antiguas rutas caravaneras y de trashumancia utilizadas históricamente por las comunidades aymaras. Desde niño aprendió las labores del pastoreo y el manejo de llamas y alpacas. Hoy domina técnicas de reproducción, selección genética y construcción de infraestructura ganadera tradicional.
María Susana Choque Mamani, de Central Citani, representa el vínculo entre ganadería, textilería y transmisión cultural. Aprendió desde pequeña labores de pastoreo y esquila, pero también cánticos, rituales y conocimientos textiles heredados de su abuela. Actualmente se desempeña como instructora ancestral y promotora del patrimonio textil basado en fibra de camélidos.
En el sector de Laguna del Huasco, comuna de Pica, Pedro Reinaldo Lucas Ticona mantiene una tropa de cerca de 380 llamas y sigue realizando ceremonias tradicionales como el floreo y la Killpa. Uno de sus principales conocimientos está relacionado con el manejo de bofedales, ecosistemas fundamentales para la sobrevivencia de la ganadería camélida.
María Elena Moscoso Ticuna, perteneciente a la comunidad de Cancosa, aprendió el oficio ganadero de sus padres y abuelos. Posee un conocimiento profundo de su tropa, a quienes reconoce individualmente por el color de su lana y por los lazos de parentesco que vinculan a cada animal. Como awatire o pastora de pastoreo libre, conserva la capacidad de rastrear a los animales por sus huellas. A pesar de sus más de 70 años, sigue siendo ágil y rápida en el cuidado del ganado, utilizando con destreza la onda para guiar a las llamas en campo abierto.
La persistencia de estos cultores demuestra que la ganadería camélida sigue siendo mucho más que producción pecuaria. Es una forma de habitar el desierto de altura y una relación espiritual con la Pachamama.

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