La velatón del estadio Nacional
Opinión y Comentarios 8 septiembre, 2025 Edición Cero 1

Dr. Bernardo Muñoz Aguilar, Antropólogo social, Universidad de Tübingen, Alemania.-
Dr. Bernardo Muñoz Aguilar, Antropólogo social, Universidad de Tübingen, Alemania.-
Como cada año en esta fecha nos preparamos para conmemorar aquel amargo y oscuro día en que todo Chile y el mundo en su conjunto fue sacudido por un cruento, fatídico y sangriento golpe de Estado.
Regresando a Chile el 21 de septiembre de 1993 me incorporé inmediatamente al comunal Ñuñoa del Partido Socialista de Chile en el núcleo Manuel Cantú. Por lo tanto, no alcancé a participar de las actividades conmemorativas de ese año en el estadio nacional. Pero ya en el año 1994 participamos activamente de esta conmemoración, en la cual en esos años éramos una cincuentena o un poco más de participantes, militantes del partido, simpatizantes de éste y también militantes del partido comunista y vecinos de los barrios adyacentes como la Villa Olímpica.
El encender y depositar velas al lado de las fotos de los detenidos, desaparecidos y asesinados en esas frías y oscuras galerías, colgar fotos de los compañeros en las rejas cercanas al pilucho del estadio, conversar durante algunas horas, gritar nuestra alegoría partidaria, entonar nuestra Marsellesa, constituían un acto lleno de recuerdos tristes en torno a los duros momentos que debieron vivir allí centenas de prisioneros.
Dentro de estos también habían de los mejores de los nuestros, como fue el caso de mi amigo y compañero Alfonso “chico” Guerra, quien sobrevivió a esta barbarie para después irse al exilio. A su vuelta dedicó su vida al comunal Ñuñoa y al PS en todos los niveles que pudo hacerlo, siendo un formador político de diversas generaciones.
Al momento de su partida los miembros del sitio de memoria del estadio nacional expresaron: “lamentamos profundamente el fallecimiento de Alfonso Guerra Muñoz, ex detenido del estadio nacional, militante del partido socialista de Chile y luchador incansable por la justicia social y la democracia. Su testimonio y compromiso quedarán por siempre en la memoria colectiva”.
Como él, centenas de otros prisioneros sufrieron las torturas, las privaciones impuestas por la dictadura y no pocos sucumbieron ante las balas y golpes asesinos.
Con el correr de los años la velatón del estadio nacional se transformó en una gran actividad en torno a la memoria y la presencia masiva de partidos, organizaciones sociales, vecin@s, hizo que las paredes de la avenida Grecia estuvieran perfectamente iluminadas por velas en las rejas, en cambuchos de papel y fotos de los compañeros que estuvieron y desaparecieron en su interior recordaran a sus mártires. Toda la familia se reunía para conmemorar.
Fue tanta la excelencia que desde la espontaneidad de la conmemoración se pasó a una organización conjunta entre partidos, organizaciones de detenidos desaparecidos, familiares de estos que hubo la necesidad de organizar un escenario donde además comenzaron a desfilar los grupos musicales de gran presencia, antes, durante y después de la dictadura militar para saludar musicalmente la amarga memoria.
Esta misma fue creciendo y se abrieron las grandes alamedas que condujeron hasta las entrañas mismas del estadio a partir de la acción decidida de los diversos grupos de detenidos en ese estadio hasta llegar a la sección mujeres detenidas, que también las hubo. Escuchar a un ex detenido político narrar como fue sentir en primera persona esos horribles hechos solo hacia detestar aun mas las acciones de los abusadores. Los pasillos nocturnos atiborrados de personas de todas las edades e iluminados por velas, luces y celulares levantaban los gritos de UN NUNCA MÁS.
Sin embargo, asociado al desarrollo de las instalaciones de memoria, de sus organizaciones, también aparecieron los conflictos entre los diversos partidos políticos, organizaciones de detenidos desaparecidos, entre otros actores, por encabezar de manera principal la organización de dicho bello e importante evento.
Pero este querer aprovechar las luces o el tratar de llevar aguas a sus propios molinos no ha conseguido apagar las velas del estadio, porque la velatón ha sido mas fuerte que los egoísmos y la memoria está instalada también en las nuevas generaciones, toda vez que hoy los recursos económicos provenientes del Estado chileno para los sitios de memoria y para sus organizaciones han disminuido enormemente, por lo cual no serán los conflictos los que asegurarán la continuidad de ésta en el imaginario colectivo de nuestr@s jóvenes.
Nos preparamos para conmemorar otro año del fatídico golpe de Estado que trajo la noche a nuestro país, a miles de familias a quienes les arrebataron sus abuel@s, padres, madres, hijos, hermanos, esposos y esposas y que nos privó del sueño de Salvador Allende Gossens, nuestra revolución, la que el mundo admiró porqué arribamos a ella democráticamente.
En estos días en que estos amargos hechos se mezclan con el mes de la patria, con los militares cuestionados por diversos ilícitos judiciales, en que la derecha y extrema derecha del país, pretenden embaucar nuevamente al pueblo chileno, debemos desde Ñuñoa y sin conflictos superficiales, generar un grito de libertad y democracia que haga recordar al país que la democracia, con todas sus limitaciones, no nos ha sido gratuita y que la sangre de much@s la ha pavimentado y que a la usanza de nuestro gran líder Salvador Allende Gossens, otra candidata, menuda de tamaño, pero enorme en su preparación política recorre el país, para explicarle al pueblo cuales son sus sueños y escuchar de este cuales son los suyos y donde estos se encuentran para construir un Chile posible donde quepamos tod@s los queremos una patria mas justa.

Excelente