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Seguramente sus últimos pensamientos, fueron para su familia y su pampa por la que tanto luchó. Toda la vida. Sara Elvira Benavides González, 70... Inesperado fallecimiento de Sara Benavides, la más destacada dirigenta pampina que luchó hasta sus últimos días por su amada pampa.

Seguramente sus últimos pensamientos, fueron para su familia y su pampa por la que tanto luchó. Toda la vida. Sara Elvira Benavides González, 70 años, falleció este sábado, y aunque estaba delicada de salud tras ser intervenida de las caderas, la noticia resultó ser inesperada porque su estado de ánimo, sus sueños y proyectos, estaban siempre por delante. Sin duda que le faltó tiempo a esta mujer incansable, llena de energía y aguerrida para seguir con tantos planes.

Fue una gran servidora pública, llegando a ser Gobernadora de Iquique. Antes fue directora del Fosis y también de Sercotec, siendo su último domicilio laboral, la Municipalidad de Iquique.  Pero su historia parte muchos años antes, con su nacimiento el 15 de noviembre de 1949 en la  Alianza.

Estudió Trabajo Social, devolviendo lo aprendido en su pampa, para después trasladarse a Iquique, siguiendo con su enfoque social. Era militante de la Democratacristiana, vinculada a la Iglesia Católica, hasta hoy. Fue acérrima opositora a la dictadura  integrando varias instancias de lucha.

Recuperada la democracia llegó al Departamento Social de la Intendencia. Fue directora de Emergencia e inició un amplio recorrido por el Servicio Público. Pero sin duda que lo que acaparó todas sus energías, fue su lucha por preservar lo que llamaba “la cultura pampina”. Era presidenta de la Corporación Hijos del Salitre y Directora de la Corporación Museo del Salitre, plataformas desde las que desarrolló muchísimos proyectos.

Destaca el impulso extraordinario que le dio a la celebración de la Semana del Salitre, en noviembre de cada año. Generó múltiples actividades y en cada ocasión definió un eje temático, como las mujeres o las bandas de la pampa. También organizó el Día de la Mujer Pampina llegando, en una oportunidad, a preparar una once masiva para las mujeres de la pampa, en la Plaza de Humberstone.

Toda su trayectoria y gestión le valió que la Municipalidad de Iquique la declara Hija Destacada. Hoy queda su tremendo legado que su familia, la comunidad pampina y nortina, recibe.

 Le sobreviven sus hijos Ivar, Andrés y Claudia y dos nietos Ivar y Martín; además sus tres  hermanas Sandra, Merry y María Cecilia, también, sobrinos y sobrinos nietos.

Son múltiples las personas que han expresado su pesar en las redes sociales o contactando a su familia. Siempre reconociendo su trayectoria y su aporte a la defensa del patrimonio nortino y pampino.

Sara Benavides González será sepultada este lunes 28, tal como lo pidió en vida, en el Cementerio de la Oficia Victoria, para descansar junto a su esposo Ivar Cáceres, su amada mamita y sus preciados sobrinos a los que amó como madre.

SARA Y LA MUERTE

Para sara Benavides, la muerte era un tema que solía hablar con naturalidad. De hecho, cuando sus amigos o personas cercanas fallecieron, se preocupó por hacer del último momento, algo memorable. Inolvidable son sus discursos de despedida que leía con voz fuerte y segura, pero llenos de inflexiones motiva. Los escribía ella sola, con su perfecta caligrafía y ortografía. Y toda la historia del o la difunta, se recreaban en su mente y traspasaba al papel.  Cuando estaba listo, sentí que el deber que se autoimponía, estaba cumplido.

También se preocupó de las locaciones más adecuadas, de llevar bandas o grupos musicales pampinos, porque obvio, la pampa y la cultura pampina, no podían faltar.  Y cuando hablaba de su propia futura muerte… algún día, decía que no quería nada de tristeza; al contrario, harta música de la pampa, canturreo, recuerdos y hasta recordar las anécdotas que marcaron su vida pampina. Y dejó muy en claro, que su última casa sería en el cementerio de Victoria. “Ya tengo listo el hoyo”, decía.

Murió en medio de la pandemia, que limita y restringe las actividades masivas, las mismas que ella ideo en su mente, cuando pensaba en la partida final de este mundo.  Sin embargo, estoy segura,  el fallecimiento de Sara, marcará un hito y su vida y legado, serán imperecederos. (Anyelina)