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Durante cinco años asumió el triple esfuerzo de ser trabajadora, madre y estudiante.  Ana María Oneto fue una de las primeras asistentes administrativas de... Ana María Oneto y su ejemplo de superación. De asistente administrativa de la Defensoría Penal, se tituló de Ingeniera.

Durante cinco años asumió el triple esfuerzo de ser trabajadora, madre y estudiante. 

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Ana María Oneto fue una de las primeras asistentes administrativas de la Defensoría Regional de Tarapacá, a la que se incorporó con diploma de Secretaria Administrativa y ahora es la más reciente Ingeniera.

Su nuevo título, con especialidad en Gestión de Recursos Humanos, lo obtuvo quitándole espacio a sus horas de madre y descanso durante cinco años, abnegación que se vio coronada esta semana, cuando le entregaron su diploma del Instituto Profesional Providencia.

La certificación definitiva la recibió en una ceremonia virtual, como parte de lo que fue su formación a través de la modalidad semipresencial que la obligaba también a viajar a Santiago de tanto en tanto para cumplir con las exigencias académicas.

Hablamos de Ana María Oneto, asistente administrativa de la Defensoría Regional de Tarapacá, natural de Viña del Mar, que se vino a Iquique y ya no piensa en moverse de esa cercanía que tiene con el mar y la pampa.

“Ser profesional era uno de mis sueños, y voy por más”, afirma, explicando que con esa actitud quiere transmitir a sus dos hijas, ya estudiantes, “que todo se puede con esfuerzo”.

La ahora ingeniera explica que su tesis versó sobre la importancia del cambio de nombre al tradicional Departamento de Recursos Humanos que tenían las instituciones, por la de unidad de Gestión de Personas y Desarrollo Organizacional como existe actualmente en la Defensoría Penal Pública.

“Esta concepción cambió y mejoró la visión de la importancia real de los colaboradores: son el capital más importante dentro de nuestra institución”, argumenta y remacha: “esto quedó muy validado hoy, por los desafíos de los tiempos de Pandemia”.

Ana María Oneto recuerda que “en el año 2014 elegí esta carrera porque creo que trabajar con las personas es un gran desafío, el recurso humano es tan versátil e importante en una organización, así como lo valoro en mi tesis”.

La flamante ingeniera forma parte también de cada una de las iniciativas de gestión o extra institucionales que se activan, no hay comité en donde no se inscriba y su actitud optimista y de colaboración desinteresada destella siempre en las actividades de este colectivo llamado Defensoría Regional de Tarapacá.

Tras conocerse este nuevo triunfo en su vida, sus compañeros de la Defensoría Regional de Tarapacá le transmitieron inmediatamente sus felicitaciones y deseos de éxito en su futuro.