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Blanca Yáñez Berríos, Socióloga Recordando cómo viví el golpe de estado, recuerdo: Con fecha 11 de septiembre de 1973 era una adolescente con 17... 11 de Septiembre de 1973: Vivencia desde la Ciudadanía

Blanca Yáñez Berríos, Socióloga

Recordando cómo viví el golpe de estado, recuerdo: Con fecha 11 de septiembre de 1973 era una adolescente con 17 años y estudiaba en tercer año de la enseñanza media en el colegio María Auxiliadora de Iquique. Mis padres con 4 hijos, en los cuales me incluyo, eran animadores de la Comunidad Católica de Emaús. Comunidad empapada en las líneas de religiosidad latinoamericana definidas en la Conferencia Episcopal de Medellín; teníamos un activo trabajo en una comunidad sencilla, con clara definición de opción por los pobres y su desarrollo integral.

En la comunidad, en sus sencillas y escuálidas instalaciones se realizaba celebración religiosa, educación en salud, actividad juvenil, actividades culturales y educativas. Estas actividades eran complementarias a mi compromisos con los trabajos voluntarios de verano y al grupo de alfabetización inspirado en Paulo Freire que constituyera Sor Alicia en el colegio.

En la mañana del 11 de septiembre del 1973, no me sentía bien, estaba siendo tratada por una taquicardia severa. A lo largo de mi vida he somatizado en el cuerpo antes que ocurra algo terrible; esa no fue la excepción. Una persona, camino al colegio, me alertó que me devolviera a mi casa porque los militares estaban tomando el palacio de gobierno “La Moneda”. Igual llegue al colegio, desde donde estaban devolviendo a las estudiantes que llegaban a sus casas. En Iquique, era el inicio del horror que viviríamos en los meses y años posteriores: detenciones, fusilamientos, desapariciones, abusos, expresiones graves de conculcación de los derechos humanos, civiles y políticos.

El Cardenal Raúl Silva Henríquez, formó el Comité ProPaz para apoyar la sobrevivencia de las familias de las víctimas; en Iquique el obispo José del Carmen Valle, llamó a un matrimonio de adultos y a mi para esta tarea. Eso hicimos los primeros meses, ir a las casas y llevar alimentos a las familias sufrientes. Esta experiencia y lo que vi, el sufrimiento y terror de tantas familias, me marcaran para toda la vida y motivaron mi decidida opción por la vida, la verdad y la recuperación   construcción de la democracia; también animaron mi opción profesional por la sociología, carrera que inicié en el año 1975.