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“Ha sido la experiencia más significativa en mi vida como buzo profesional”, señala Francisco Matus Olivares. Anyelina Rojas Valdés.- Sin duda que este 21... 21 de Mayo encuarentenado: Habla único iquiqueño que fue parte de expedición a La Esmeralda en 1979
  • “Ha sido la experiencia más significativa en mi vida como buzo profesional”, señala Francisco Matus Olivares.

Anyelina Rojas Valdés.- Sin duda que este 21 de Mayo, en medio de la pandemia y la cuarentena por efectos del coronavirus, marca una impronta distintas para los iquiqueños que ya se preparan para tocar bocinas y cantar el himno a Iquique, a las 12.10 horas, que rememora el momento exacto en que se hunde La Esmeralda. Pero más especial es aún, para un iquiqueño en particular. Se trata de Eduardo Francisco Matus Olivares, buzo profesional, que, en 1979, para el centenario de la gesta de Prat, tuvo el privilegio de ser el único hijo e de esta tierra, de integrar la expedición submarina, que recorrió unas 25 veces, la vieja corbeta hundida en el fondo de nuestra rada. Es que el buzo profesional, se encuentra en Iquique, en estos días de emergencia sanitaria; algo que no tenía presupuestado pero que lo llena de emoción, una emoción tan profunda como la inmensidad de nuestro mar.

“Para mí ha sido la experiencia más significativa en mi vida como buzo profesional con más de cuatro mil inmersiones a lo largo de mi carrera, esto de ser el único iquiqueño que integró la expedición fílmica del centenario”, recuerda emocionándose al recordar ese momento y lo que fuera el Combate Naval de Iquique.

La primera inmersión en 1979, la hizo con la seguridad que le daba el haber tenido una relación con el mar desde niño; de haber buceado como actividad recreativa, deportiva y después de forma profesional. Pero ese día, su corazón latía más fuerte, y el temblor de su cuerpo actuaba como una aureola en el contacto con las aguas de la rada iquiqueña.

“Estaba muy emocionado. No podía creer que fuera convocado para esa misión y que justo en ese instante, se estuviera concretando”, recuerda hoy. Pero no fue solo una vez; sino que cerca de 25 veces la que recorrió la vieja Corbeta.

Hoy atesora una medalla que le dio la Armada de Chile por ser uno de los buzos que por primera vez llegaban a la Esmeralda. El galardón está confeccionado con un trozo de la Corbeta.

La expedición fílmica a La Esmeralda fue liderada por el Dr. Alfredo Cea, que dirigía el Centro de Investigaciones Submarinas, CIS, que la Universidad Católica del Norte mantiene en Coquimbo. Fue él quien lo invitó a participar.

Así, en 1979, desde el 12 al 24 de marzo se realizaron las filmaciones. “Hacíamos dos inmersiones diarias, la primera en las mañanas por 25 minutos de fondo y 6 min. de descompresión a 3 metros; la segunda en la tarde por 15 min. fondo y los 6 min. de descompresión”. No cabe duda de que se requería de una gran preparación para realizar estas maniobras submarinas.

Recuerda que el material fílmico logrado en la expedición submarina fue abundante pero por una cuestión de costo sólo fue editado un cortometraje de 20 minutos, el que fue exhibido al país en Octubre de 1979 con el nombre “Reencuentro con la Esmeralda”.

CUARENTAIÚN AÑOS DESPUÉS

Hoy, a 41 años de ese día, nos cuenta algunos hechos que para él son anécdotas. El día 26 hicieron la última inmersión a modo de despedida. Los buzos tuvieron “la libertad individual para recorrer; así que este buceo fue sorprendente porque ocurrió que encontramos una visibilidad total y pudimos apreciar la mancarrona en toda su dimensión de ´monumento sumergido´, lo que no ocurrió en ningunos de los buceos anteriores. Tuvimos tal visibilidad”. Recordemos que en la profundidad las aguas son cada vez menos clara, a lo que se suma, la gran cantidad de sedimentos que hay en nuestro mar.

 

Recuerda otra situación que ocurrió ese día. “Fue el día que rescatamos la baranda de La Esmeralda y cuando la teníamos ya en la cubierta de la Papudo, se nos presentó un fenómeno luminoso sobre el horizonte; primero como una gran bola que de a poco se fue transformando en dos líneas horizontales perfectamente paralelas. Todos los que estábamos en cubierta fuimos testigos de ese asombroso hecho… recuerdo que alguien de la tripulación absorto gritó “El capitán Pratt vino a llevarse su baranda”.

EL EQUIPO

Con une memoria impecable, recuerda Francisco que en el equipo participaron Alfredo Cea y su esposa Patricia, el comandante Francisco Johow, Carlos Aguirre, Patricio González, Pedro Jarpa, el cabo segundo Víctor Gálvez y él, todos como buzos. Además, el suboficial Guillermo Hennings como supervisor y Orlando Becerra como asistente, en total fueron 10 personas.

Francisco en plena faena en 1987, en los mares de Magallanes, parte de su trayectoria en ENAP.

DESDE LA NIÑEZ

Cuarentaiún años después, de visita en la casa de su hermana Gladys Matus, recuerda cómo se forjó su amor por el mar. La casa familiar en aquella época estaba ubicada en el centro de la ciudad. Entonces, como el Iquique de antes, de cuando no se superaban los 40 mil habitantes, hacía que las playas y todas sus pozas, fueran nuestro gran patio.

“Desde temprano edad me metí al mar. Aprendí a nadar y a bucear desde muy chico. Después buceaba por deporte y participaba en muchas competencias. Y nuestro padre, José Matus, nos alentaba para disfrutar del mar y sus playas. Así, de adulto, pero muy joven, me transformé en buzo profesional”, recuerda.

Hoy se encuentra retirado de la actividad profesional permanente. Sin embargo, sigue conectado. Realiza servicios en la salmonicultura, que se refiere al cultivo de salmones, lo que lo lleva a moverse desde Valparaíso, donde reside en la actualidad, a diversas ciudades del sur de Chile.

-¿Qué sientes estar en Iquique este 21 de mayo?-, le consultamos. Y señala, “una profunda emoción, porque como dije, este fue el hecho más importante de mi vida como buzo profesional. Es una experiencia que atesoro y que nunca voy a olvidar”.

Eso lo dejó estampado en un verso, simple, pero profundo por lo que relata y por la forma cómo devela sus sentimientos.

REENCUENTRO

(Francisco Matus Olivares)

 

La emoción invade mi cuerpo

Y mi sangre se torna oceánica

He comenzado a evolucionar

Y en la medida que avanzo

Penetro en mi alma.

 

Voy buscando la historia

Que desde pequeño he escuchado

Mis ojos ya son testigos

Hela allí posada

Evidencia del tiempo

Por mi ego reconquistada

Ya son mis manos que acarician

Metales y maderos carcomidos.

 

Silencios invadidos por cantos lejanos

Que son gritos y dolor detenidos

Suspendidos en la ingravidez

Al igual que mi cuerpo y mi mente

Gritos que traen a mi alma

Palpitaciones nativas

 

Yo nací en esta geografía

Y quizás estuve en este tiempo pasado

Hoy mis ojos derraman lágrimas saladas

Y brotan de mis sienes energías sagradas.