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Cambio 21 / Por María Kovacz.- Carlos Oviedo, un general retirado salió recién en libertad este martes pagando 500 mil pesos. En noviembre de 1973 un... La negra mancha que arrastrará el nuevo jefe del Ejército. Su hermano, general (r) está procesado por el asesinato de 7 personas

diario australCambio 21 / Por María Kovacz.- Carlos Oviedo, un general retirado salió recién en libertad este martes pagando 500 mil pesos. En noviembre de 1973 un grupo de aproximadamente de 25 personas, casi todos militares, asesinaron a siete indefensos militantes del PC y luego, sus cuerpos lanzados al río. En esa época, se informó que los asesinados habían intentado asaltar el polvorín del Regimiento Tucapel. Todo fue un montaje.

El ex uniformado Carlos Oviedo Arriagada, hermano del recién designado comandante en jefe del Ejército, general Humberto Oviedo Arriagada, es uno de los 25 imputados por el denominado “Caso Polvorín”, donde fueron asesinados en 1973 siete miembros del Partido Comunista al interior del regimiento Tucapel, en Temuco.

Carlos Oviedo está siendo procesado como autor del homicidio calificado de los militantes y cómplice de apremios ilegítimos. Junto a él son requeridos también Carabineros en retiro y ex miembros de la PDI. El caso lo lleva el ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Temuco, Álvaro Mesa, quien dictó el procesamiento hace apenas algunos días.

En primera instancia, hace 40 años, se informó que estas personas habían intentado asaltar el polvorín del regimiento, por lo que había reaccionado la guardia con la consecuencia descrita.

Sin embargo, con el paso de los años, se logró establecer que estas 7 personas fueron ejecutadas al interior de la unidad militar y luego sus cuerpos lanzados a un río cercano a Temuco. Los siete asesinados fueron acribillados y ejecutados sin ningún juicio y con sus manos atadas a la espalda.

Responsabilidad personal

Frente a este juicio por el nombramiento de la máxima autoridad del Ejército, el senador Eugenio Tuma (PPD), declaró que “no sería correcto apuntar con el dedo al nuevo comandante en Jefe por su hermano. Aquí cada uno es independiente”.

Sin embargo, dijo que “aunque hubiese sido más factible que el Presidente no lo nombrara, simplemente porque este tipo de casos abre una vez más las heridas”.

Por su parte, el abogado de derechos humanos Eduardo Contreras dijo a Cambio21 que “los hermanos no pueden cargar con la culpa de sus hermanos, cada persona tiene su propia responsabilidad”

No obstante agregó que “no deja de ser lamentable que no se hubiera tenido en cuenta este elemento al designar al nuevo comandante en jefe,

Por último añadió que “hay que tener en consideración que ha habido algunas respuestas evasivas que ha dado el recién nombrado comandante en jefe a la prensa en materia de derechos humanos.

El caso

De acuerdo al documento emitido por la Corte, los hechos que se le imputan a Oviedo ocurrieron durante la noche del 10 de noviembre de 1973, cuando las víctimas “se encontraban recluidos en el gimnasio ‘chico’ del regimiento Tucapel de Temuco custodiados por soldados conscriptos de la segunda compañía de cazadores pertenecientes a la ‘Patrulla Chacal’, fueron sacados desde el Regimiento Tucapel de Temuco y subidos al vehiculo militar…fueron ejecutados en el sector del polígono de tiro del recinto militar ‘Isla Cautín’ por los oficiales y sus acompañantes”.

Hecho que según el fallo fue publicado al día siguiente por los medios de comunicación como un “asalto al polvorín de Isla Cautín del Regimiento Tucapel, en el que habrían participado un numero indeterminado de extremistas”.

En la llamada “Operación Polvorín” fueron ejecutados el miembro del comité central y secretario regional del Partido Comunista, Florentino Molina Ruiz; el secretario general y miembro del comité central de las Juventudes Comunistas (JJ.CC), Juan Chávez Rivas; el secretario de propaganda de la JJ.CC de Cautín, Víctor Valenzuela Velásquez; los miembros de la JJ.CC Juan Carlos Ruiz Mancilla y Amador Montero Mosquera y los simpatizantes del gobierno de la Unidad Popular, Pedro Mardones Jofré y Carlos Ailañir Huenchual.

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