Edición Cero

Cambio 21 /En un solo día, los fondos de pensiones perdieron a fines de julio el equivalente al público de cinco estadios de fútbol... Lapidaria conclusión: AFP no dan para más y urge cambio radical para mejorar pensiones

afps okCambio 21 /En un solo día, los fondos de pensiones perdieron a fines de julio el equivalente al público de cinco estadios de fútbol refaccionados como el Regional de Antofagasta “Calvo y Bascuñán”, presentado en marzo pasado por el Programa Chilestadios que desarrolla el Instituto Nacional de Deportes. En total, más de US$100 millones. La sexta parte de lo acumulado por el sistema de AFP´s durante el año anterior.

 Todo gracias a la decisión de la empresa rusa Uralkali, una de las principales productoras de potasio en el mundo, de no continuar exportando el elemento químico a través del consorcio BCP (Belarusian Potash Company), lo cual puso fin al cartel de productores de fertilizantes.

¿Qué tienen que ver los fondos de pensiones de millones de chilenos con esa decisión tomada a más de 15.000 kilómetros de distancia? Que la compañía chilena SQM es una de las que se ve seriamente afectada con la decisión de Uralkali y en esa empresa los fondos que manejan las AFP tienen altas participaciones bursátiles directas.

La situación no se condice para nada con la polémica publicidad que reputados actores identificados hacen del sistema de AFP´s, en donde se ríen de tener los ahorros previsionales en chanchitos de greda. Lo cierto es que la situación real de los fondos de pensiones no da para mirar con tanto desdén guardar el dinero producto del trabajo de toda la vida en otras alternativas.

 Flojera bursátil

Cuando hizo su ingreso, en plenos años de dictadura, el sistema de AFP´s fue presentado como la gran solución al problema que enfrentaban los aparatos estatales de previsión: los bajos porcentajes de natalidad y el aumento de manera importante en la esperanza de vida de las personas.

Las administraciones públicas alegaban que se trataría de un fuerte golpe a las arcas fiscales y que éstas iban a ser incapaces de enfrentar. Por eso se diseñó una fórmula en la que privados administrarían los fondos con la idea de incrementarlos a través de un sistema de ahorro individual.

Primero, el cambio fue voluntario. Luego, a partir de diciembre de 1982, fue el único existente. Con una salvedad: los funcionarios de las Fuerzas Armadas siguieron cotizando bajo el sistema antiguo. Transcurridas ya casi tres décadas, lo cierto es que -por una parte- el sistema no ha cumplido su promesa y, por otra, queda claro por qué los uniformados, en plena dictadura, optaron por no seguir sus premisas.

A comienzos de año, el consejero del Banco Central, el economista Joaquín Vial, comentó en un seminario académico un dato para la depresión más absoluta: “El 60% de los cotizantes activos que entró al sistema de las AFP a comienzos de los 80 posee saldos inferiores a los $20 millones, lo que significa que su pensión no supera los $150.000 mensuales”. La cifra es espantosamente paupérrima: poco más del 70% del sueldo mínimo vigente.

Además de todo lo mal que ha funcionado el sistema de AFP´s, lo ocurrido con la empresa rusa puso de manifiesto otra de sus cojeras: la incapacidad de rentabilizar bien sus inversiones bursátiles. En la fase de triunfo, en rigor, sólo ganan las empresas que reciben la inversión. En la etapa de derrota, pierden los bolsillos de los chilenos. El consejero del Banco Central sostuvo en el encuentro citado que “una forma de mejorar las pensiones es una mayor rentabilidad de las inversiones que hacen las AFP. Si sólo aumentaran su rentabilidad en 1%, el efecto en la pensión de los hombres aumentaría el 26% y en la de las mujeres el 22%”.

Eficiencia y rentabilidad

Para Rafael Garay, economista y director de estudios de “Felices y forrados”, la gran solución para mejorar las pensiones “pasa por aumentar las rentabilidades de los fondos, sin necesidad de que eso implique una disminución en el sueldo de los trabajadores”. El experto ha subrayado que el mal desempeño de las AFP en el mercado financiero significó, por ejemplo, “que en junio de este año se borrara más de la mitad de las ganancias que llevaban en el año las inversiones de las AFP”.

Por ello, el experto sostiene que sin aumentar la edad de jubilación ni hacer grandes cambios al sistema o a las condiciones laborales actuales, y sólo centrando el punto en inversiones más eficientes, el sistema mejoraría su performance. “Si las personas cotizan a una rentabilidad constante, las pensiones van a subir”, señala. Sin embargo, considera que es posible hacer cambios importantes, sobre todo hacia un sistema más solidario y potente. “Si por cada persona que nace se le abre una cuenta de pensiones en ese momento y se ingresa un millón de pesos, se puede arreglar el problema”, comenta.

Si bien es de los que piensa que el sistema no está tambaleando, sí cree que sus defensores han tomado una posición facilista de crítica a los otros y muy poco de mirarse a sí mismos. Cree que ideas como aumentar la pensión, jubilación más tardía y pedir que ahorren las personas, no se comparan con el hecho de centrar el tema en el cambio de viabilización de las comisiones y en el aumento de los niveles de rentabilidad y eficiencia.

El cascabel y el gato

Para el abogado Ricardo Hormazábal, presidente de Acusa Chile AFP, el sistema derechamente no funciona. El ex parlamentario explica que los principios que inspiran el sistema no bailan al ritmo de la seguridad social como se entiende en casi todo mundo y que exhibe una injustificada desigualdad entre quienes se mantuvieron en la fórmula de reparto y los diez millones de afiliados que no han tenido libertad para elegir.

“Las AFP son la causa del título mundial en desigualdad económica y social que nos hemos ganado, ya que con nuestra plata se financió la privatización de empresas del Estado, se controlan las empresas más grandes, se llevan nuestro dinero al exterior en vez de financiar el desarrollo chileno y se han repartido utilidades que se calculan en más de $1,2 millones de millones, contando sólo desde 2009 a la fecha”, explica. Y anota consecuencias que superan lo previsional: “Han producido un evidente daño a la democracia, la libertad de prensa y la educación, ya que controlan casi todos los medios de comunicación, buena parte de las universidades e influyen indebidamente en políticos de todos los sectores”.

En lo medular, Hormazábal destaca que las AFP no han cumplido su promesa de dar pensiones superiores al 70% de las últimas remuneraciones, llegando sólo a menos de la mitad de ese porcentaje. El abogado replica a José Piñera, el ex ministro del Trabajo en dictadura y bajo cuya administración se instauró el sistema, siendo considerado por ello como “el padre de las AFP”. El también hermano del actual primer mandatario ha polemizado con el propio presidente al negar que el sistema haya garantizado un porcentaje de pensiones.

Hormazábal dice que el ex secretario de Estado de Pinochet falta a la verdad. El abogado sostiene que en el libro “El cascabel al gato”, en la página 18, José Piñera plantea claramente que “si todo iba razonablemente bien, nuestros cálculos indicaban que ahorrando mensualmente un 10% de la remuneración, las pensiones podrían alcanzar a montos equivalentes al 70% de ella al final de la vida de trabajo. Se estima que una pensión de este orden permite al trabajador un nivel de vida similar al de antes, ya que el pensionado tiene menos gastos que el trabajador activo, siempre que exista un buen sistema de seguro de salud”.

En ese sentido, cabe destacar que en febrero del año 2010 la propia Asociación de AFP sostuvo en El Mercurio que si un trabajador cotiza el 100% de los años de trabajo, su pensión sería un 166% de su última remuneración y que si sólo alcanzara a imponer el 60% de su vida laboral, su pensión sería del 100% de su última remuneración.

Por angas o por mangas, el sistema de AFP´s no da para más. Si bien se debe definir la manera en cómo mejorar un sistema que en treinta años no cumplió su promesa, para muchos una AFP del Estado se aprecia como un buen primer paso. Si bien su existencia no mejora las pensiones, sí sería un elemento efectivo para dosificar el actual poder de las actuales entidades privadas.

La crítica voz de Ricardo Hormazábal

¿Cuál es la autocrítica que se hace como dirigente de la Concertación en no haber cambiado el sistema previsional durante sus administraciones?

 – Soy muy crítico de mis debilidades personales, pero en esta materia y otras he mantenido una sola línea. Como dirigente sindical combatí desde el principio los principios y objetivos de las AFP´s. Hay entrevistas con María Eugenia Oyarzún en La Tercera, documentos de la Confederación Bancaria, foros con Evelyn Matthei. Incluso cuando creamos una AFP de los sindicalistas bancarios la usamos para pelear contra el sistema y seguimos promoviendo su cambio. Como senador, participé en todos los debates sobre el tema, presentando indicaciones, votando en contra de propuestas de los gobiernos que las respaldaban.

Como presidente de la Democracia Cristiana impulsé el año 2000 un cambio del sistema, los diputados de mi partido presentaron un proyecto de acuerdo en la Cámara de Diputados, apoyado por la Concertación casi unánimemente. Pero el Presidente Lagos y su trío liberal, Eyzaguirre, Solari y De Gregorio, se opusieron. Como profesor en la Universidad de Chile, organicé encuentros, seminarios, escribí artículos, he publicado dos libros y cientos de artículos en los medios que no abren espacio. He dado más de cien charlas en sindicatos, universidades, poblaciones, entre otras instancias.

-¿Es posible decir que el sistema le permite financiarse a las empresas privadas con capital de las AFP´s sin que éstas re-inviertan en los fondos? O sea, sólo sacan dinero, pero no re-ingresan. ¿Es tan así?…

 – Ni un peso de las empresas ingresa al Fondo de Pensiones como aporte patronal o como reinversión. Sólo pueden ingresar recursos derivados de ellas, si hay utilidades en las acciones o bonos que emiten para que sean adquiridos por las AFP´s. Nuestras pérdidas por la crisis sub prime, La Polar y otras han sido superiores a un presupuesto anual de Chile. Desde el 2008 los empleadores pagan el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, de cargo de los trabajadores por 27 años, con tasas cercanas al 3% y hoy con un valor de 1,4% de las remuneraciones del trabajador.

 –¿Su opinión implica volver al antiguo sistema o generar uno nuevo?

– Primero digamos que otra mentira de José Piñera debe ser expuesta. El sistema de reparto corrigió todas sus deficiencias en virtud del DL 2448 de febrero de 1979, según lo afirma el propio ex ministro en su libro “El cascabel al gato”. Segundo, las Fuerzas Armadas siguen estando en el sistema antiguo de reparto y allí deben permanecer, con las modernizaciones indispensables.

 Personalmente soy partidario de un Sistema de Seguridad Social que, por definición, es solidario, de reparto en la base y público, no estatal. Para todos los que vivimos en Chile, un piso común, hoy cercano a los $ 80.000, valor de la Pensión Básica Solidaria, es un gran aporte del gobierno de Michelle Bachelet.

 De ahí para arriba, una proporción en relación a los años de imposiciones efectiva al cumplir 60 años las mujeres y 65 los Hombres. Su financiamiento se logra con un 5% de las remuneraciones de cada trabajador aportado por los patrones. Ricardo French Davis y Schmitd Hebel, de posiciones muy distintas, coinciden en un aporte patronal al menos del 3% de las remuneraciones. En las instituciones que lo administren debe haber participación de trabajadores, empleadores y gobierno. Los recursos deben invertirse en proyectos que den trabajo y mejoren la calidad de vida en Chile.

Los comentarios están cerrados.