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Publimetro / Este lunes en la mañana, poco antes de su primera actividad como nuevo presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA)... La historia de Roberto Ampuero, el ministro que “mató” a Nelson Mandela
Fotografía: Agencia Uno

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Publimetro / Este lunes en la mañana, poco antes de su primera actividad como nuevo presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) o ministro de Cultura, como será conocido durante los próximos ocho meses, Roberto Ampuero “mató” a Nelson Mandela a través de un comentario en su cuenta de Twitter:“Murió Nelson Mandela, uno d los luchadores más sabios y generosos d siglo pasado x la dignidad, igualdad y derechos humanos. Luto x Madiba”. Obviamente su prestigio de escritor de best sellers y ex embajador, hizo que los editores de prensa empezaran a tratar de chequear la información, que era totalmente distinta a la que se encargaba de difundir el gobierno sudafricano.

Efectivamente, una hora después, Ampuero, en otro posteo, rectificó “Lamento confusión en que incurrí e hice incurrir a otros x información falsa difundida x diario ELPAIS. ¡Mandela no ha muerto!”. Esta vez se equivocó. Pero las redes sociales, al conocerse que sería el reemplazante de Luciano Cruz-Coke, ya habían empezado a recordar su singular recorrido político, que en los últimos 40 años ha oscilado entre el comunismo más ortodoxo y la derecha liberal, de la que ahora forma parte. Por cierto, siempre desde la plataforma de la elite.

Meses después del Golpe, en diciembre de 1973, Roberto Ampuero de 19 años salió de Chile con la ayuda de un amigo, rumbo a Alemania Oriental. Era militante de las Juventudes Comunistas. Llegó a estudiar Periodismo a la Universidad Karl Marx de Liepzig, la misma ciudad donde se instalaría durante un tiempo la ex presidenta Michelle Bachelet.

En Alemania conoce al cubano Joaquín Ordoqui, que era en esos años cercano a las altas esferas del régimen cubano de Fidel Castro. A través de Ordoqui, Roberto Ampuero accede a los círculos de la diplomacia isleña y conoce a Margarita Flores, hija de Fernando Flores, embajador cubano en Europa.

Menos de un año después, Ampuero deja atrás las calles grises de Liepzieg y viaja a Cuba en julio de 1974. Casado e instalado en Miramar, el barrio designado a las autoridades del régimen y donde los vecinos gozaban de ciertos privilegios en relación al resto de la población.

Pero el matrimonio con la hija del diplomático duró muy poco y Roberto Ampuero debió vivir algunos meses en La Habana como un proletario más. Eso hasta que la gente del Mapu lo ayuda a volver a Alemania como militante de ese poderoso partido, ya que había renunciado al PC antes de irse a Cuba.

De regreso en Alemania Oriental debe pasar por un centro de adiestramiento político, la escuela de cuadros Wilhem Pieck, cerca de Berlín, recibiendo entrenamiento ideológico, junto entre otros al actual senador Juan Pablo Letelier.

Sin embargo, en 1982 como pocos, Roberto Ampuero logra cruzar el Muro de Berlin e instalarse en Bonn, la capital de Alemania Federal. El futuro escritor ya no es comunista. Su experiencia de conversión ideológica está en todos sus libros presente, especialmente en “Nuestros Años Verde Olivo”, de 1999.

En Bonn conoció a su esposa Ana Lucrecia Rivera, embajadora de Guatemala en ese país. Con ella vivirá también en Chile y Suecia, en los 90, la década en que Ampuero empieza a hacerse conocido como escritor.

“Yo voté una vez por Frei y ahora voy a votar por Piñera. Es hora de cambio, la Concertación lleva más de 20 años y ya se ha agotado su modelo”, reveló en 2009. Ampuero ya era columnista estrella de La Tercera y se convertía en uno de los pocos intelectuales que apoyó al entonces candidato Sebastián Piñera.

Pero su relación con Piñera candidato comenzó mucho antes. Fue en el intermedio entre la campaña que perdió con Michelle Bachelet y la que finalmente lo instaló cuatro años después en La Moneda.
En ese lapso, Ampuero en sus viajes a Chile desde Iowa, donde disfrutaba de una codiciada residencia para escritores pagada por la universidad de esa ciudad, visitaba a Piñera y ambos, esposas incluidas, tuvieron tiempo de juntarse en Miami en 2008.

Por eso no fue sorprendente verlo en enero de 2010, en uno de los últimos actos de campaña. Uno que congregó a la gente de la cultura, encabezado por el mismo Ampuero y por Mario Vargas Llosa. Menos sorprendente entonces fue su designación como embajador en México, la que Piñera le comunicó en noviembre de 2011, después de que el novelista presentara  las memorias del obispo Bernardino Piñera, tío del Presidente.

Ahora, fue el primer candidato que surgió para reemplazar a Luciano Cruz-Coke, cuando el actor decidió irse a trabajar a la campaña de Andrés Allamand.

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