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Como el “desastre de Macaya” definió Froilán Vilca la situación que sucedió tras el aluvión de agua, barro y rocas que azotó al caserío... Cómo se vivió en Macaya el desastre por efectos del mal tiempo

Como el “desastre de Macaya” definió Froilán Vilca la situación que sucedió tras el aluvión de agua, barro y rocas que azotó al caserío distante a 90 kilómetros de Pozo Almonte, el centro urbano más cercano al lugar donde habitan las 35 personas que esta semana tuvieron que lidiar con la indiferencia de la naturaleza.

La ruta A-687 es el punto de inicio para llegar hasta el poblado precordillerano de Macaya, situado hace más de 500 años a 1.920 metros sobre el nivel del mar.

Quizás fue, precisamente, su cercanía con el cielo lo que llevó a los macayinos a sentir miedo con la lluvia y truenos que durante 25 minutos terminaron con 49 viviendas gravemente dañadas y con la destrucción de casi el 80 por ciento de predios agrícolas.  “Todo fue muy rápido, el agua y los truenos estaban sobre nosotros y de haber continuado por más tiempo, el poblado habría desaparecido”, relató Juan Aravire de 68 años, agricultor y comunicador radial de Macaya.

El poblado fue visitado por la Seremi de Gobierno, Ana María Tiemann junto a un equipo técnico de la municipalidad de Pozo Almonte y la Secretaría Regional Ministerial de Gobierno de Tarapacá. Junto a la comunidad, evaluaron la situación.

“El Gobierno está preocupado y trabajando, mano a mano, con los habitantes de cada uno de los pueblos afectados, como es el caso de Macaya, aunque debo reconocer que en este lugar todos sus habitantes manifiestan un grandioso espíritu de superación por lo que el trabajo de reconstrucción avanzará a pie firme”, la Seremi.

Pérdidas

Hasta las últimas horas el panorama en Macaya no era del más alentador. Pese a que aún no es posible cuantificar las pérdidas agrícolas y ganaderas, existe un evidente daño en el patrimonio urbano y habitacional del lugar.

“El trabajo de limpieza de caminos y de viviendas inundadas de barro tomará al menos dos meses”, argumentó el alcalde de Pozo Almonte, Augusto Smith.

En paralelo, se ha verificado la destrucción de mil metros de canales de regadío y la pérdida de 500 metros de acequias.

Asimismo, la conocida terma La Cruz, el camping recreacional y estanques de agua están inutilizables debido a la acumulación de barro y piedras.

Tiemann resaltó que en el caso de las comunas de Pozo Almonte y Pica está rigiendo la emergencia agrícola. “Las emergencias agrícolas son un estado de excepción para solucionar problemas inmediatos de las personas. Luego pasamos a una etapa de recuperación, que implica la puesta en marcha de estudios más detallados de las pérdidas y las respectivas inversiones para reconstrucción de daños”, finalizó.