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En medio de la crisis por la que atraviesa la iglesia chilena, como consecuencia de los abusos sexuales ocurridos en su interior, incluso de... Laicos de Iquique alzan la voz y quieren llegar hasta el Papa Francisco: Acusan ante Scicluna y Bertomeu abusos ocurridos en esta Diócesis

En medio de la crisis por la que atraviesa la iglesia chilena, como consecuencia de los abusos sexuales ocurridos en su interior, incluso de manos de altos jerarcas, la Comunidad de Laicos y Laicas de Iquique, revivió los oscuros episodios vividos en esta diócesis, que, incluso, costaron la salida del obispo Marco Ordenes, quien fuera el más joven purpurado chileno.

La comunidad, integrada incluso, por ex seminaristas, que vivieron en comunidad tanto en Iquique,  como en seminarios y centros de formación, vienen trabajando en comunidad desde el año 2014. Todos se caracterizan por hacer una lectura crítica de lo que acontecía en la Iglesia local y de muchas de las situaciones de las que fueron testigos, en su etapa de discernimiento, previa a los estudios religiosos.

Sin embargo, su fe cristiana y su sentido de comunidad eclesial, sigue intacto. Más aún trabajan en torno a la iglesia, mantienen la fe y los valores, pero por sobre todo, las ganas de recuperar la institución porque, como señalan en su consigna: “Otra Iglesia es posible, pero sin cómplices ni encubridores”.

Expresan que la Comunidad de Laicos y Laicas de la diócesis de Iquique, luego de un largo proceso y de innumerables intentos fallidos por conocer la verdad, respecto a la crisis de la Diócesis, se han puesto de pie para hacer “líos” con la convicción de colaborar en la construcción de que “Otra Iglesia es posible”.

Para ellos, la crisis fue ocasionada por el ex obispo Marco Ordenes Fernández y aún no existe públicamente un pronunciamiento canónico oficial.  No es un secreto que la actualidad la comunidad cristiana iquiqueña sigue dividida “y todavía con el fantasma de quien fuera su obispo cuestionado.”

Pese a todo obstáculo de tipo burocrático y administrativo,  estos laicos no han dejado de perseverar en la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación. Y frente a la indiferencia e invisibilización de sus petitorios, decidieron elevar una Carta formal a la Comisión del Vaticano, aprovechando la Segunda visita a Chile.

Además, se adjunta registro fotográfico de la formalidad y del inicio de una serie de pronunciamiento públicos, expresando la indignación y el cambio de paradigma eclesial, hasta ahora negados”.

Copia de la misiva, enviaron al obispo de Iquique Monseñor Guillermo Vera, con quien también se reunieron recientemente. Le señalan al prelado que “nuestra tarea actual como laicos y laicas, dentro de este nuevo tiempo de la Iglesia Chilena, es urgente, necesaria y consciente. Valoramos el trabajo de innumerables hermanos que han dado la cara para mantenerse firmes en la fe y participando activamente en las diversas organizaciones de nuestra diócesis, a pesar de la crisis. Sin embargo creemos que faltan espacios de diálogo para resolver los temas pendientes que aún nos dividen.

HASTA EL PAPA FRANCISCO

Así entonces, y ya empoderados en el tema, la pregunta es, ¿hasta dónde quieren llegar los laicos de Iquique? Y la Respuesta es tajante: Hasta el Papa Francisco. Es por eso que luego de llevar un proceso reflexivo desde hace año; y determinando llegar a la acción, ya en el último tiempo, decidieron enviar un carta a los enviados  de El Vaticano Monseñor Charles Scicluna y P. Jordi Bertomeu. Y para dejar claro el espíritu de su mensaje y su demanda, los laicos parte con una cita de Romanos 14,19:  “Busquemos, pues, lo que contribuye a la paz y nos hace mejores a todos…”

Y tras los saludos, se presentan:

“Somos un grupo de laicos conscientes y seguidores de Cristo que ven con preocupación el estado actual de la diócesis de Iquique. La mayoría somos profesionales en diversas áreas del ámbito humanístico y social del medio iquiqueño. También, muchos de nosotros hemos sido parte activa –en algún momento de nuestras vidas- del quehacer pastoral de la diócesis. Incluso, un número mayoritario de nosotros hemos recibido formación filosófica y teológica en Seminarios Diocesanos y de otras instancias formativas educativas superiores. Participamos del quehacer parroquial local, tenemos familia y trabajamos cotidianamente para obtener el pan de cada día con disciplina, sacrificio y perseverancia”.

Enseguida enumeran los temas que cuestionan.

El primero se refiere a lo ocurrido con el ex obispo Marco Órdenes Fernández, “sindicado como responsable de actos reñidos con la ética y moral en temas tan delicados y sensibles que implicaron a adolescentes y jóvenes. Estos hechos tuvieron su punto álgido entre los años 2012 a 2013”.

Sin duda que al señalar esto, los denunciantes deben manejar valiosa información, especialmente la ocurrida en los tiempos que vivieron su etapa de discernimiento vocacional en la Casa Parroquial de la Catedral de Iquique, la cual han mantenido con sigilo y reserva, pero que, según señalan más adelante a los enviados papales, están dispuestos a entregar.

También lamentan que Órdenes haya sido sobreseído, luego que la Corte de Apelaciones de Iquique decretara que  “no existen presunciones que permitan verificar la ocurrencia de los hechos denunciados en diciembre de 2008”.

“Situación que consideramos triste, molesta e injusta, sobre todo para la víctima que lo denunció. También, frustrante para nosotros y para una gran mayoría del Pueblo de Dios que esperaba verdad, justicia y sanación de heridas”, señalan los laicos.

Esto mismo le expresaron al actual obispo de Iquique Monseñor Guillermo Vera, en una reunión que sostuvieron con él, el pasado 2 de junio, donde declaró en torno a los hechos, no saber nada.

También ponen en la polémica una pintura que se ubica en el templo del Santuario de La Tirana, el principal centro de la fe y devoción popular de Iquique y todo el norte grande, que reproduce la imagen del ex obispo Órdenes, señalando que el trabajo fue encargado por el Padre Franklin Luza.

Vale señalar que Luza es un sacerdote local, oriundo de Pica, que goza de reconocimiento de la comunidad, pero los laicos que suscriben la misiva, evidencian una serie de hechos que ponen en jaque a este sacerdote, formador, además, del ex obispo Órdenes y de otros seminaristas locales.

“…la obra es tamaño natural y de cuerpo entero, una iconografía narcisista donde aparecen los dos personajes señalados. Esta iconografía sigue dividiendo al Pueblo de Dios. Creemos que en algún momento, alguien o algún grupo atentará contra el templo. Esa pintura es signo de idolatría, división y evoca un oscuro pasado de nuestra diócesis”, afirman.

Pero van más allá, aún y acusan al Padre Franklin Luza, de ser  “el ideólogo directo y creador de un sistema donde se manipuló conciencias de personas y se promovieron actos de corrupciones solapadas y clandestinas”, en alusión a que él era el responsable de la etapa de discernimiento vocacional de los jóvenes seminaristas, durante varios años.

Pero suma y sigue la acusación contra Franklin Luza porque lo acusan de estar involucrado en ventas “poco transparentes” de terrenos que pertenecían al Obispado de Iquique. Sin embargo, reconocen que la acusación es difícil de comprobar, ya que el paso de los años, habría permitido  ajustar los números y las cuentas.

Señalan que las acusaciones no significa que estén en contra del Padre Luza y que incluso, para muchos de ellos, significó un referente  moral válido en la diócesis, pero que en las circunstancias actuales, “en conciencia y por fidelidad evangélica, él debería renunciar a la brevedad posible”.

Más aún, reconocen que “parte significativa de nosotros   hemos sido víctimas directas e indirectas del señalado presbítero. Si llegasen abrir cualquier línea de investigación posterior, parte de nosotros estamos dispuesto a presentar nuestros testimonio personales. Tenemos la certeza que la verdad, la corrección fraterna y la justicia se deben imponer como valores e ideales a seguir en este proceso que exige actuación y determinación ética”.

También exponen el caso del sacerdote iquiqueño, Armando Vergara, que en la práctica fue “exiliado” de la Diócesis de Iquique, por alzar la voz y oponerse a lo que consideraba incorrecto. (Ver nota aparte)

¿EFECTO DE LA MISIVA?

La Comunidad de Laicos y Laicas enviaron la misiva a los enviados de Francisco, confiados en que serán escuchados, lo que al parecer, está ocurriendo.

Fue monseñor Jordi Bertomeau, Oficial Congregación Doctrina de la Fe y de la Comisión especial de investigación que se lleva en la iglesia chilena, quien respondió la carta dando gracias  “por sus amables informaciones y por su interés en nuestra misión”.

Señalan que si bien es poco probable un encuentro en estos días, “les aseguro que someteré su petición a la consideración del Santo Padre”.

Ya, que la misiva haya sido recepcionada, leída y respondida, es una buena señal, estiman los laicos, que cierran como iniciaron su relato, con otra cita bíblica:

“Yo les enviaré, desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que procede del Padre. Este Intercesor cuando venga, presentará mi defensa. Y ustedes también hablarán en mi favor, pues han estado conmigo desde el principio” (Jn. 15, 26-27)

Carta a Comisión Vaticano

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