Edición Cero

Hace algunos días y tras varios meses de trabajo, diálogo y memoria, las integrantes de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, ANAMURI,... Con participación de mujeres del norte, ANAMURI presentó libro de memoria sobre luchas, resistencias y acción colectiva en Chile

Hace algunos días y tras varios meses de trabajo, diálogo y memoria, las integrantes de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, ANAMURI, se reunieron en Santiago para conmemorar su 28 aniversario y lanzar su último libro “Luchas, resistencias y acción colectiva: Historia y memoria de las mujeres rurales en Chile”.

Como es característico de ANAMURI, para llegar a esta publicación, se realizó un intenso trabajo previo y participativo, a través de encuentros locales,  y luego a través de sus interregionales en el Norte, Centro y Sur del país, mediante conversatorios con mujeres representativas  de la región o que forman parte de la organización.

Desde Tarapacá participaron Lily Peñafiel Díaz -recientemente distinguida por el Premio Derechos Humanos por el Colegio de Trabajadoras Sociales-, Odesa Flores, ex prisionera política y activista en la defensa de los DD.HH., la profesora e histórica activista, Olivia Carvajal, la destacada lideresa indígena Aurora Cayo Baltazar y Alejandra Flores Carlos, parte de ANAMURI nacional desde hace 10 años, también ex prisionera política y dirigenta social. El libro contiene parte de los relatos  de estas destacadas mujeres.

En la ocasión también se certificaron  a 20 estudiantes que participaron de la IV Escuela de Agroecología «Sembradoras de Esperanzas» de ANAMURI, realizada en Auquinco, Sexta Región, donde fue docente la iquiqueña y exconstiuyente, Alejandra Flores Carlos.

Entre las personalidades asistentes, destacaron la presencia de la excandidata Presidencial, Jeannette Jara; del alcalde de Recoleta,  Fares Jadue y de la diputada Irací Hassler,  entre otros, académicas y dirigentes sociales que asistieron como invitados e invitadas.

Previo a este cierre, se realizó un encuentro de la Zona Norte, que reunió a mujeres de Tarapacá, Arica Parinacota, Antofagasta, Coquimbo y La Serena, donde se realizó el encuentro final del norte.

Y como dice la presentación del libro, éste:

“…busca traer al presente a nuestras antecesoras en la lucha y ser reconocidas dentro de la historia política y social de nuestro país. Las mujeres de los pueblos y comunidades del campo han sido en general omitidas o minimizadas en la historia, aun cuando fueron nuestras manos las que abrieron los surcos al nacimiento de la agricultura. Pero, nosotras, eternas guardianas de la semilla y defensoras de la tierra, gestoras en nuestras organizaciones, continuaremos recuperando nuestra memoria, sin miedo, con convicción, compromiso y esperanza”.

LANZAMIENTO

Durante el lanzamiento del libro, realizado este sábado 13 de junio, la presidenta de ANAMURI, Isabel Armijo destacó que la publicación recopila “lo que ya estaba escrito de las mujeres rurales, por ende un texto más académico, yo me presento ante esta lectura con ese interés en saber cómo se había estado mirando la lucha política de las mujeres a lo largo de la historia”.

Sin embargo, constata de “grandes vacíos documentales e históricos, esto a partir de la invisibilización de la mujer rural, de la mujer campesina e indígena, a quienes en esta cultura patriarcal, violenta, la encierra en esta vida doméstica y no se les reconoce el rol político, social y cultural que realizaban para la mantención de la comunidad y la vida”.

“Esto lo fui viendo de una u otra forma tanto en mi vida, como también en los talleres realizados para lo que será parte del segundo libro, donde no había un reconocimiento de la importancia de la labor que realizaban las mujeres, de su liderazgo para la conducción de la comunidad», añadió.

Recordó que con la dictadura, las condiciones de vida de las mujeres rurales “cambian, se agudiza la precariedad laboral, las expulsaron de su territorio, las reiteradas violaciones a los derechos humanos, verse en la situación de tener familia detenida-desaparecida, genera una respuesta organizativa por parte de las mujeres, aun cuando muchas de ellas no tenían escolaridad básica completa y así, toman fuerza los movimientos de resistencia, las ollas comunes, las organizaciones feministas, de derechos humanos y campesinas, luchas realizadas principalmente en silencio, en clandestinidad y trabajando continuamente por recuperar la democracia”.

Y constata: “Todas nosotras mujeres de ANAMURI, como mujeres políticas activas en la sociedad, debemos ser capaces de tomar lápiz y escribir nuestra historia, porque día a día trabajamos por construir un mundo mejor y no queremos que nuestros pasos sigan quedando en el olvido”.

TESTIMONIO DE MUJERES IQUIQUEÑAS

En los diálogos previos, se recogieron los testimonios y relatos de las mujeres participantes, que están contenidos en el libro. Compartimos la participación de la destacada iquiqueña, mujer de lucha incansable.

Lily Peñafiel Díaz. Recientemente, fue distinguida con el Premio de los Derechos Humanos, que le entregó el Colegio de Trabajadoras Sociales, al cual pertenece.

“Yo siendo de Iquique, me fui a trabajar a Osorno a la Reforma Agraria en ese tiempo, que eran los últimos meses del gobierno de Alessandri. Nos tocó la suerte de que cuando recién estábamos en el año 65, llegó el equipo brasileño, con Paulo Freire, con este educador popular importante. Y ellos nos capacitaron en el método de alfabetización, a todos los trabajadores sociales que estábamos trabajando en la Reforma Agrícola, para después organizar los grupos en el campo.

Para mí fue una novedad, porque eran muchos niños analfabetos; las mujeres igual, analfabetas. Estaba recién empezando el campesinado en Chile a levantar cabeza. Y ahí nos tocó un trabajo duro, pero hermoso: poder organizar al grupo de alfabetización. Yo nunca me olvido que le pagábamos a los profesores rurales, porque nos prestaban algunas escuelas en las tardes, nos daban el material, todo. Y llegaban unos campesinos en carreta, a caballo, a pie, como fuera, pero iban en las tardes a las clases de alfabetización.

Imagínate lo que cambia el mundo a una persona que no sabe leer, a una persona que sabe leer. Además, con ese método que era tan cercano, el método de Paulo Freire, que era pasar de la conciencia mágica a la conciencia crítica. Era su filosofía; un educador, un filósofo y un resistente. La gente iba y aprendía, porque esto de las palabras generadoras, con tu experiencia, era un método muy, muy cercano.

Entonces, ahí ya mi conciencia quedó clarísima. Iban más hombres, pero logramos, con los papás más que nada, que sus hijas también tenían que formarse, capacitarse. Teníamos el apoyo del Instituto de Educación Rural, IER, y logramos que un grupo de adolescentes, con el permiso de los papás, se fueran a capacitar a Chiloé. Ellas aprendieron a tejer a telar, que no sabían. Las jóvenes, principalmente las hijas de los campesinos. Ese fue un logro importante”.

Odesa Flores Tiyna, ex prisionera política de Pisagua e incansable luchadora por los derechos humanos, Siendo niña, su padre sufrió el cautiverio político en el viejo puerto.

“A mi padre se lo llevan a Pisagua. Mi madre, doña Emérita Villa, cuando se llevan a mi padre, queda sola con nosotras tres, las tres mayores. Esa mujer es la que nos sostiene, nos da un centro, un pie en la tierra. No teníamos miedo, pero si veíamos llorar a mi mamá, nos asustábamos mucho, mucho susto. […] después, yo también estuve presa acá en el Batallón Logístico, trasladada a la Cárcel de Mujeres, después a Pisagua y relegada a la isla Tierra del Fuego, que queda en el confín del mundo, con mis hijos”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *