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Una serie de cuestionamientos realizó el Colectivo «Lumi Videla Moya», al señalar que su Gobiernos «se asume abiertamente como continuador de la política de... Colectivo Lumi Videla: «¿Vamos a esperar que los torturadores estén en el metro para recién movilizarnos?»

Una serie de cuestionamientos realizó el Colectivo «Lumi Videla Moya», al señalar que su Gobiernos «se asume abiertamente como continuador de la política de Pinochet», lo que se evidencia en las medidas que está adoptando en materia de Derechos Humanos.

Este Colectivo se expresó mediante una declaración pública, en la cual adhiere a la declaración emitida en estos días por  la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y Sociales.  La entidad se declara en alerta ante las medidas impulsadas por el gobierno, que a juicio de las organizaciones firmantes y adherentes,  evidenciando una serie de retrocesos.

Ahora se suma el Colectivo Lumi  Videla, que entre otras cosas, señala que la «eventual liberación de criminales de lesa humanidad en Chile no es un hecho aislado. Se propone al mismo tiempo que el gobierno de Kast ajusta el presupuesto para los pobres, recorta derechos sociales y entregaría nuevos beneficios al 1% más rico».

Puedes hacer la declaración completa más abajo:

DECLARACIÓN DEL COLECTIVO LUMI VIDELA MOYA

El Colectivo Lumi Videla Moya adhiere en lo sustancial a la declaración de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y Sociales-Mesa de Derechos Humanos por una Vida Digna. Efectivamente, “elNunca Más” no es una consigna decorativa sino un compromiso con la verdad, la justicia y la reparación que ninguna democracia puede relativizar” sin traicionar sus principios.

Sin embargo, la experiencia histórica nos ha enseñado que en este país las declaraciones, por más justas que sean, no detienen a los verdugos. Por eso debemos ir más allá del pronunciamiento político. ¿Vamos a esperar que los torturadores estén en el metro para recién movilizarnos?

Debemos ser claros. Este gobierno de José Antonio Kast, que se asume abiertamente como continuador de la política de Pinochet, no actúa solo. Es parte de una ofensiva continental e internacional del imperialismo norteamericano, hoy personificado en Donald Trump, un amenazante genocida que financia y aplaude la matanza en Palestina, que normaliza la tortura, el asesinato en masa y que ha hecho de la impunidad de los crímenes de guerra una política de negocios petroleros.

En ese contexto, la eventual liberación de criminales de lesa humanidad en Chile no es un hecho aislado. Se propone al mismo tiempo que el gobierno de Kast ajusta el presupuesto para los pobres, recorta derechos sociales y entregaría nuevos beneficios al 1% más rico. Y todo ello bajo la mirada cómplice y vigilante de Brandon Judd, embajador de EE.UU. en Chile, quien ve en esta derecha dura a un socio confiable para los planes de dominación regional.

Es la misma lógica de clase que durante la dictadura fusilaba en las calles y endeudaba al país con el FMI. Las condiciones son conocidas: un gobierno de derecha dura, una oligarquía concentrada que no ha cedido un milímetro en sus privilegios, y una clase trabajadora golpeada por años de crisis, fragmentada y con un nivel de desmovilización relativa que no podemos ignorar. El movimiento popular no atraviesa su mejor momento, y el gobierno de Kast cuenta con el respaldo abierto de Washington, de una parte significativa del Congreso Nacional y de las grandes empresas. Sin embargo, junto al cansancio y la desconfianza generalizada, también persiste la memoria viva en sectores organizados y existe una base social que aún puede reaccionar si se le ofrece una orientación ético-política clara y acciones concretas que le devuelvan sentido a la lucha.

Por lo tanto, el llamado a la movilización en las calles debe ser urgente e inmediato en contra de las violaciones de derechos humanos en el mundo y previo a cualquier intento de liberación de criminales de lesa humanidad mediante indultos en el país. No sirve solo estar atentos. Una vez que los criminales estén sueltos, cualquier reclamo posterior será llorar sobre la sangre derramada. No podemos esperar a que el hecho consumado nos deje sólo el recurso de la condena moral.

No podemos permitir que los verdugos de ayer caminen libres mientras nuestro pueblo soporta el ajuste económico y la complicidad internacional con Trump. La unidad que se proclama debe expresarse en hechos concretos, convocatorias precisas, movilizaciones allí donde sea posible, paros locales, y una denuncia sostenida del vínculo entre Kast, el imperialismo, la guerra y el genocidio.

Hay que entender que nos enfrentamos a una alianza entre la oligarquía local y el imperialismo yanqui, que utiliza los indultos como un mensaje de ejemplo y disciplina para toda la región. Los hechos, hoy, exigen una movilización preventiva, unitaria y popular, que ponga en jaque la falsa legitimidad para consagrar la impunidad que el poder económico y político le quiere otorgar a sus propios esbirros.

No sobreestimamos la movilización espontánea, pero tampoco subestimamos la capacidad de reacción de segmentos significativos de nuestro pueblo que ya han dicho y comprenden el “Nunca Más”. Por eso, desde nuestra identidad de izquierda radical y popular, desde la memoria viva de Lumi Videla y de todas las y los mártires, levantamos la voz sin indeterminación.

A la altura de nuestro enemigo, a la estatura de nuestro destino. Sin pasivas ilusiones en la democracia liberal burguesa, sin sorpresas ante las traiciones, y con la certeza de que la justicia verdadera no vendrá de los tribunales ni de los organismos internacionales, sino de la respuesta popular.

Ni indulto a los genocidas, ni un peso menos por el ajuste.

Colectivo Lumi Videla Moya
Por memoria, verdad, justicia y la lucha de clases.

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