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  «La manera más inteligente de mantener a la gente pasiva y obediente es limitar estrictamente el espectro de opiniones aceptables, pero permitir un... La ventana de Overton: Cómo lo impensable empieza a parecer razonable

 

«La manera más inteligente de mantener a la gente pasiva y obediente es limitar estrictamente el espectro de opiniones aceptables, pero permitir un debate muy intenso dentro de ese espectro.»

-Chomski-

Cristián Gómez Correa, Sociólogo, Magíster en Comunicaciones UDP.-

Hace unos días, un proyecto de ley presentado por un grupo de diputados de derecha volvió a instalar en Chile un debate que parecía cerrado desde 2017: el de la interrupción del embarazo en tres causales. La iniciativa, bautizada «Escucha su corazón», no deroga la ley vigente, pero introduce una condición nueva:

Antes de practicar el procedimiento, el médico deberá ofrecer (obligar en la práctica) a la mujer o niña la posibilidad de escuchar los latidos del embrión o feto, cuando estos sean detectables. Si ella se niega a escucharlos, el aborto no podría realizarse. Se trata, en apariencia, de un ajuste procedimental menor; sin embargo, analizada la discusión desde la comunicación política, es un claro ejemplo de copamiento de agenda sobre un fenómeno que los analistas políticos estudian hace medio siglo: la ventana de Overton.

¿Qué es la ventana de Overton?

El concepto fue formulado en los años noventa por Joseph P. Overton, entonces vicepresidente del Mackinac Center for Public Policy, un centro de estudios de políticas públicas estadounidense. Overton observó que, en cualquier momento histórico, sólo una porción limitada del universo de ideas políticas posibles resulta «discutible» sin costo social o electoral para quien la enuncia. El resto del espectro existe, pero se ubica fuera de esa franja de aceptabilidad.

El autor utilizó la metáfora de la ventana con la intención de transmitir la idea de un espacio estrecho y bien delimitado, a través del cual podemos mirar unas cosas y no otras. Como cualquier ventana, se trata de una estructura que está construida intencional y estratégicamente por alguien.

La teoría distingue habitualmente seis posiciones dentro del espectro: lo impensable, lo radical, lo aceptable, lo sensato, lo popular y, finalmente, lo que se convierte en política pública. Una idea no necesita convencer a la mayoría para transformarse en ley; le basta con desplazar la ventana lo suficiente para dejar de ser un tabú impensable y pasar a ser, primero, discutible.

Lo importante -y lo que suele pasarse por alto en el debate cotidiano- es que la ventana no es fija. Se mueve. Y se mueve, casi siempre, por la acción deliberada de los actores políticos, medios de comunicación y grupos de interés que introducen ideas extremas no necesariamente para que se aprueben de inmediato, sino “para correr el cerco” o centro de gravedad del debate y meter en agenda como aceptable algo que antes no lo era.

 El caso chileno como estudio de caso

El proyecto de los diputados Cristóbal Urruticoechea y Álvaro Jofré (Partido Nacional Libertario), Chiara Barchiesi, Catalina Del Real y Claudia Reyes (Partido Republicano), y Ximena Ossandón (RN que posteriormente se bajaría de la propuesta legislativa), modifica el artículo 119 del Código Sanitario para agregar la escucha de los latidos fetales como parte de la «información veraz, completa y objetiva» que debe recibir la paciente antes de decidir. El propio autor de la iniciativa ha señalado públicamente que la propuesta se inspira en experiencias ya aplicadas en Hungría, bajo el gobierno del primer ministro de Hungría, el ultraconservador Viktor Orbán, y en varios estados de administración republicana en Estados Unidos, donde este tipo de exigencias -conocidas allí como “heartbeat bills”- antecedieron por años a la revocación del derecho constitucional al aborto en 2022.

Esa referencia a experiencias extranjeras no es un detalle accesorio: es, en sí misma, una técnica de desplazamiento de ventana. Citar leyes ya vigentes en otros países opera como un aval de “normalidad”: si Hungría o varios estados norteamericanos ya lo aplican, la medida deja de presentarse como una novedad radical y pasa a describirse como una adaptación razonable de algo probado en otras partes.

«Lo que VIKTOR ORBAN ha realizado en inmigración ilegal y políticas profamilia lo vamos a repetir en Chile, gracias al ejemplo que hemos recibido de su gobierno”.

-Kast en Hungría, cumbre CPAC 2025[1]

El nombre mismo de la iniciativa, «Escucha su corazón», cumple otra función clásica dentro de la teoría: el reencuadre lingüístico. Un título evocador y afectivo desplaza el eje de la discusión desde el terreno jurídico-procedimental (qué requisitos debe cumplir un acto médico autorizado por ley) hacia un plano emocional (la evidencia del latido). Los críticos de la medida, entre ellos la ex ministra de la Mujer Antonia Orellana y la organización Miles Chile, han objetado precisamente eso: que se trate de «presión disfrazada de información» y que la exigencia pueda constituir una forma de violencia obstétrica, especialmente en casos de violación o inviabilidad fetal. Voces de otros sectores políticos, como la ex ministra Karla Rubilar, también han cuestionado la iniciativa por considerar que el rol del Estado en estas circunstancias debiera ser de acompañamiento y no condicionar adicionalmente el procedimiento.

Conviene subrayar que esto no implica juzgar aquí la validez moral o médica del proyecto     -ese es un debate legítimo que corresponde al Congreso, a la ciudadanía y a la evidencia clínica-, sino observar la dinámica de la comunicación política en el debate público: una medida que hace pocos años habría sido difícil de imaginar en la agenda pública chilena hoy se discute, se vota y ocupa portadas, independientemente de si finalmente se aprueba.

Un espectro, no un bando: otros ejemplos globales

La utilidad de la ventana de Overton como herramienta de análisis está precisamente en que no es propiedad de una sola posición ideológica. El desplazamiento del centro del debate ha sido documentado, con la misma lógica, en procesos que apuntan en direcciones muy distintas:

  • El matrimonio igualitario. En apenas dos décadas, una demanda que en los años noventa se consideraba marginal incluso dentro de sectores progresistas pasó, a través de series de televisión, sentencias judiciales y campañas de visibilidad, a ser ley en decenas de países, incluido Chile en 2021.
  • La legalización de la cannabis. De ser tratada exclusivamente como asunto de política criminal, la discusión se desplazó hacia un enfoque de salud pública y regulación tributaria, lo que permitió su legalización parcial o total en países como Uruguay, Canadá y varios estados de EE.UU.
  • El lenguaje sobre migración en Europa. Términos y propuestas que hace veinte años se asociaban solo a partidos de extrema derecha -como la externalización de fronteras o la suspensión de convenios de asilo- hoy aparecen en programas de gobiernos de centro, tras años de disputa discursiva sobre seguridad y soberanía.
  • Las propias «heartbeat bills» en Estados Unidos. Desde 2013, distintos estados fueron aprobando exigencias progresivamente más restrictivas sobre el aborto -como la detección de latido fetal a las seis semanas-, un incrementalismo que preparó el terreno judicial y la opinión pública para el fallo Dobbs v. Jackson de 2022[2].

 Cómo se mueve la ventana: el mapa

El siguiente esquema resume los seis estadios del espectro de aceptabilidad y los mecanismos discursivos -globo de ensayo, efecto ala radical, reencuadre lingüístico, importación de precedentes e incrementalismo- que las distintas escuelas de comunicación política identifican como palancas típicas de desplazamiento.

Esquema 1. Estadios de la ventana de Overton y mecanismos de desplazamiento.

Por qué importa distinguir el fenómeno del juicio de valor

El aporte central de esta teoría no es predecir si una ley específica se aprobará, sino ofrecer un nuevo ángulo acerca de por qué un tema reaparece, quién lo reintroduce, con qué lenguaje y apoyado en qué referencias externas. Identificar que un proyecto de ley recurre al incrementalismo, a la importación de precedentes o al reencuadre emocional no equivale a calificarlo de ilegítimo: son estrategias legítimas de comunicación política, empleadas por actores de todo el espectro ideológico, y que tal como lo hemos expuesto aquí, van desde campañas por el matrimonio igualitario hasta iniciativas para restringir el aborto.

Lo que sí exige la alfabetización política es reconocer el mecanismo cuando opera, para que la ciudadanía pueda dar seguimiento y evaluar el contenido de una propuesta -sus efectos médicos, jurídicos y sociales concretos- en lugar de reaccionar solo al desplazamiento discursivo que la acompaña. En el caso del proyecto aludido, eso implica poder separar dos preguntas distintas: si la exigencia de escuchar el latido fetal es compatible con la autonomía y la evidencia clínica disponible, y por qué esta discusión, que hace pocos años ocupaba un lugar marginal, hoy vuelve a instalarse en el centro de la agenda pública chilena.

Por qué importa distinguir el fenómeno del juicio de valor

El aporte central de esta teoría no es predecir si una ley específica se aprobará, sino ofrecer un nuevo ángulo acerca de por qué un tema reaparece, quién lo reintroduce, con qué lenguaje y apoyado en qué referencias externas. Identificar que un proyecto de ley recurre al incrementalismo, a la importación de precedentes o al reencuadre emocional no equivale a calificarlo de ilegítimo: son estrategias legítimas de comunicación política, empleadas por actores de todo el espectro ideológico, y que tal como lo hemos expuesto aquí, van desde campañas por el matrimonio igualitario hasta iniciativas para restringir el aborto.

Lo que sí exige la alfabetización política es reconocer el mecanismo cuando opera, para que la ciudadanía pueda dar seguimiento y evaluar el contenido de una propuesta -sus efectos médicos, jurídicos y sociales concretos- en lugar de reaccionar solo al desplazamiento discursivo que la acompaña. En el caso del proyecto aludido, eso implica poder separar dos preguntas distintas: si la exigencia de escuchar el latido fetal es compatible con la autonomía y la evidencia clínica disponible, y por qué esta discusión, que hace pocos años ocupaba un lugar marginal, hoy vuelve a instalarse en el centro de la agenda pública chilena.

[1] Ver cumbre Cpac 2025: cpachungary.com/en

[2]Para profundizar en este tema: https://supreme.justia.com/cases/federal/us/597/19-1392/

 

 

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