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Paola Fernández Chamaca. Periodista, Directora de Comunicaciones de la Asociación de Periodistas de Turismo/APTUR
La promoción y difusión de las Fiestas de la Vendimia en los destinos tiene un impacto directo en el posicionamiento turístico, la dinamización económica y la construcción de identidad territorial.
Estas celebraciones no solo atraen visitantes durante un período específico del año, sino que también instalan a los valles y pampa vitivinícolas en la conversación mediática y digital, fortaleciendo su marca destino a nivel nacional e internacional.
Cuando la difusión es estratégica —a través de medios, redes sociales, prensa especializada y alianzas público-privadas— las vendimias dejan de ser un evento local para transformarse en un motor de atracción turística.
Generan reservas en hoteles, aumento en la ocupación gastronómica, mayor flujo hacia viñas y comercio local, además de incentivar estadías más largas.
En destinos como el Valle de Colchagua, el Valle del Maule o Casablanca, la vendimia actúa como un hito que abre la temporada enoturística y concentra atención mediática.
Pero el impacto no se limita a las zonas tradicionales. Ejemplo de ello es la Pampa del Tamarugal, donde el rescate del denominado “Vino del Desierto” ha permitido visibilizar un relato único: viticultura extrema en pleno norte grande. La difusión de esta vendimia no solo pone en valor un producto singular, sino que amplía el mapa del enoturismo chileno, demostrando diversidad territorial y capacidad de innovación.
En un escenario competitivo, donde los viajeros buscan autenticidad y experiencias con identidad, la correcta comunicación de las vendimias fortalece el relato país, proyecta tradición y patrimonio, y posiciona a Chile como referente en enoturismo y turismo cultural. No se trata solo de celebrar la cosecha, sino de activar economías locales, atraer nuevos públicos y consolidar reputación a largo plazo.

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