Incivilidades y ruidos molestos
Opinión y Comentarios 9 febrero, 2026 Edición Cero 0
Pedro Oróstica Codoceo.-
Desde hace un tiempo, las incivilidades se han acrecentado a nivel país. Y no solo en las zonas urbanas, los ámbitos rurales también se ven afectados. Estas, en general, son definidas como comportamientos antisociales que alteran abiertamente la convivencia comunitaria, con un claro deterioro de los barrios y del espacio público.
Si bien, jurídicamente no constituyen delitos, es un hecho evidente y de sentido común que, erosionan el respeto y la calidad de vida de quienes componen el cuerpo social, escalando grados de inseguridad e incidiendo en el estado de salud de las personas. Corresponde a ministerios, gobernaciones, policías, municipios, cumplir funciones de educar, fiscalizar y sancionar cuando corresponda.
Entre otras de estas conductas zafias, se encuentran: el consumo de alcohol en la vía pública; las riñas; los grafitis no autorizados; daños al mobiliario; sacar basuras fuera de horario o usar de vertedero lugares no habilitados; el estacionamiento en veredas; obstrucción a salidas de vehículos y viviendas; conducción temeraria de bicicletas y otros en veredas transitadas por personas; y, los reiterados y consabidos ruidos molestos, desde diversas fuentes.
Respecto a éstos, en algunos casos, pareciesen manifestaciones que los ciudadanos deben padecer sin atisbar soluciones estructurales. La falta de empatía de los infractores es supina. No obstante, las autoridades buscan reducir estos comportamientos; pero no siempre logrado a plenitud.
En este sentido, los Ministerios de Transporte y Medio Ambiente, están abocados a la revisión del Decreto Supremo Nº 7 del año 2015 con el fin de actualizar normas ante el aumento de la contaminación acústica urbana, enfocándose en el control de ruidos de motos con “escapes libres”.
Me imagino que también incluirán vehículos circulantes que a todas horas, interrumpen descanso y armonía, con emisión de ‘música’ con decibeles contaminadores. Como así mismo, estas faltas en actividades comerciales en plena vía pública. Es de esperar que la pro actividad de estos ministerios, sumadas a las acciones de carabineros e inspecciones municipales, fortalezcan las ordenanzas y el quehacer de los Juzgados de Policía Local, encargados finalmente de las sanciones.
Chile y sus regiones requieren mayor pragmatismo y convicción, para paliar estas problemáticas insertas en el ámbito de la seguridad pública, de la educación, y de las disciplina cívicas y morales, entre otras. Y para ello, es un deber consolidar trabajos de redes entre los estamentos gubernamentales mencionados. Los ciudadanos reconocen cuando hay disposición, capacidad y convicción respecto a superar problemas comunes en el cuerpo social. Como así mismo, cuando lo chabacano y la irrespetuosidad terminan imponiéndose en las estructuras comunitarias. La socialización cultural, debe tender a nivelar hacia arriba y no al revés. No quedar en manos de quienes manipulan la involución síquica y moral de las personas.
Queda preguntarse ¿Cuánta responsabilidad le corresponde a quienes incurren de facto en estos comportamientos, y, cuanta es atribuible a los organismos designados por la constitución y las leyes del país, para actuar sobre estos? En lo que si estaremos de acuerdo es que, los programas educativos, la prevención activa y las sanciones, son necesarias y vitales para la protección de los derechos y del orden.

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