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Barcelona, España.- A principios de diciembre pasado, vía internet, se estableció un importante contacto entre Iquique y Barcelona, el que sería el punto de... Municipalidad de Iquique ratifica convenio de colaboración en inclusividad que busca ser política pública nacional

Barcelona, España.- A principios de diciembre pasado, vía internet, se estableció un importante contacto entre Iquique y Barcelona, el que sería el punto de partida para lograr una relevante transformación en nuestra ciudad y en la calidad de vida de muchas familias con personas que requieren asistencia en la higiene.

En esa oportunidad, la Municipalidad de Iquique y la Asociación para la Coordinación de Cambiadores Inclusivos de España, gracias al vital impulso de la agrupación “Mamás Cuidadoras Iquique”, concretaron un convenio de colaboración y asesoría a fin de incluir Cambiadores Inclusivos, de acuerdo a los estándares más avanzados hoy vigentes, en obras que construya el Municipio o en las que tenga alguna relación.

Ahora, en el marco de la presencia del alcalde Mauricio Soria Macchiavello en el país europeo, este acuerdo fue ratificado para la puesta en marcha de sus alcances: “Con este convenio, más lo que vamos a trabajar con el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad (IMPD) de Barcelona, vamos a generar las instancias necesarias para poder construir estos cambiadores inclusivos. Tenemos diseñado el primero y hemos visto el espacio para su habilitación, pero queremos que esto forme parte de una política nacional”, resaltó el jefe comunal iquiqueño.

“Nacimos el 2020 formalmente y trabajamos desde la necesidad. En talleres de baile vimos a personas cambiando en el suelo a sus seres queridos, ahí empezamos a investigar lo que pasaba en otras partes de mundo y vimos que no sólo pasaba en España sino a nivel internacional y que había un movimiento que llevaba más de 15 años avanzados en el tema, trabajamos con ellas y ahí nace cambiadores inclusivos y su expansión para regular este tipo de servicios higiénicos”, comentó Eriz Delgado Amor, Director de la Asociación para la Coordinación de Cambiadores Inclusivos de España.

Junto a Delgado, el alcalde de Iquique pudo conocer el paso a paso de la construcción de estos cambiadores inclusivos que funcionan en playa La Barceloneta, de la ciudad catalana. Allí, se explicó en detalle cómo operan y cuál es el proceso a seguir para su instalación en la capital de Tarapacá.

“Estamos muy satisfechas, muy orgullosas y muy contentas de firmar este primer acuerdo con la Municipalidad de Iquique. Esperamos poder desarrollar este proyecto de cambiadores inclusivos en una ciudad tan turística y que tiene esa sensibilidad para cubrir las necesidades de todos los ciudadanos” dijo, a su vez, Ana Folch Mendes, presidenta de la mencionada ONG hispana.

“Agradecemos a la agrupación “Mamás Cuidadoras Iquique”, ya que son ellas quienes nos han motivado para venir hasta acá y reunirnos con quienes llevan 45 años dedicándose a esto”, agregó Soria Macchiavello en referencia al IMPD. “Hemos cumplido y vinimos con nuestro arquitecto que ve el tema de inclusividad en la ciudad, con el objetivo de ir transformando Iquique en una ciudad más amigable para todos y todas”, finalizó.

Una respuesta a “Municipalidad de Iquique ratifica convenio de colaboración en inclusividad que busca ser política pública nacional”

  1. Manuel Morales González dice:

    Iquique suele hablar de inclusión. Está en los discursos, en los planes, en las buenas intenciones. Pero la verdadera inclusión no se mide en palabras, se mide en veredas, rampas, baños, transporte y autonomía. Y ahí, como ciudad, todavía estamos al debe.

    Quienes vivimos sin dificultades de movilidad rara vez nos preguntamos cómo se recorre Iquique desde una silla de ruedas, con un andador o con bastón. No lo pensamos porque no lo vivimos. Pero basta un ejercicio simple —y brutalmente honesto— para entender la realidad: sentarse en una silla de ruedas e intentar desplazarse por la ciudad. Salir de la casa, cruzar una calle, subir una vereda, entrar a un edificio público, usar un baño. Ahí la ciudad deja de ser amable y se vuelve hostil.

    A esa hostilidad estructural se suma una aún más grave, porque es evitable: la falta de fiscalización. En Iquique, los estacionamientos destinados a personas con discapacidad son utilizados de manera sistemática por quienes no los necesitan. No es descuido, es abuso. Y no ocurre por desconocimiento, sino porque no hay consecuencias. La señalética existe, la norma también; lo que no existe es una fiscalización constante y visible que haga respetar ese derecho.

    Cada estacionamiento mal utilizado es una forma concreta de exclusión. Es una persona que no puede bajar de su vehículo, un adulto mayor obligado a caminar más de lo que su cuerpo permite, una familia que debe improvisar en la calle. No se trata de “preferencias”, se trata de derechos básicos, y cuando el Estado; en este caso el municipio, no fiscaliza, termina validando el incumplimiento.

    En este contexto, cobra especial relevancia el reciente convenio entre la Municipalidad de Iquique y la Asociación para la Coordinación de Cambiadores Inclusivos de España, impulsado por la agrupación Mamás Cuidadoras Iquique. No es un gesto simbólico: es un avance concreto hacia la dignidad. Los cambiadores inclusivos permiten que personas con dependencia severa puedan realizar su higiene de forma segura, limpia y humana, sin ser cambiadas en el suelo de un baño o en espacios improvisados.

    La experiencia conocida en Barcelona demuestra que la inclusión no se logra solo con buena voluntad, sino con planificación, estándares claros y gestión firme. Infraestructura adecuada, sí, pero también normas que se hagan cumplir. La accesibilidad no puede depender de la buena educación del resto: debe estar garantizada.

    El alcalde de Iquique ha señalado que este avance debiera transformarse en una política nacional. Tiene razón. Pero toda política nacional comienza por casa: con fiscalización efectiva, sanciones reales y una señal clara de que los derechos de las personas con discapacidad no son negociables ni secundarios.

    Iquique es una ciudad turística, costera, orgullosa de su identidad. Pero una ciudad moderna no se mide por su paisaje ni por su crecimiento, sino por la autonomía que entrega a quienes más barreras enfrentan. La verdadera inclusión es independencia, respeto y dignidad.

    Por eso, más que discursos, la invitación es concreta y directa a que nuestras autoridades se sienten en una silla de ruedas y recorran la ciudad. Que intenten estacionar donde corresponde, bajar del vehículo, cruzar una calle, usar un baño público. Sin atajos ni excusas.

    Solo así entenderemos que la inclusión no es una consigna ni una campaña. Es una responsabilidad diaria. Y en Iquique, aún tenemos mucho por hacer… incluso antes de dar el primer paso.

    Atentamente.

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