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Daniel Ramírez G. Se acerca el momento en que vamos a decidir si queremos elaborar una nueva una nueva Constitución que le de un... Camino a la nueva Constitución

Daniel Ramírez G.

Se acerca el momento en que vamos a decidir si queremos elaborar una nueva una nueva Constitución que le de un marco valórico distinto a nuestras leyes, o si queremos seguir viviendo como estamos y, como ha sucedido siempre en la historia y seguirá sucediendo, cuando se trata de cambios sociales reales y profundos, se enfrentan con más fuerza los que quieren progresar y avanzar a otras realidades y los que quieren conservar las cosas como están.

Los que queremos progresar somos los que hemos llevado el peso de la construcción de esta sociedad, los que día a día estudiamos y trabajamos para sobrevivir, para educar a nuestros hijos y que estos crezcan sanos y bien alimentados, para tener una vivienda propia y una pensión de vejez que permita sonreír, pero durante todo el transcurso de esa vida, hemos visto que gente que no trabaja es la que se enriquecen con nuestro trabajo y ello nos ha convencido de la necesidad de buscar construir una sociedad más justa y equitativa.

Los que quieren conservar está sociedad tal como está, son aquellos que disfrutan de los privilegios que han conseguido establecer en ella desde que la recibieron de las clases dirigentes anteriores. Son aquellos que viven en las comunas especiales, con barrios especiales, clínicas, escuelas y universidades especiales, centros comerciales, restaurantes y cines especiales, con todo lo que necesita la gente especial, esa gente que es el 1 % de la población pero se hecha al bolsillo el 23 % de todos los ingresos que genera nuestra economía, esa gente que recibe de la justicia castigos especiales, como asistir a clases de ética, o una multa por hacer negocios ilegales que no llega al 1 % de lo que ganaron con ese negocio.

Lo primero que hay que hay que saber es que vamos por una nueva constitución, como lo dice muy claro el nombre del acuerdo del 15 de noviembre que define el llamado a plebiscito y las preguntas que se harán en él. No se debe aceptar el argumento de quienes sostienen que esta es solo una modificación o  reforma de la constitución actual.

No cabe la menor duda de que el sector conservador de nuestra sociedad, tratará por todos los medios de bloquear el avance del sector progresista hacia una democracia real participativa y moderna. El problema para ellos es que como solo son el 1 % de a población, necesitan convencer a mucha gente como nosotros para lograr una representatividad importante y para ello deben recurrir a cualquier engaño. De hecho ya están diciendo en su franja, que para que Chile cambie hay que votar rechazo y nos muestran las impresionantes fotos de la marcha del 18 de Octubre, diciéndonos que esa marcha fue por el rechazo.

Los que vamos a votar, debemos saber que esta es una oportunidad histórica que tenemos para transformar nuestra sociedad en una en la que se viva con dignidad y respeto. Debemos entender que nadie nos está regalando esta oportunidad. Este derecho a cambiar las cosas lo ha ganado el pueblo en la calle. Los estudiantes secundarios, los universitarios, las mujeres feministas, los movimientos homosexuales, los trabajadores, los enfermos, los pensionados y esa inmensa marea humana que el 18 de Oct. puso de rodillas al Estado. Son años de lucha en la que no está ausente la semilla dejada por el presidente asesinado por el golpe militar de 1973. Votar en un plebiscito generado por la movilización social no es algo que se ve todo los días y que probablemente no se repetirá muy a menudo. Votar este plebiscito es un privilegio que tendrá el pueblo de Chile y por lo tanto debemos comportarnos como corresponde. No podemos perder esta oportunidad de romper las cadenas que nos atan a las viejas estructuras creadas por nuestros explotadores.

La construcción de la nueva sociedad comienza en la nueva constitución y debe comenzar explicitando claramente, que el poder político es la expresión del ejercicio de la soberanía y que esa soberanía radica en los ciudadanos, en el pueblo y que el sistema democrático de gobierno, es la herramienta que los ciudadanos usarán para ejercer esa soberanía, de manera que mientras más clara y amplia sea la institucionalidad democrática, más claro y justo será el ejercicio del poder por las mayorías.

La educación, la salud y el sistema de pensiones que tenemos, son un fracaso porque están diseñados para ser un buen negocio para el capital privado y no como una solución a las necesidades de las mayorías. ¿Por qué es así? Porque la constitución actual establece la libertad para que cualquier emprendedor pueda reemplazar al Estado en el cumplimiento de la satisfacción de estos derechos.

La nueva constitución puede solucionar esto prohibiendo el lucro en los sectores que necesitan de la preocupación y solidaridad social. Si los privados quieren ayudar a educar a nuestro pueblo, que lo hagan, pero sin tener objetivos comerciales en el intento. Igualmente con la salud.

Endesa, Enap, Codelco, Cap, Entel, Iansa, Lan, Empremar, Enami, Zofri, Enafri, Transporte Colectivo, Soquimich, Corfo-Citroen, Emporchi, Ferrocarriles, Servicios Sanitarios, son algunas de las empresas creadas por el Estado, que no habrían existido si Chile se hubiera regido por la constitución actual, que impide al Estado desarrollar una actividad productiva.

La recuperación de nuestra economía no puede ser ajena a los objetivos humanos de nuestra sociedad, debe haber un esfuerzo Estatal especial por generar empleo y por producir alimentos y bienes que necesitamos y que podamos producir. El mercado orienta los principales esfuerzos productivos de los países sub desarrollados, a satisfacer las demandas de los países ricos y terminamos siendo un país exportador de alimentos y materias primas, en el que más de la mitad de su población subsiste con salarios que no alcanzan la cuarta parte de los salarios mínimos que tienen esos países ricos.

Es fundamental en el enfoque de una nueva sociedad, el hecho de que todas las riquezas naturales de nuestro territorio son propiedad de toda la sociedad, especialmente el agua dulce y el mar. Bajo este precepto, ninguna operación que signifique su enajenación total o parcial puede ser ajena a la soberanía ciudadana, la que deberá fijar las políticas de acción a los gobierno.

La nueva constitución debe establecer que la sociedad y su administrador, el Estado, deben ser quienes orienten el desarrollo de nuestra economía.

El 18 de Octubre y la Pandemia juntos, nos han recordado algo que los gobiernos centrales se empeñan por ocultarnos. La importancia que tienen las comunas y sus Alcaldes. La conducción de la emergencia sanitaria habría sido un desastre mayor si el gobierno central no hubiese tenido la intervención constante de los Alcaldes.

La Comuna es la base de un sistema de vida democrático y una nueva constitución debe considerar esta experiencia vivida. La nueva constitución deberá reconocer que son los gobiernos comunales y regionales los que más saben de las necesidades de los ciudadanos, por la sencilla razón de que están más cerca de ellos.

Personalmente pienso que una asamblea nacional formada por los Alcaldes y Gobernadores en ejercicio, deberían ser una instancia superior de consulta y evaluación política. Podría reunirse una vez al año y evaluar al gobierno en su accionar territorial, teniendo como facultad el llamar a plebiscitos vinculantes y a referéndum revocatorios. Sería una forma de profundizar la democracia en nuestra vida política.

La nueva constitución debe de ser la que encuentre la forma de generar un sistema de gobierno en el cual sea posible que la ciudadanía toda participe en las discusiones y decisiones que las afectan, logrando así un gobierno hecho por y en beneficio de las mayorías.

Hoy las nuevas tecnologías de comunicación hacen posible llevar gran parte de nuestras actividades al mundo virtual. En el futuro nadie reprochará el voto a distancia ni los acuerdos tomados en una reunión virtual. Es un punto a considerar en la nueva constitución.

La paridad de género ha sido un gran triunfo del movimiento feminista impulsado por el 18 de Oct. y la nueva constitución deberá pavimentar el camino para que la igualdad de genero sea una realidad cultural que reemplace definitivamente a nuestra  sociedad patriarcal. Para ello es indispensable que se reconozca la importancia y el valor social del trabajo doméstico, el cual debería ser remunerado.

La Constitución es una ley matriz que define como y para que hacer las leyes y reglamentos que regirán nuestra vida futura. Creo que sería importante que en esta materia se estableciera que lo legal no puede estar al margen de lo ético y que en el caso de situaciones en que existe esta contradicción, prime lo ético.

Hubo un hombre que estaba convencido de que se podía llegar a construir una nueva sociedad, usando de la institucionalidad burguesa existente. Estamos viviendo lo que habría sido su triunfo histórico. Un ejercicio democrático en que todo el pueblo tendrá la opción de cambiar las bases de su sistema de vida. Su honestidad y consecuencia le costó la vida. Como te extraño Salvador Allende.