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Leonel Reyes Fernández. Desde Vizcaya, País Vasco-España.- Parte II En el artículo anterior, expuse un breve resumen sobre el origen y nacimiento de la... Yo Apruebo: por Soberanía, Poder y Dignidad

Leonel Reyes Fernández. Desde Vizcaya, País Vasco-España.-

Parte II

En el artículo anterior, expuse un breve resumen sobre el origen y nacimiento de la democracia griega. El objetivo fue exponer que hoy es posible re-crear la esencia de aquel sistema de gobernanza, recuperando su primigenio y medular contenido político: soberanía, poder y dignidad.

También, manifesté los riesgos de la aplicación de la Ley 21.200 en el proceso constituyente hacia una Nueva Constitución. Esta ley fue definida como una ley tramposa, elaborada por la clase política que por décadas han usufructuado del trabajo del pueblo chileno y perpetrado abusos sistemáticos contra él. Solo quedaban las mejores esperanzas y las mejores estrategias para superar los obstáculos jurídicos que ha impuesto el pacto “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución” (15 nov. 2019) y su Ley 21.200 (24 dic. 2019).

Para concluir, a continuación esbozo algunos elementos desde la Filosofía política con la finalidad de no perder el optimismo de tener una Nueva Constitución que el pueblo de Chile se merece. Para ello, comparto el siguiente manifiesto insurgente para que –desde todos los frentes organizativos populares posibles- no perdamos de vista de cómo nos están haciendo vivir y hacia dónde debemos ir.

El Proyecto País que debemos construir en tiempos de crisis sistémica.

Frente al panorama que pone en peligro una verdadera participación ciudadana y popular, públicamente rechazo las intenciones de la descarada Ley 21.200 y de su pactado proceso constituyente. Por ello, expongo y enfatizo:

El pueblo de Chile necesita fortalecer su proceso revolucionario al modo de la Grecia antigua. El Poder constituyente debe volver a sus verdaderos orígenes: al pueblo mayoritario y trabajador de Chile. Es tiempo que las relaciones de poder se equilibren proporcionalmente, ya que éste se ha ejercido unilateralmente, sin que el pueblo pueda contrarrestar los abusos y corrupción de las elites políticas y económicas. Este proceso de rebeldía legítima, ya se inició el 18 de octubre del 2019 y se haya en pleno proceso de resistencia y lucha, pese a los diversos obstáculos por esquivar: la Ley 21.200 y sus amarres jurídicos; las medidas de excepción debido a la pandemia; la constante represión policial;  el boicot y sabotaje de los partidos políticos oficialistas; las tácticas y estrategias de los gremios (y personalidades) afines a los grupos de poder criollo, de consorcios económicos y agencias de inteligencia extranjera.

La Asamblea Constituyente debe ser el mecanismo por excelencia para realizar cambios reales y profundos que Chile necesita. Sólo una genuina Asamblea Constituyente del más alto nivel de participación social representará –en igualdad de condiciones- los intereses y las necesidades biopsicosociales básicas de la mayoría de la población chilena, esta vez, incluyendo a las mayorías de Chile, en edad de votar: pobladores, estudiantes secundarios y universitarios, profesores y profesoras, sindicatos de trabajadores de tierra, mar y aire, colegios de técnicos y profesionales, juntas vecinales y comunales; colegios de profesionales, iglesias cristianas católicas, protestantes y otras, naciones indígenas y pueblos originarios, agrupaciones deportivas, culturales, ambientales y ecológicas, organizaciones sociales, colectivos políticos, movimientos, medios de comunicación alternativos, entre muchas más que -hoy por hoy- luchan y resisten al indolente y perverso modelo capitalista neoliberal.

El Proceso Constituyente en Chile comenzó bastante tiempo atrás, incluso antes que la Ley 21.200 lo legalizara y se apropiara descaradamente. Este proceso participativo, sigue gestándose en cada espacio del territorio nacional (en forma de cabildos, asambleas, jornadas, encuentros y otros), pese a la indiferencia e invisibilidad por parte de los medios de comunicación oficialistas y del propio gobierno. Hoy más que nunca, las Asambleas territoriales de barrios, municipio y región deberán aunar esfuerzos para hacer frente a las trampas jurídicas de la Ley 21.200. Los resultados (conclusiones, sugerencias, recomendaciones) de este proceso constituyente popular debe ser el insumo primordial para los candidatos y candidatas electos.

El pueblo de Chile necesita rediseñar un nuevo Estado de Chile, liberándolo de la ideología capitalista neoliberal que ha privatizado todos los servicios básicos de subsistencia y negando las garantías y los derechos humanos fundamentales. La esencia y la estructura de desigualdad y de injusticia social continua vigente en la estructura del Estado. Las reformas ya no sirven. Los recambios tampoco. El peligro de una pseudo Nueva Constitución contaminada puede convertirse en nuestra peor pesadilla para los próximos decenios.

El pueblo de Chile necesita un nuevo paradigma de gobierno, una nueva arquitectura filosófica, ética e ideológica, así como una nueva estructura política-administrativa. El sistema Presidencial y parlamentario debe ser puesto en tela de juicio por no haber resuelto nunca los asuntos sensibles y dolorosos de los detenidos-desaparecidos; responsable de todo nepotismo, colusión y tráfico de influencias; de las torturas y asesinatos ocurridos en democracia; de todos los presos, torturados, mutilados y mutiladas en las protestas legítimas del 18 de octubre en adelante; de la represión y asesinatos selectivos a la nación mapuche; de todos los recursos naturales enajenados del patrimonio de Chile y saqueados impunemente; de todos los robos y fraudes al fisco por parte de las propias instituciones del Estado; de los abusos y maltratos causados al pueblo de Chile.

El pueblo de chile necesita del apoyo incondicional de toda persona, grupo, colectivo o partido con tendencias de una auténtica izquierda, facilitando la UNIDAD en este proceso constituyente para enfrentar a los defensores ideológicos de la Constitución de 1980 y su afán de continuidad. También, el pueblo de Chile necesita que todas fuerzas de izquierda apoyen las CANDIDATURAS INDEPENDIENTES del todo el país, facilitando una nueva representación ciudadana y popular que supere los 2/3, y mejor, si es mayoría absoluta. También, de ayudar a difundir públicamente acerca de la interpretación crítica de la Ley 21.200 y de sus consecuencias para la vida de todos los chilenos y chilenas. Sugiero re-leer los “10 Consejos para ser considerado como militante de izquierda” que el teólogo brasileño, Frei Betto, expone acerca del verdadero perfil del luchador por la vida, la igualdad y la justicia social (Adjunto link).

Las Naciones indígenas originarias son la reserva moral de la humanidad –pese a la discriminación y racismo odioso en su contra- debido a la sabiduría acumulada por milenios y porque han sobrevividos a los maltratos de la historia republicana de Chile. Por ello, es un imperativo categórico involucrarlos desde el inicio del proceso porque poseen legítimamente sus propias demandas existenciales, territoriales y políticas. Su cosmovisión sociocultural serán un gran aporte para alcanzar la síntesis armónica y justa del Buen Vivir, tal como el “Küme Mogen” en mapuche; el “Suma Qamaña” en aymara; el “Suma Kausay” en quechua, por nombrar algunos.

EPÍLOGO CON FINAL INCONCLUSO

Todavía nos hayamos en plena Campaña de difusión hacia el Plebiscito, súmate y difunde la opción YO APRUEBO, pero con la clara intención de recuperar la Soberanía cautiva, el ejercicio del Poder anestesiado, y sobre todo, por el restablecimiento de la Dignidad menoscabada, pero no inhabilitada.

Para ello, primero jugarse por la opción ASAMBLEA CONSTITUYENTE como el mejor mecanismo de participación popular de deliberación y toma de decisiones. Lo segundo, como opción siguiente, jugarse por la CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL conociendo todos los condicionamientos y riesgos que ello implica. Solo con organización, unidad y creatividad política, el pueblo de Chile puede torcer la mano -invisible y siniestra- del capitalismo neoliberal y de su Constitución del ‘80.

La DEMOCRACIA en su esencia primigenia sigue siendo la mejor forma de organización política, pero ésta -hoy más que nunca- necesita re-crearse (=hacerse de nuevo) desde su verdadero y legítimo soberano: el pueblo mayoritario y trabajador de Chile. 

Finalmente, una NUEVA CONSTITUCIÓN (que sea Social, Política, Económica y Pluricultural) debe ser el producto final de todo el proceso constituyente ciudadano y de las organizaciones sociales. Esta Carta magna –Made in pueblo de Chile- sin contaminación de la anterior, será el marco de referencia de principios, valores y normas de un nuevo orden social, de un renovado Estado de Derecho que regule la política, la economía y que garantice todos los derechos humanos universales. No nos robarán la esperanza!!!… Vamos pueblo chileno, sí que se puede!!!… Ahora, depende de nosotros y nosotras!!!

Jallalla Pueblo de Chile!!!

Jallalla Naciones indígenas originarias!!!

 RECOMENDADO:

Diez Consejos para militantes de Izquierda
por Frei Betto (Brasil), Publicado el 4 enero, 2020

PRIMERA PARTE

Yo Apruebo: por Soberanía, Poder y Dignidad