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Dr. Alex Soza Orellana. Chileno, Iquiqueño, residente en Cuba Aquella madrugada del 26 de julio de 1953 y en la Granjita Siboney en las... Siempre es 26 de julio

Dr. Alex Soza Orellana. Chileno, Iquiqueño, residente en Cuba

Aquella madrugada del 26 de julio de 1953 y en la Granjita Siboney en las afueras de la ciudad de Santiago de Cuba, un grupo de revolucionarios, en su mayoría jóvenes oriundos de todos los rincones de la isla, se aprestaban a entrar en combate, al asalto del Cuartel Moncada de Santiago de Cuba y otro grupo al cuartel Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo. Después que Fidel Castro leyera el emotivo  Manifiesto del Moncada cargado de un espíritu patriota y martiano, el poeta Raúl Gomez García leía su poema Ya estamos en combate”.

La acción comenzó a la hora prevista  a la 5.15 de la mañana. Antes de este heroico  día Fidel estimó que la acción tendría que tener un himno y ya había encargado su confección, el “Himno del 26 de julio”, llamado inicialmente  “Marcha de la libertad”

Marchando, vamos hacia un ideal
sabiendo que hemos de triunfar
en aras de paz y prosperidad
lucharemos todos por la libertad
.

El Himno se convirtió  en la marcha que guió a los revolucionarios al combate y la gloria, en cada uno de los momentos que siguieron al asalto a la fortaleza militar, hasta el Triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, y siempre presente en los homenajes y conmemoraciones a tan gloriosa gesta. El Himno del 26 de julio fue memorizado por los asaltantes, quienes lo cantaron con vigor incluso en el juicio posterior al asalto.

 Adelante cubanos
que Cuba premiará nuestro heroísmo
pues somos soldados
que vamos a la Patria liberar

El himno acompañó decididamente a los rebeldes en la lucha de liberación, trasmitido por Radio Rebelde desde el mismo corazón de la Sierra Maestra.

Limpiando con fuego
que arrase con esta plaga infernal
de gobernantes indeseables
y de tiranos insaciables
que a Cuba han hundido en el Mal.

El plan del Asalto consistía en la toma por sorpresa del cuartel, darle armas al pueblo, ocupar otros puntos importantes de la ciudad y dar a conocer por radio el Manifiesto del Moncada a la Nación, con lo cual se llamaría a las masas a la huelga general. En caso de que el ataque a la fortaleza militar fracasara, la tarea era proseguir la lucha en las montañas, desarrollar allí una guerra de guerrillas.

La sangre que en Cuba se derramó
nosotros no debemos olvidar
por eso unidos debemos de estar
recordando a aquellos que muertos están
.

Como es conocido el plan fracasó, las acciones no tuvieron el éxito esperado. Muchos combatientes fueron capturados, torturado y asesinados con saña. Pero la acción marcó el inicio del fin de la dictadura criminal de Fulgencio Batista.

El pueblo de Cuba
sumido en su dolor se siente herido
y se ha decidido
hallar sin tregua una solución
que sirva de ejemplo

Los combatientes que participaron y murieron en el intento eran jóvenes convencidos de la justeza de la acción, liberar Cuba de la oprobiosa situación a la que estaban sometidos en una extrema pobreza. Muchos se despojaron de sus bienes, de su comodidad laboral u hogareña para contribuir y por último entregar su generosa sangre en el combate. Médicos, carpinteros, taxistas, fotógrafos, albañiles, maestros, abogados, estudiantes,  boxeadores, en fin una muestra muy representativa del pueblo fueron aquellos rebeldes combatientes

a ésos que no tienen compasión
y arriesgaremos decididos
por esta causa hasta la vida
¡que viva la Revolución!

Evidentemente ninguno de ellos está olvidado, viven  hoy más que nunca  en esta Cuba que a 67 años de esta gesta y pesar de todas las acciones de sus enemigos encabezados por cada uno de los gobiernos norteamericanos que se han turnado en este periodo, muestra reconocidos logros en el área de la salud, educación, deportes, seguridad social, en el bienestar general del pueblo cubano y solidario como ninguno en el mundo.

En Chile, podríamos decir,  hemos tenido unos cuantos “Moncadas” que no fructificaron como el proceso revolucionario cubano, en estos intentos han caído también muchos jóvenes, valiosas vidas que deben motivar a seguir la lucha, con nuestros himnos y canciones, a seguir asaltando sueños que pueden ser realidad como el caso de Cuba y otras experiencias en Nuestra América. Ninguno de estos buenos chilenos está olvidado. La patria ha andado mal, anda mal, huele mal a causa de sus gobernantes, los más conscientes lo saben y lo perciben, salen a las calles y  luchan. Por cada joven caído, por cada chileno lastimado, mutilado, enceguecido, no debe haber llanto, debe haber más decisión, mas coraje, mas creatividad en la lucha, pero definitivamente UNIDAD y mas UNIDAD.