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Hace 50 años inició su devoción a la Virgen, bailando como bailarín quirquincho en la Primera Diablada de Chile Amid Vásquez Flores, un bailarín... Iquiqueño-orureño, ejemplo de la integración entre dos pueblos, con una cultura compartida y también la religiosidad popular.

Hace 50 años inició su devoción a la Virgen, bailando como bailarín quirquincho en la Primera Diablada de Chile

Amid Vásquez Flores, un bailarín quirquincho hace 50 años y con una larga trayectoria en bailes religiosos e iniciativas culturales asociadas al baile y la música, es un claro ejemplo de la integración que hay entre Oruro e Iquique. Sus padres vinieron a nuestra ciudad con las caravanas de intercambio a fines de los años cincuenta y acá se quedaron. Amid nace en Iquique, pero siempre conectado a su pueblo y sus raíces, por eso se define como un iquiqueño-orureño; y como devoto de la Virgen del Carmen de La Tirana.

En esta ocasión, Amid Vásquez que se siente como un “orureño nacido en Iquique”, vive un momento especial, porque cumple 50 años desde que se inició como bailarín quirquincho, en la Diablada Servidores de la Virgen, Primera Diablada de Chile. Y de allí para adelante, una larga trayectoria en lo religioso y lo cultural.

Fueron sus padres y su familia  los  que lo incentivaron “para seguir este largo y lindo camino de la danza ,el canto y la música”. Primero, cuando era un niño, lo incentivó una tía, hermana de su padre, el mismo que junto a su mamá, llegaron en bicicleta a Iquique, en 1958.

Es parte, al igual que su familia, de la  Sociedad Boliviana de Socorros Mutuos, desempeñándose como secretario de Cultura. Después de su paso por la Primera Diablada de Chile, fundó un baile de Kullawada, permaneciendo unos años. Y siempre, además, manteniéndose siempre como creador y gestor cultural.

En 1984 junto a su amigo Víctor Ramos, funda el primer baile de Sambos Caporales en Iquique, los Sambos de Nuestra Señora del Carmen. “Acá no se conocía el baile sambo, pero como nuestra familia viaja permanentemente a Oruro, en especial a los carnavales, nos encontramos con este baile y decidimos traerlo”, recuerda.

Amid fue el gestor integral del baile. El Caporal, creador de los pasos y mudanzas; y, también, de la música. Así, en 1985, causan sensación en La Tirana con este baile religioso, pero en paralelo, continúa con el desarrollo de bailes folclóricos nortinos.

Recuerda que en 1991, la fiesta de La Tirana se suspendió por efectos del cólera. Y de ahí se retira del baile religioso, volviendo esporádicamente, por una manda. En el 2002, funda otro baile de Sambos Caporales, pero no se mantiene por mucho tiempo porque, “lo que más me tiraba era la música así que seguí por ese camino”, nos cuenta, pasión que mantiene hasta hoy, a través de su banda de Bronces Tunupas, que para él  es muy importante, porque se dedican a recorrer los poblados del interior.

Y así transcurre su vida con cientos de historias, anécdotas y momentos difíciles. Y siempre sus pilares son, la familia, y la Sociedad Boliviana de Socorros Mutuos, donde vuelca toda su energía y creatividad.

Hoy, a muy poco de celebrarse esta fiesta de La Tirana, con una pandemia que nos mantiene a todos en casa, señaló que lo marca muy fuerte su inicio en la religiosidad popular, cuando siendo un niño, empieza a bailar a la virgen, como bailarín quirquincho. “En estos momentos me emociono, porque eso fue hace 50 años. Y por mi mente pasan los rostros de muchos amigos y familiares”, concluye este cultor de la música y bailes nortinos; y de la religiosidad popular.