Edición Cero

La autora nos habla en este artículo de la Estrategia de Recursos de Poder, una herramienta simple pero profunda, que pueden utilizar las organizaciones... Sindicatos de Tarapacá y estrategia frente a incertidumbre laboral.

La autora nos habla en este artículo de la Estrategia de Recursos de Poder, una herramienta simple pero profunda, que pueden utilizar las organizaciones sindicales para fortalecerse y tener un impacto en su entorno.

Camila Álvarez Torres. Historiadora, desde España.  (*)

El contexto de incertidumbre estratégica en que se encuentra la compleja relación Capital-Trabajo y Estado-Trabajo, obliga a las organizaciones sindicales a tener ciertas claridades sobre sus recursos de poder. El “enfoque de los recursos de poder sindical”, es un esquema de análisis que organiza y sistematiza los “recursos”- asociativo, estructural, institucional y social- que tienen los sindicatos para avanzar en el logro de sus objetivos colectivos de manera estratégica. Si bien es relevante identificar los recursos con que se cuenta, éstos por sí solos no son suficientes; los sindicatos deben ser capaces de usarlos en forma efectiva. En la actualidad, tanto cientistas sociales como organizaciones sindicales utilizan este enfoque para mejorar sus condiciones frente al capital y el Estado. Esta columna esboza un resumen de este enfoque, a fin de que pueda ser usado por los sindicatos de Tarapacá en un momento en donde la claridad de los objetivos y recursos son vitales para sortear la incertidumbre laboral de manera colectiva.

En general, los marcos analíticos sirven para reducir complejidad. Poner las ideas en orden. Clarificar lo que se piensa y cómo se hace. A nivel organizacional existen distintas formas de hacerlo, y la ciencias sociales en general han creado y operativizado un sinfín de esquemas de análisis organizacionales. En el campo específico de los estudios laborales, en la línea de la “sociología de los sindicatos”, se ha creado hace ya dos décadas el enfoque de los recursos de poder sindical. Este marco teórico que nació en el norte global, y que hoy se utiliza en diversas partes del mundo, es comúnmente usado por académicos/as y dirigentes/as para el estudio de los recursos internos de las organizaciones sindicales. En parte por su facilidad de uso y, por el sentido común que evoca en quienes se plantean ponerlo en práctica. Cuando un sindicato se ve imposibilitado de cambiar su situación actual, o se encuentra en una encrucijada táctica- estratégica, debe tener la capacidad de utilizar su experiencia y capacidad cognitiva organizacional para ordenar sus recursos de poder, lo que podríamos definir como el ejercicio de observar la “estructura antes de la acción” o la “estructura antes de la estrategia”.  A continuación definiremos cada uno de los cuatros recursos: poder asociativo, poder estructural, poder institucional y poder social.

El poder asociativo o colectivo, es el poder más elemental y básico que posee una organización sindical, y que más fácilmente puede movilizar. Es el poder que emerge cuando los trabajadores se asocian para solucionar sus problemas de manera colectiva. Pueden utilizar este poder en distintos niveles: en la empresa, a nivel local, regional, nacional e internacional. Este poder tiene diferentes grados, y dependerá del número de asociados del sindicato (el poder del número), de los niveles de representatividad de la organización frente a otras organizaciones y especialmente de la capacidad de movilización de los trabajadores para demostrar eficiencia a la hora de solucionar sus problemas. El poder asociativo es la capacidad de un sindicato de movilizar sus recursos internos: ya sea a la hora de gestionar sus recursos infraestructurales, de organizar sus demandas,  priorizarlas y construir un relato interno sólido que demuestre cohesión interna. En otras palabras, el poder asociativo es la “capacidad efectiva” que tiene un sindicato para movilizarse colectivamente para alcanzar sus objetivos.

El poder estructural, es la posición que el sindicato ocupa en la estructura económica.  Es la capacidad o potencial disruptivo que tiene un sindicato de paralizar la producción, interrumpirla o de limitar los beneficios del capital. Este poder es generalmente movilizado a través de la “huelga laboral”, generando daños en la circulación capitalista, bloqueando el proceso de trabajo. Esta potencialidad del sindicato puede ser usada en distintos momentos del ciclo del capital: ya sea en los procesos productivos, reproductivos como en los momentos de distribución de mercancías.

El poder social, es aquel que emerge de la interacción y cooperación de los sindicatos con otros actores sociales, como también del apoyo de sus exigencias por parte de la sociedad en general. Dependerá de la capacidad del sindicato de movilizar sus redes sociales, en el sentido amplio, para sumar apoyos y cooperación de distintas organizaciones sociales, políticas, feministas, estudiantiles, empresariales y estatales para alcanzar sus objetivos. Es la capacidad de un sindicato de generar una agenda y actos comunes con actores por fuera de su lugar de trabajo. Del tipo de redes y forma de cooperación, dependerá la estrategia que adoptará el sindicato. En palabras de Nicolás Ratto, si el sindicato basa su acción en la cooperación con otros sindicatos y movimientos sociales, ocupará una estrategia movimientista o de movimiento social. Si el sindicato basa su acción en la cooperación con actores políticos, ocupará la estrategia de acción política. Si el sindicato basa su acción en la cooperación con la empresa, ocupará la estrategia de “cooperación social”. Y, por último, si el sindicato basa su acción en la cooperación con sindicatos y federaciones internacionales, ocupará la estrategia de solidaridad internacional.

El poder institucional, es el resultado de las diferentes luchas del sindicato que han generado jurisprudencia en relación a sus intereses colectivos. Es decir, todas las leyes, convenios colectivos, tratados internacionales y demandas legales que han generado y que le sirven al sindicato para aumentar su poder institucional. Cuando los trabajadores movilizan el poder institucional, hacen referencia y/o realizan acciones (como demandas legales) basadas en derechos codificados, ya sea en instancias locales, empresariales, nacionales o internacionales. En otras palabras, es el poder que se les confiere de las luchas anteriores ganadas y que sirven para avanzar en la conquista de derechos laborales dentro de las instituciones que les competen.

Un sindicato puede trabajar los cuatro poderes sindicales, sin embargo, debe tener muy presente, para optimizar sus recursos, cuál de ellos, es su mejor recurso de poder. En otros casos, el sindicato puede utilizarlos estratégicamente, dependiendo del contexto en el que se encuentre. Por elemental que resulte su utilización teórica, la realidad sindical siempre es más compleja. Por ejemplo, la construcción de poder asociativo es la primera barrera que tiene que resolver un sindicato: la desmovilización de los afiliados, la falta de coherencia de un relato interno y la incapacidad de generar y gestionar recursos propios son impedimentos letales para la generación de poder sindical. Existen casos, donde los sindicatos tienen una fuerte posición estructural, con una alta capacidad disruptiva sobre el capital, pero carecen de poder social, lo que se traduce en que sus movilizaciones no son respaldadas por gremios del mismo sector o por organizaciones sindicales más amplias.

Incluso, llegan a recibir el boicot de la sociedad en general, disminuyendo la potencialidad de este recurso. De igual modo, existen casos totalmente distintos, donde los sindicatos, ejercen los cuatro recursos de poder, y son capaces de tener una visión estratégica para alcanzar sus objetivos con éxito. De esta manera, los sindicatos pueden utilizarlos en la medida que conozcan sus propios recursos y se planteen un esquema que permita ir conquistando poder sindical. Por ejemplo, un ejercicio clásico de construcción de poder social es la unión de diversos sindicatos del mismo sector, o que tienen la misma categoría contractual. A modos de ficción, como ejercicio práctico, sería que todos los sindicatos de honorarios del Estado y las Municipalidades de Tarapacá crearan una coordinadora con una agenda y demandas comunes. El poder social de cada sindicato, aumentaría, y se estaría en condiciones de ejercer colectivamente poder estructural.

A partir de lo señalado, invito a las organizaciones sindicales de Tarapacá a esquematizar y potenciar sus recursos de poder, a realizar el ejercicio de comprender sus fortalezas y debilidades y trabajar sobre ellas, especialmente en un contexto que exige claridades estratégicas.

Para una mayor profundidad del modelo de análisis presentado, a continuación encontrar textos teóricos y empíricos de los recursos de poder, como también un video didáctico:

Bibliografía  referencial para profundizar el enfoque de poder:

Ayala Córdova, J., & Ratto Ribó, N. (2019). Estrategias sindicales en dos grandes empresas fragmentadas y filiales de Coca-Cola en Chile.  Revista Sociología del Trabajo, 0(94).

D’Urso, L. (2016). Estrategias sindicales en el lugar de trabajo. La “revitalización” del sindicalismo de colaboración: el sector automotriz argentino y brasileño.  Revista Izquierdas, 31, 194–218.

Labra, F. (2017). Recursos de poder en el Sindicato de Trabajadores de Starbucks de Chile. Revista Nueva sociedad, (272), 188–197.

Ratto, N. (2019). Estrategias sindicales y recursos de poder. Presentación y prueba empírica de un marco para el análisis de las variedades sindicales en chile y en América Latina. Revista Astrolabio, (23), 134–168.

Schmalz, S. (2017). Los recursos de poder para la transformación sindical. Revista Nueva sociedad. Especiales Sindicatos en transformación, (Octubre), 19–41.

 Video explicativo sobre enfoque de recursos de poder:

https://www.youtube.com/watch?v=5KSjHlKQE6s

(*) La autora es Becaria CONICYT en el doctorado de Sociología en la Universitat Autónoma de Barcelona.