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Hugo Norris Gahona,  Sociólogo Guy Debord Filosofo Frances (1967) en su celebre libro La Sociedad del espectáculo nos graficaba que habíamos llegado una etapa... La pandemia como espectáculo y simulación

Hugo Norris Gahona,  Sociólogo

Guy Debord Filosofo Frances (1967) en su celebre libro La Sociedad del espectáculo nos graficaba que habíamos llegado una etapa social donde la vida y las relaciones sociales habida dado paso a lo que él llamaba sociedad del espectáculo; “el espectáculo no es una colección de imágenes, en cambio es una relación social entre la gente que es mediada por la imagen”.

“El espectáculo es la afirmación de la apariencia y la afirmación de toda vida humana, y por tanto social, como simple apariencia. Pero la crítica que alcanza la verdad del espectáculo lo descubre como la negación visible de la vida que se ha hecho visible”.

Mucho de lo que hoy vemos, sabemos o escuchamos de la pandemia se genera por los medios de comunicación en todas sus formas, (TV, prensa escrita, radio, redes sociales, etc.). Y sabemos la capacidad que tienen los medios para poder construir, producir y reproducir opinión pública.

Hay dos grandes tendencias mediáticas que han proliferado en el contexto de la crisis sanitaria por el covid-19, una son las llamados Fake news o noticias falsas, respecto a los cuales los diversos medios han desarrollado esfuerzos en poder ir contrastándolos, y desmitificándolos; y la segunda tendencia que tiene que ver con la espectaculización de la pandemia.

De esta última práctica hemos tenido muchos ejemplos en los últimos tres meses, quizás la más notoria fue la estrategia comunicacional del gobierno, representada en la autoridad sanitaria y principalmente concentrada en el saliente ministro de salud, quien más que enfocarse en los datos de la pandemia y en los análisis epidemiológicos propios de su cartera, sus intervenciones eran altamente mediáticas, y desenfocaban el interés en los temas relevantes. Parte de esta espectaculizacion de la pandemia se centró en posicionar la llamada Nueva normalidad, donde se invitaba a la ciudadanía a ir retomando la vida normal, incluso a compartir con amigos, un café o una cerveza, señal equivoca que sin duda traería consecuencias más adelante.

Los medios de comunicación (sobre TV abierta) también han realizado una tarea que muchas veces cae en la espectaculización de las implicancias de la pandemia, ejemplo de ésto, es el manejo de los matinales, donde día a día se realizan reportajes mostrando la miseria en que viven las personas (por ejemplo, los migrantes en cites o varados en consulados), o realizando notas en terreno sobre el desacato de las personas que no cumplen la cuarentena. Capítulo a parte son los paneles variopintos en donde participan distintas figuras del mundo político, y donde cada uno esboza sus análisis y las más novedosas alternativas, soluciones y pronósticos de la crisis sanitaria, muchos de ellos tratando de sacar algún pequeño rédito político.

Conocida y bullada es la particular y exacerbada cobertura mediática del alcalde Joaquín Lavín en la televisión abierta, cuya última incursión muestra   su ingreso en una residencia sanitaria, mostrando sus instalaciones; transformándose en una especie de reality   show o docureality.

Sin embargo, no es el único, también existe una notoria sobre exposición y cobertura mediática de otros alcaldes, mostrando no solo la realidad de la pandemia en sus comunas, sino también desarrollando un despliegue mediático sin precedentes, realizando puerta a puerta, descargando cajas y entregando víveres.

Respecto a esta práctica el Gobierno tampoco quiso ser menos, y también quiso aprovechar el despliegue de entrega de cajas de alimentos (Alimentos para Chile) para sacar el mayor provecho mediático (Instructivo Intendencia del Ñuble), donde se instruía sacar provecho de la entrega, sacando fotos de autoridades entregando cajas a las familias, y destacando por redes sociales el rol y la figura del presidente Piñera en la iniciativa. A partir de este polémico instructivo sale uno nuevo donde se incorpora el consentimiento informado para las familias, las cuales deben autorizar la utilización de registros fotográfico y audiovisuales.

En nuestra versión más local en la región, también tenemos ejemplos de como la Pandemia es terreno fértil para poder realizar representaciones y espectáculos mediáticos. Mas allá del confuso incidente entre si el cierre del terminal agropecuario fue un llamado de la autoridad regional, o si respondía a intereses particulares de privados, esta situación fue mediatizada y puesta en imágenes (Abogado Rossi), un hecho que quizás se podría haber realizado sin cámaras, sin videos, sin llamado a medios, sin cobertura por redes sociales. A esto hay que sumarle que el contexto de crisis sanitaria es particularmente grave en la región, por lo que un llamado a la congregación y a reuniones masivas resulta temeraria e irresponsable.

Todas estas practicas dejan en manifiesto que la forma y expresión más radical del modelo económico capitalista neoliberal permeó también en las subjetividades y las relaciones sociales, las cuales también, son mercantilizadas y comercializadas. Donde es cada vez más recurrente las representaciones, espectaculizaciones o simulaciones como señalaba el sociólogo Frances Jean Baudrillard, donde la verdad se vuelve simulacro: “cualquier hecho, “realidad” o “verdad” tiende a degradarse, ya sea a “espectáculo”, ya sea a “consumo”, ya sea indistinguiblemente a ambas cosas.

Las implicancias dolorosas de la pandemia, como la muerte de un familiar, la pérdida del trabajo, la falta de servicios básicos, no son situaciones humanas que sean susceptibles de ser mediatizadas y simuladas.

Hay que develar ahí donde el interés de los actores, espectaculizan y simulan ciertas realidades, motivados/as por lograr un redito particular, dado que cuando se realiza este tipo de actos, se lesiona a quienes se apunta a proteger y a resguardar.

Finalmente, la clave parece ser, nunca perder de vista el bien más sagrado que siempre debemos cautelar, más aún en tiempos de pandemia, la dignidad humana, la cual no debe ser nunca utilizada como un bien de consumo o como medio para, sino como un fin en sí mismo.