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Gonzálo Prieto Navarrete, sociólogo y concejal por Alto Hospicio Durante las últimas 12 semanas el mundo se debate entre distintas decisiones sanitarias, políticas, sociales,... COVID: La respuesta de la adaptación

Gonzálo Prieto Navarrete, sociólogo y concejal por Alto Hospicio

Durante las últimas 12 semanas el mundo se debate entre distintas decisiones sanitarias, políticas, sociales, económicas y comunicacionales. El mundo como lo conocemos se encuentra en una fase de transformación acelerada, cambiando pautas de comportamiento individual y social. Pareciera ser que las instituciones de nuestras democracias liberales, no importando necesariamente el signo político que las dirija circunstancialmente han recurrido a la historia, a las recetas de antaño para lograr responder a un complejo proceso multidimensional que no logramos definir con toda claridad aún.

La respuesta de los diferentes gobiernos parece razonable. Algunos incluso han desempolvado sus viejos libros y recobrado los bríos de discursos de modelos de desarrollo y Estado que habían pasado a mejor vida hace ya casi dos décadas. La discusión sobre mercado o Estado, sobre ajustar el gasto público o recurrir al endeudamiento están sobre la mesa más que nunca. Sin embargo, aún nos situamos en el contexto de la urgencia, sobre lo que acontece y no sobre aquello que viene. Todos presentimos con cierta certeza que todo aquello que sabemos sobre la realidad tiene transformaciones de multinivel. Será entonces nuestra capacidad adaptativa como individuos y sociedad la que nos permitirá sobrevivir y pasar al próximo capítulo de la historia. ¿Estamos preparados?, o simplemente ¿Estamos abriendo esa conversación en nuestro país?

Las empresas, el Estado, las instituciones dentro de él, las organizaciones, las comunicaciones, las personas y un largo etcétera deben enfrentar este cambio adaptativo. ¿Qué sabemos? Que muchos ya han reflexionado que asuntos como el COVID 19 no serán algo único, sino que es posible que se repita en los próximos años. El cambio climático, que pareciera olvidado por ahora en la mesa de la opinión pública masiva trae consigo más desafíos y amenazas.

Será sólo nuestra preparación y adaptación de nuestras formas de pensar y hacer el mundo en el que habitamos la esperanza de nuestra supervivencia.

Es urgente plantearnos ya no sólo un modelo de Estado para arreglar los problemas del hoy y las omisiones de ayer. El sistema del trabajo ha sido puesto de cabeza produciendo oportunidades, pero nuevos problemas en el ordenamiento y estructura del tiempo y la división social del trabajo. El orden de la vida y su estabilidad dependen fundamentalmente de la capacidad de los seres humanos de establecer rutinas que permitan a dichas personas tener una sensación de control sobre sus actos, cuando esto se trastoca comienza un desequilibrio psicológico, biológico y sociológico con consecuencias aún por determinar con claridad. Debemos prepararnos para ello y la dificultad más latente es que seremos arte y parte de la instalación de las bases de dicho proceso adaptativo. Luego las próximas generaciones mejorarán esos procesos sucesivamente.

Qué está cambiando y cómo adaptarnos a ello va a requerir también una inversión importante tanto del sector público como privado. Este es el desafío subyacente de la crisis del COVID que nos pone a prueba al gran problema de una transformación ecológica inminente que podría tener mayores proporciones que la actual pandemia.