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Anyelina Rojas Valdés.- Llegar a un acuerdo en la redacción final de la declaración, en torno a la destrucción del memorial de DDHH,  que... El falso enfrentamiento tras montaje para ocultar asesinato de Miller y Marín

Anyelina Rojas Valdés.- Llegar a un acuerdo en la redacción final de la declaración, en torno a la destrucción del memorial de DDHH,  que leyeron los oficiales del Ejército, en los tribunales y ante los familiares, fue un largo camino, porque en un principio, había aspectos que no querían suscribir.

Finalmente el texto, aunque breve, termina reconociendo que en el Regimiento de Telecomunicaciones, hubo prácticas de torturas y de desaparición de personas, situación que nunca ha sido reconocida por el Ejército, detenidos desaparecidos, parapetados en el Cementerio Nº 3, provistos de armamentos. Lo cierto es que ambos, producto de las graves torturas, fueron llevados muertos, derechamente asesinados, y con evidentes signos de violencia extrema, hacia el camposanto, contiguo al Regimiento de Telecomunicaciones. Ambos inmuebles se unían interiormente por un portón; por el que los militares ingresaron con las víctimas.

Por el fro=”https://www.edicioncero.cl/wp-content/uploads/2017/06/lugar-de-memoria.jpg” alt=”” width=”357″ height=”286″ />Vale tener a la vista, que en el caso específico de la muerte de  Millar y Marín, a ellos se les involucró en un falso enfrentamiento. En la versión oficial del Ejército, entregada en la época, se ubica a los hasta hoy detenidos desaparecidos, parapetados en el Cementerio Nº 3, provistos de armamentos. Lo cierto es que ambos, producto de las graves torturas, fueron llevados muertos, derechamente asesinados, y con evidentes signos de violencia extrema, hacia el camposanto, contiguo al Regimiento de Telecomunicaciones. Ambos inmuebles se unían interiormente por un portón; por el que los militares ingresaron con las víctimas.

Por el frontis, en plena calle que hoy lleva el nombre de Presidente Salvador Allende, se movilizaron tropas militares fuertemente armadas, para enfrentar a los supuestos terroristas. Era octubre de 1973. En ese intercambio de balas, es que encuentra la muerte un joven soldado, Pedro Pardo Ortiz, que, en definitiva, terminó siendo víctima de la misma dictadura, ya que la bala que le quitó precozmente su vida, provenía de “fuego amigo”. Es decir, era parte de la puesta en escena del falso enfrentamiento para encubrir el asesinato de Marín y Millar.

Pedro Prado terminó como un héroe. Y la calle en que fue ultimado, llevaba su nombre. Hoy se levanta también un monolito en su honor, pero donde se da cuenta de la falsa versión. Pedro no fue un héroe, fue una víctima más de la dictadura. Y murió cuando Marín y Miller ya habían sido asesinados y cuyos restos fueron ubicados en el cementerio, como parte de la trágica escena, de un episodio de horror.

Testimonio que vieron con vida a ambos, señalan que sus condiciones eran deplorables y que evidenciaba los tormentos que sufrieron.  Todo esto es lo que revivieron los soldados del Ejército, que destruyeron el memorial en honor de estas víctimas de la dictadura.

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