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HarProf. Haroldo Quinteros, Doctor en Educación, Universidad de Tübingen, Alemania. A pesar de su nombre, la Prueba de Selección Universitaria (PSU); sólo ratifica el... PSU.

HarProf. Haroldo Quinteros, Doctor en Educación, Universidad de Tübingen, Alemania.

A pesar de su nombre, la Prueba de Selección Universitaria (PSU); sólo ratifica el hecho denunciado por la OCDE que en Chile la calidad de la educación está directamente relacionada con el ingreso familiar. Una vez más, con ella o sin ella, el 80% de los estudiantes que ingresarán a las universidades este año serán los que vienen de los colegios privados, sobre todo privado-pagados, que no cubren ni el 5% de la matrícula de la educación media nacional.

Dicho más claramente, la abrumadora mayoría de los futuros estudiantes universitarios serán los jóvenes que estudiaron en colegios de élite, con buenos laboratorios y profesores bien pagados. Serán jóvenes que viajaron, que tuvieron clases particulares en su casa cada vez que las necesitaron, que asistieron a pre-universitarios pagados donde ensayaron incontables veces la PSU, etc. Además, en cuanto la prueba en sí, en verdad, es poco válida.

En cuanto contenido, se estandariza nacionalmente, y no regionalmente, como se hace en todos los países en que la Educación se toma con seriedad. Por cierto, la PSU debiera ser regional especialmente en Chile, un país tan diverso y heteróclito humana y geográficamente. Tampoco mide comprensión lectora universalmente (en todas sus variantes disciplinarias), cuya única metodología es la respuesta escrita y/u oral; por lo tanto, ni hablar de medir capacidad de expresión oral o en la escritura.

Otra falla invalidante de la PSU es que sólo mide conocimientos, cuyo acervo no revela necesariamente coeficiente intelectual ni interés cognitivo (como se denomina en las ciencias educacionales a las habilidades para tal o cual rubro disciplinar). Además, se trata de conocimientos  normalmente adquiridos de modo tardío, y no asimilados en el largo tiempo de formación escolar. Por último, en más de medio siglo de aplicación (la PAA era sólo otro nombre), la PSU ya ha llegado a un grado alarmante de manipulabilidad, por el agotamiento lógico de los ítemes que se miden, cuya invariabilidad no se extiende más allá de unos años, cuestión que, por supuesto, manejan de maravillas los institutos pre-universitarios.