Edición Cero

Anyelina Rojas Valdés.- Fenómenos climáticos similares al que afecta hoy al Norte Grande, ocurren todos los veranos, con diferentes intensidades. Sin embargo, en 1997... Estudio de fenómenos climáticos de 1997 y 2000 ya daba cuenta de contaminación producto de residuos que arrastra desborde de aguas

Anyelina Rojas Valdés.- Fenómenos climáticos similares al que afecta hoy al Norte Grande, ocurren todos los veranos, con diferentes intensidades. Sin embargo, en 1997 y el 2000, fue especialmente riguroso, lo que llevó al Servicio Agrícola y Ganadero, SAG de la II Región de Antofagasta, a realizar un estudio para evaluar la contaminación producto de los residuos que arrastra el desborde de las aguas; también estudiar la composición de los tranques Sloman y Santa Fe.  A más de 18 años de ese estudio, vale la pena repasar sus hallazgos y conclusiones, principalmente por la intensidad del fenómeno y porque  en aquella época, la contaminación del Río Loa, llevó al Ministerio de Salud y Servicio de Salud de Iquique, ha prohibir  mediante una resolución la extracción de los recursos del mar. Por lo demás, hay que considerar que en nuestra zona, proliferan los relaves mineros, que, pese a todas las normas de seguridad, podrían colapsar, como teme el Consejero Regional de Tarapacá, Rubén López Parada.

En este “invierno altiplánico”, la zona más afectada es la Segunda Región de Antofagasta, donde nace el Río Loa, que desemboca en el límite con nuestra Región de Tarapacá, escurriendo desde la cordillera, precordillera, hasta el Pacífico; de modo que, de haber contaminación de los tranques Santa Fe o Sloman, nuestras aguas también se verían afectadas, porque, obviamente, el límite administrativo, no afecta el comportamiento de la naturaleza. Hasta ahora, de acuerdo a los monitoreos, ambos tranques no registran aumento  en sus niveles. Además, es sabido que están en constante monitoreo. Sin embargo, toda acción está sujeta a los riesgos de la naturaleza o de intervención humana.

EL ESTUDIO  1997-2000

«Una aproximación al estudio integral de la contaminación del Río Loa, II Región, Chile, periodo marzo 1997- febrero» se denomina el estudio en cuestión, realizado por: Hugo A. Román Muñoz, Ingeniero en Acuicultura, Encargado Regional Subprograma de Protección de los Recursos Naturales Renovables, Servicio Agrícola y Ganadero II Región, en el 2000. Y Carlos Valdovinos Jeldes, Médico Veterinario, Jefe Subdepartameto de Gestión Ambiental, Encargado Nacional Proyecto Control de la Contaminación de Recursos Naturales Renovables, Departamento de Protección de los Recursos Naturales Renovables (DEPROREN) Servicio Agrícola y Ganadero, también en el año 2000.

Los autores llegaron, entre otras, a las siguientes conclusiones:

-La cuenca del río Loa se encuentra antropogénica (efectos producidos por las actividades humanas) y significativamente intervenida por una serie de actividades industriales que la utiliza de diversa forma.

-De acuerdo con las sustancias contaminantes orgánicas xenobióticos (compuesto químico) encontradas en distintos puntos del curso del río Loa y a sus concentraciones, se puede concluir que el fenómeno obedece a una contaminación de origen antropogénico. La cual en su manifestación visual y organoléptica es gatillada por un fenómeno natural como lo es la crecida del río originada por las lluvias estivales del “Invierno Altiplánico”.

-El deterioro progresivo del río desde su parte superior hacia aguas abajo es constante a lo largo del año, es decir no existen diferencias entre las crecidas y los periodos normales salvo en la magnitud de las concentraciones de los contaminantes inorgánicos, los que se elevan significativamente en los períodos de crecida.

– Si bien el río Salado provoca una alteración en la composición química del río Loa, este no es la causa de la contaminación, ya que aguas más abajo de la junta de estos dos cuerpos de agua existen aportes subterráneos que hacen que la contaminación se manifieste claramente, alterando nuevamente la composición química del río Loa de manera significativa.

-La estación de monitoreo RLQ, que representa a la localidad de Quillagüa, es la que presenta la peor calidad química tanto en períodos normales como en períodos de crecida, por lo que las aguas del río Loa en esa localidad no debieran utilizarse ni para bebida de animales ni para riego, pues se alejan demasiado de las normativas existentes para estos fines.

-Es necesario realizar estudios científicos tendentes a determinar la bioacumulación, biomagnificación y los efectos sub-letales que podrían estar experimentando los vegetales y animales de las zonas amagadas por la contaminación, así como la población humana que por años se ha abastecido de agua y de los recursos agropecuarios que sustenta el río Loa.

-De no tomar las acciones necesarias para frenar el continuo aporte de contaminantes hacia el río Loa y río San Salvador, se puede esperar que las manifestaciones visuales y organolépticas de la contaminación se sigan presentando cada cierto tiempo durante las crecidas estivales, así como la contaminación misma continuará su aporte constante a lo largo de todo el año.

-Una de las acciones que se deberían tomar para tratar de resolver el problema del río Loa es realizar un manejo integrado de la cuenca, que incorpore a todas las empresas involucradas que actualmente están utilizando la cuenca de alguna manera y a los organismos del Estado competentes bajo la orientación de especialistas en la materia.

-Es necesario que todas las empresas involucradas entreguen la mayor cantidad de información acerca de la composición y los volúmenes de desechos que han dispuesto histórica y actualmente en los tranques de relaves y otros lugares de disposición de desechos que se encuentren cercanos o en la cuenca del río Loa.

-Existe una serie de actividades industriales de gran envergadura insertas en la cuenca del río Loa, que debido a su antigüedad u otras razones no se han sometido al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, y en consecuencia no fueron  ambientalmente evaluadas de la manera adecuada antes de ser ejecutadas y por ende no fueron construidas tomando en cuenta las consideraciones que actualmente se exige a este tipo de proyectos con el fin de evitar, controlar y monitorear la contaminación que son susceptibles de provocar sobre los acuíferos subterráneos y cuerpos de agua en general, lo que incide además en que actualmente no estén sujetas a un control adecuado de parte de todos los organismos del estado competentes en la materia. Además, algunas de estas actividades industriales utilizan el río Loa y sus afluentes de alguna forma, ya que por un lado algunas empresas histórica y actualmente extraen recursos hídricos en volúmenes considerables y otras han utilizado y utilizan la cuenca del río Loa como sitio de depósitos de residuos industriales y domiciliarios.

-Los tranques Santa Fe y Sloman serían los receptores y acumuladores de toda la contaminación orgánica e inorgánica que constantemente está llegando al río Loa, lo que explicaría los altísimos valores que se registran en la localidad de Quillagüa para prácticamente todos los contaminantes que transporta el río desde su parte media.

EL RIO LOA

En el estudio se hace una breve descripción de la cuenca hidrográfica del río Loa, de su ecosistema, y de las actividades agropecuarias e industriales que se desarrollan en su entorno inmediato. Cubre una superficie total de 29.700 km2 aproximadamente

Es el río de mayor longitud del país, abarcando una distancia de más de 400 Km desde su nacimiento en la cordillera de los Andes, hasta llegar a su desembocadura en el Océano Pacífico, y cuyo tramo final posterior a Quillagüa demarca naturalmente el límite entre la II y la I Región.

Con respecto a sus características ecosistémicas, el estudio señala que el río Loa “es un verdadero corredor energético que atraviesa un ecosistema de desierto, donde la energía contenida en cada uno de los componentes del ecosistema fluye en forma cíclica desde los niveles inferiores hacia los niveles superiores de la cadena trófica. Este río sustenta una variada flora y fauna silvestre que utiliza a este curso de agua, que atraviesa uno de los desiertos más áridos del mundo, como hábitat de relevancia para sus actividades de reproducción y alimentación”.

Sin embargo advierte que muchas de las especies de flora y fauna silvestres que habitan la cuenca del río Loa y su entorno presentan problemas de conservación, a saber: “ La especie de cactácea Copiapoa tocopillana (en peligro de extinción), Algarrobo, Llareta, Queñoa (vulnerables), Vicuña, Guanaco, Chinchilla, Vizcacha, Gato Colo – Colo, Puma, Bandurria de la puna, Sapo (en peligro de extinción), Halcón peregrino, Cóndor, Sapo espinoso (vulnerables), Pato gargantillo, Garza cuca, Gato montés andino, Lagartija de Walker, Lagartija de Paulina (raras), Zorro culpeo, Zorro chilla, Ratón chinchilla de cola corta, Ratón de la puna, Aguilucho de la puna (inadecuadamente conocidas) (CONAF, 1989 y 1996; Demetrio, 1989; D.S. N° 05/98)”.

EVENTOS DE CONTAMINACIÓN

El estudio dedica algunas páginas para referirse a los eventos de contaminación, refiriéndose al de enero del 2000 y el de marzo de 1997, dice que se gatillaron por “las fuertes precipitaciones estivales del llamado “Invierno Altiplánico” que ocurren en el sector alto de la cuenca del Loa y en el sector altiplánico en general, se caracterizó por un aumento considerable del caudal del río y además presentar manifestaciones visuales y organolépticas muy notorias como el olor dulzón y penetrante de las aguas que en algunos sectores (Tranques Santa Fe y Sloman) se funde con olor a putrefacción, la coloración extremadamente oscura de las aguas (similar a té o coca-cola) y la presencia de espuma persistente y en gran cantidad sobre todo en los sectores en que el río presenta mayor agitación. Dicho fenómeno en esta última oportunidad (31 de enero – 01 de febrero de 2000) se comenzó a apreciar notoriamente algunos kilómetros aguas abajo de la junta de los ríos Loa y San Salvador (sector Chacance o Balneario Coya Sur), en el sector denominado “Balneario María Elena”, extendiéndose desde este sector por más de 150 kilómetros hasta la desembocadura del río Loa en el Océano Pacífico, e inclusive penetrando mar adentro.

Identifica una diferente de este fenómeno del 2000 con el de 1997 cuando en éste último “se pudo apreciar la muerte de gran cantidad de peces e invertebrados en el río, situación que este año no se evidenció”.

 Y luego establece sobre lo ocurrido en esos años:

“Una de las principales zonas afectadas por este problema es el poblado de Quillagüa, ya que además de los contaminantes que puede traer consigo la crecida misma del río hay que añadir los contaminantes que se encuentran asentados en los sedimentos de los Tranques Santa Fe y Sloman, los cuales son removidos por la crecida y arrastrados aguas abajo hacia Quillagüa donde los habitantes de dicha localidad ocupan las aguas del río Loa para desarrollar la actividad agropecuaria que los mantiene, la cual se basa principalmente en  el cultivo de plantas forrajeras y la crianza de ganado porcino, caprino, ovino y camélidos domésticos. Otra de las zonas afectadas es el sector de la desembocadura y el entorno del litoral del Océano Pacífico afectado por la mancha contaminante, donde se encuentran algunas caletas pesqueras dedicadas a la extracción de recursos hidrobiológicos para consumo humano, especialmente las ubicadas hacia el norte de la desembocadura ya que las corrientes marinas principales se dirigen hacia el norte transportando la contaminación en esa dirección, por lo que el problema afectaría directamente a la I y II Regiones del País. La zona de la desembocadura del río Loa además es una área de reclutamiento de especímenes juveniles de peces pelágicos de importancia comercial e invertebrados como los camarones de río de la especie Cryphiops caementarius, por lo que la contaminación estaría afectando a la actividad económica pesquera artesanal e industrial que se beneficia con la extracción de estos recursos”.

A continuación, puedes revisar el estudio:

Informe_SAG_Contaminacion_Rio_Loa_1997-2

RESOLUCIÓN SANITARIA

Mediante la Resolución 578, publicada el 30 de abril de 1997, el Ministerio de Salud y el Servicio de Salud de Iquique establecen que se prohíbe la extracción, transporte, elaboración, tenencia y comercialización de algunos recursos del mar en el sector de la desembocadura del Río Loa.

A continuación, puedes revisar la Resolución  578

RES-578_30-ABR-1997