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Julio Cámara Cortés Reconforta constatar cómo cada año se incrementan las acciones conmemorativas de la masacre en la escuela Santa María, ocurrido un 21... 21 de diciembre de 1907… Venciendo el olvido y la indiferencia

Julio Cámara Cortés

Reconforta constatar cómo cada año se incrementan las acciones conmemorativas de la masacre en la escuela Santa María, ocurrido un 21 de diciembre de 1907. Así, la memoria histórica, la que aún se suele omitir  en los textos “oficiales”, le gana espacio al olvido y a la indiferencia, y se fortalece para inspirar las luchas del presente. Una tarea que aún tiene mucho camino por recorrer.

Aprecio y felicito a las personas y entidades públicas y privadas que están contribuyendo a visibilizar una parte relevante de nuestra historia que aún permanece semioculta, y que por estos días convocan a la  ciudadanía a ser partícipe de estas acciones ampliando los horizontes del conocimiento acerca de brutales hechos ocurridos en nuestra región y el país.

Sin embargo, al mismo tiempo me parece que todas estas meritorias actividades alusivas a la fecha, debieran concluir con una propuesta común tendiente a concretar iniciativas que refuercen y proyecten en la conciencia ciudadana la importancia de mantener vigente la memoria sobre lo ocurrido, y sea además, asumida por las nuevas generaciones.

A modo de ejemplo, señalo al menos dos que me parecen relevantes, sin perjuicio de otras iniciativas que surjan de la creatividad, sensibilidad y diversidad de los convocantes. La primera, hacer un llamado a todos los alcaldes y concejales de los municipios de la región, a que asuman el compromiso, en el ámbito de sus atribuciones, de denominar con la fecha 21 de diciembre alguna plaza, calle o lugar público de su respectiva comuna.

En segundo lugar, y específicamente en el ámbito de la educación, en el espacio formativo de las aulas escolares en el que las nuevas generaciones adquieren los conocimientos para su transitar por la vida, realizar las acciones y gestiones necesarias para que las autoridades de dicha área, tanto regional como nacional, incluyan dentro de las actividades extraprogramáticas de los colegios municipalizados y subvencionados alguna acción o evento conmemorativo,  el que por razones prácticas, dada la cercanía de la fecha con el cierre del año escolar, puede llevarse a cabo no necesariamente en diciembre sino antes.

Quizá sería apropiado en el contexto de las actividades de la Semana del Salitre, incluyendo otros hechos represivos como la matanza de la oficina salitrera Coruña, de junio de 1925,  que aún permanece ignorada por buena parte de la ciudadanía, no solo local sino también nacional. Es en las aulas escolares, insisto, el espacio privilegiado donde debieran iniciarse y abordarse primariamente los temas de la memoria histórica, como testimonio insoslayable de nuestra identidad.

Avanzar en la materialización de estas y otras iniciativas requerirá, sin duda, de consenso y de alguna instancia donde se coordinen esfuerzos y energías, a fin de “remar” en la misma dirección, tras objetivos compartidos.  Y como también suele ocurrir, no será tarea fácil aunar voluntades, armonizar visiones y percepciones frente a los temas de la memoria histórica.

Quizá ayude en este propósito, asumir y reconocer, como fundamento básico, que como región tenemos un valioso legado de organización, de unidad y lucha reivindicativa, de esfuerzo y generosidad, que debemos como sociedad reconocer, preservar y difundir a las nuevas generaciones de chilenos. Legado que también incluye, y de manera relevante, el tremendo aporte de importantes expresiones artísticas y culturales, que germinaron también en el contexto de la vida laboral y social en las oficinas y campamentos de la pampa.

Tenemos que recuperar plenamente nuestra memoria histórica. Es esta una tarea vigente y necesaria, y de cara al futuro…por la memoria de nuestros luchadores sociales, hombres y mujeres, héroes y mártires del pueblo que ofrendaron sus vidas por una sociedad más justa y solidaria…por un Chile mejor…