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Un verdadero calvario es el que vive  Isabel Grandón Vega, una desesperada madre que hace  37 años busca incansablemente y a través de diversos... Desesperada madre que vive en Iquique busca a su hija que desapareció de un hospital de Santiago, hace 37 años

Un verdadero calvario es el que vive  Isabel Grandón Vega, una desesperada madre que hace  37 años busca incansablemente y a través de diversos mecanismos, a su hijita que nació el 10 de octubre de 1980, en un hospital de Santiago, desde donde le fue arrebata.  Desde hace 30 años que vive en Iquique, pero no se ha detenido en la búsqueda, incluso, contactándose con diversas organizaciones que siguen el rastro de niños que fueron sustraídos al nacer y que quieren reunirlos con sus verdaderas progenitoras.

Tras su jornada laboral, Isabel nos entregó su triste testimonio, un verdadero calvario, con la esperanza que la difusión pública le pueda ayudar.  Recuerda que su situación familiar y económica era precaria. Vivía en Santiago y esperaba a su tercer hijo, con un matrimonio mal avenido. Como toda parturienta, al sentir los síntomas se trasladó al Hospital, donde nació su hijita, a quien le puso por nombre María Magdalena Pereira Grandón.

“Mi hijita nació sanita… Yo la vi, porque me pusieron raquídea, entonces estaba consciente de todo. Era gordita de cara y se veía muy bien, aunque nació con bajo peso, por lo que la llevaron a una sala especial. Me dijeron que le faltaban 80 gramos, para  que me la pudieran entregar con 2 kilos”.

Apenas se recuperó del parto, el mismo día se levantó y fue a verla a neonatalogía. “La enfermera me dijo que estaba en recuperación para subir de peso y que dentro de la semana me la entregarían. Me llamó la atención que había otra guagüita que se veía muy mal, con un color blanco hueso… Y yo pregunté y la enfermera me dijo que no pasaría la noche. Me dio pena pero me fui tranquila porque mi bebé estaba bien”.

“Al día siguiente, el día 12, voy al baño y paso a la sala de neonatología. Le digo a la enfermera que quería saber de mi guagua, pero no me dejaron entrar… me dijeron que esperara…. Luego volvió y me dijo que mi guagua acababa de fallecer… me abraza y no me dejar hacer nada. La quise ver y no me dejaron… me impidieron entrar a la sala. Me llevaron a la pieza y en la cama me pusieron muchos remedios. Me interrogan y me preguntaron por mis otros hijos.  Me hicieron dormir por mucho tiempo, así que no supe nada”.

Otro antecedente importante, es que a la recién nacida, nunca le hicieron autopsia.

Recuerda que salió del hospital, sin haber visto a su guagua fallecida. Y con mucho susto por sus otros dos hijos que eran pequeños. Luego se separó de su esposo y ante el temor, por estar sola y temiendo por sus otros dos hijitos, dio vuelta la página.

Recuerda que su cuñada vio la guagua fallecida, porque se la entregaron a ella y a su marido. “Les insistí en el tema y hace poco, recién se atrevieron y me contaron que primero le entregaron una  guagua que era grande y que no parecía recién nacida. Como hicieron ver eso en el hospital, les pasan otro bebé que estaba abierto a todo lo largo de su cuerpo, lo que era muy impresionante”, señaló.

Además, indica que les impidieron velar a la bebé fallecida, supuestamente su hija, y que decidieron trasladar la urna directamente desde el hospital al Cementerio Metropolitano de Santiago.

Añade que cuando se entera de estos antecedentes, reafirmó sus dudas, las que ya había sembrado con mayor fuerza, cuando se supo públicamente de la sustracción de recién nacidos desde un hospital santiaguino, para darlos en adopción, tanto en Chile como en el extranjero.

“He preguntado en el hospital y me dicen que no hay registros de esa época. Pero yo sé que mi hija está viva y nunca dejaré de buscarla. Ahora tengo una prueba de ADN que me ayudará a encontrar a mi hija”.  El examen, dice que se lo practicó en Antofagasta, a través de una Fundación, en abril de este año.

Con dolor señala Isabel que “no me cabe duda que me robaron a mi guagüita» y que «le pasaron otro bebé al que era mi esposo en esa época y a su hermana. Porque, ¿cómo entender que primero le dan una guagua grande y como la rechazan le pasan otra y que, peor aún, la sacaron de debajo de un lugar donde habían otros cuerpos”, se pregunta.

Paralelamente tiene contacto con organizaciones como “Madres e hijos del Silencio” y “Nos buscamos”, donde están todos sus antecedentes y el triste historial desde que su hijita nació el 10 de octubre de 1980 y dada por muerta 2 días después. “Aunque hoy siento que estoy más cerca de encontrarla, mientras tenga vida, la seguiré buscando”, concluyó la doliente madre.