Edición Cero

Anyelina Rojas Valdés.- En el año 2.000, en junio, es decir hace 17 años, realicé una entretenida entrevista a Antonio Sabat Orrego (QEPD) a... Antonio Sabat (QEPD) cuenta detalles de su vida en entrevista realizada hace 17 años

Anyelina Rojas Valdés.- En el año 2.000, en junio, es decir hace 17 años, realicé una entretenida entrevista a Antonio Sabat Orrego (QEPD) a quien conocí a pocos años de su llegada a Iquique. Posteriormente, trabajamos juntos en la ya desaparecido Radio Iquique. Aquella entrevista, fue muy entretenida y me permitió escribir una crónica fácil, que traté que fuera iguamente entretenida. Ambos la pasamos muy bien.

La idea de la entrevista que se publicó el 20 de junio del 2000, en el también desaparecido Diario El Nortino, surgió porque Antonio, que por aquella época llamábamos «el Nono», emprendía un nuevo desafío en RTC, con un programa estelar. En el canal se mantuvo hasta ahora. Por eso, tanto como su familia, lo lloran también sus compañeros de trabajo, por el Canal se transformó en su segundo hogar.

El velatorio de Antonio Sabat, se realizará en la Sala Veteranos del 79, ubicada en calle Zeger Viejo, ya que fue parte del Teatro Expresión, durante varios años. Las tablas fueron otra de su gran pasión. Mañana miércoles 19, a las 20.00 horas. se hará una misa de responso, mientras que el funeral se realizará este jueves 20 de julio, a las 10.00 hrs., cuando sus restos sean trasladados hasta  el Cementerio Parque del Sendero en horario a confirmar por la familia.

LA ENTREVISTA

Comparto con los lectores aquella entrevista, que tiene ya, 17 años:

Este viernes debuta con un programa estelar de televisión en RTC

Don Antonio Sabat, el señor del Micrófono

Con una carrera como cantante de baladas y música romántica y unos pocos pesos en el bolsillo, llegó a Iquique a comienzos de la década de los 80 para probar suerte. Acá se quedó y aunque sus bolsillos nunca se llenaron de mucha plata, enriqueció como ser humano y acumuló experiencias maravillosas que lo han transformado en el señor del micrófono, de las tablas, de la TV que hoy es; en el padre de sus hijos y en el compañero de su mujer. Ese es Antonio………..Sabat………….el Nono.

ANYELINA ROJAS VALDES

Aunque al momento de esta entrevista el nombre del programa no estaba del todo definido, si lo estaba su línea, su estilo. Será un estelar de conversación, donde el conductor Antonio Sabat, tratará de extraer de la manera más espontánea y entretenida, al ser humano que habita tras de cada personaje público de nuestra ciudad. Y recurrirá a las emociones, a los recuerdos, a la sensibilidad de cada uno de sus invitados, sin caer nunca, eso sí, en lo chabacano y de mal gusto. Al menos, ese es el objetivo que se ha planteado el conductor y el equipo de producción que le acompañará, encabezado por el director de RTC, Radio y Televisión Cormudesi, Guillermo “Archi” Cejas.

La Escenografía, montada en una de las salas de la vieja casona de calle Baquedano, sede de RTC, será muy simple. En un cómodo sillón en tonos pasteles, se sentarán Sabat y su invitado. En la pared trasera, seguramente con letras grandes irá el nombre del programa. Y a un costado, el conductor pretende ubicar un rinconcito, como ese rinconcito preferido que todos tenemos en nuestros hogares. Allí, ya sacudido de toda formalidad, el invitado estelar preparará un trago, un plato especial, dará a conocer alguna receta exclusiva, etc. Y si no es hábil en la coctelería y las artes culinarias, simplemente preparará una tabla de quesos. Y así se despedirá el programa, hasta el viernes siguiente.

“La idea –dice Sabat- es que la gente de Iquique, a través de este programa, pueda conocer a fondo al invitado. Y por eso que la clave es mantener una conversación espontánea, sin pauta previa. Que el dialogo sea lo más fluido posible; que para nada sea como un show de televisión”.

Entre los candidatos a invitados está obviamente el alcalde. También otras autoridades, pero también personajes del medio criollo que se destaquen en las distintas áreas del quehacer, ya sea social, deportivo, letras, artes. También personajes populares, que forman parte del ser iquiqueño o profesionales cuya labor sea punto de interés del público como médicos, monjas, sacerdotes, gente que hace turnos, tripulantes, mineros.

“No pretendo –dice Sabat- aparecer con una idea como súper original, porque no es así. Más bien creo que mi programa será una síntesis de muchos otros que se han hecho en la televisión chilena. La gracia, es que acá lo haremos desde la perspectiva del iquiqueño”.

Sabat, nuestro invitado

En esta ocasión de entrevista, nuestro invitado fue Antonio Sabat. Con él conversamos en el mismo sillón que utilizará en su programa y mantuvimos la misma conversación directa, fluida y sin pauteo previo. Amén a que nos conocemos desde hace muchos años.

Hijo de padre árabe que apenas hablaba el español, Sabat desarrolló su vida en Santiago. Allá se hizo cantante y compositor. Y en esa calidad realizó incluso, varias giras a los países vecinos; grabó cuatro singles y un LP con la EMI Odeón. Eso fue a fines de los 60 y los albores de los 70.

Con el Golpe Militar, la vida artística en el país se vio resentida. Y por supuesto la incipiente carrera de Antonio resultó muy afectada y empezó a decaer. “Debo reconocer que me creía la muerte. Salía en la revista Ritmo, hacía giras con cantantes de la talla de Raphael, Camilo Cesto, Los Platers, etc., pero vino el bajón y como que no me quise dar cuenta. Yo esperaba en mi casa, que me fueran a buscar”.

Quizás alguien lo recuerde. Cantaba con el nombre de Yamil, que significa Emilio en Arabe, el nombre de su progenitor.

Debió buscar por otros lados. Así fue que puso en práctica su profesión de técnico en construcción logrando cierta estabilidad, pero vino otras crisis, la crisis económica de los 80.

Decide retomar su carrera de artista y consigue un contrato para venir a cantar a Iquique, el año 82, en el que fuera el Domino’s, el lugar emblemático de la noche iquiqueña. Luego seguiría rumbo a Perú y Ecuador en gira.

Pero el destino lo ancló en Iquique. Un grupo de bohemios de la prensa iquiqueña, que por esa época frecuentaban el Domino’s, lo escucharon y su voz gusto, pero para utilizarla en radio. Primero fueron las conversas luego de cada actuación, prolongándose las tertulias hasta altas horas de la madrugada. Y luego vino la posibilidad de hacer radio.

Fue así como le ofrecieron conducir un matinal radial, que en aquella época eran grito y plata, pues acompañaban a la dueña de casa, se hacían concursos y había mucha conversación telefónica en directo.

“Recuerdo que Raúl de Pablo llegó al estudio y me quitó el libreto que tenía. Yo me preparé para hacer el programa y lo escribí todo muy ordenado, pero Raúl me dijo: Si quieres ser bueno, improvisa. Me tiró a los leones”.

Pero rápidamente –porque por palabras no se queda- empezó a enganchar con el público, con el medio radial. Y lo que es mejor aún, con los auspiciadores, que se cambiaban con él, cada vez que Antonio se iba a otra casa radial.

Casi paralelamente se inició en las tablas. Lo hizo como un hobby, como un complemento a su quehacer como conductor y animador radial, pero el  bichito del teatro se le metió en la sangre y se alojó en lo más profundo de su ser. Tanto así que hoy se planta en el escenario con fuerza inusitada, a pesar que tiene prohibición médica estricta, para no realizar esfuerzos.

Esto, porque en su ajetreada vida, Antonio Sabat –que dice no se enferma nunca, ni de un resfrío- tiene a su haber dos infartos cardiacos y una operación al corazón en la que le instalaron tres by pass. Hoy sólo le funciona uno.

“Pero imagínate, me siento mejor que nunca, Me siento feliz, optimista, con ganas de hacer cosas. Y el teatro no lo pienso dejar, es la pasión de mi vida. ¿Sabes? He aprendido mucho allá, arriba de las tablas, interpretando a tantos personajes, porque el actor se mete en ellos. Te cuento que  en “Alamos en la azotea” interpreté a un viejo. Y a través de él puede entender a mi padre, un viejo árabe, pero lamentablemente ya había fallecido”.

Hoy Antonio Sabat tiene 49 años, tres hijos varones, dos de ellos profesionales (Constructor Civil y Periodista) y la pequeña Johaina –princesa del amor en árabe- de dos años, quien de verdad le ha robado el corazón.

“Qué distinto es ser padre de una niñita. No quiero que lo mal interpreten mis hijos, a ellos los adoro y con esta modesta profesión me sacrifiqué y les di educación, pero hoy, quizás sea mi edad, la madurez que he alcanzado, que Johaina es realmente mi princesa. Soy como su padre y su abuelo. Soy muy feliz”, concluyó Sabat.