Edición Cero

Equipo Cambio21 / Mediante esta figura, las instituciones pueden establecer legalmente relaciones con empresas o fundaciones vinculadas a alguno de sus directivos, lo que es... Investigación especial: sepa cómo funcionan empresas relacionadas en universidades públicas y tradicionales

Equipo Cambio21 / Mediante esta figura, las instituciones pueden establecer legalmente relaciones con empresas o fundaciones vinculadas a alguno de sus directivos, lo que es utilizado comúnmente para traspasar dinero o hacer transacciones con fines lucrativos.

El 90% de las universidades chilenas tiene empresas relacionadas. Sociedades que permiten, mediante alianzas con privados, desarrollar actividades de investigación, servicios a terceros o arriendos de inmuebles.

Mediante esta figura, las instituciones pueden establecer legalmente relaciones con empresas o fundaciones vinculadas a alguno de sus directivos, lo que es utilizado comúnmente para traspasar dinero o hacer transacciones con fines lucrativos.

Este año, la autoridad educativa solicitó a todas las universidades transparentar su información financiera, incluido el listado de sus empresas relacionadas. De las 59 existen, 53 lo entregaron, alcanzando un total de 518 empresas de diversos rubros.

El 100% de las 25 universidades del Cruch declaró tener este tipo de relación y el 80% de las privadas. Sólo cuatro manifestaron no tener empresas relacionadas: las universidades Academia de Humanismo Cristiano, Católica Silva Henríquez, la Araucana y Miguel de Cervantes.

Al conocer estas cifras el ministro Beyer explicó que “la legislación permite una amplia gama de operaciones entre instituciones relacionadas en el mundo universitario. El hecho de que existan, no significa un ilícito. Existen y nosotros tenemos que investigar si detrás de eso hubo realmente una extracción de excedentes desde la universidad. Pero para eso tenemos que tener claridad de cuáles fueron esas transacciones y contrastarlas con informes de expertos que nos digan si es que realmente se extrajo excedentes”.

También se entregaron cifras de los ingresos operacionales, que alcanzan los $2.425.000 millones en sistema, siendo las principales fuentes de ingresos los aranceles de pregrado, aportes basales y fondos concursables.

Las universidades privadas son las que más recaudan por concepto de aranceles. Las del Consejo de Rectores reciben el 98% de los aportes basales y fondos concursables y 69% de las donaciones.

Sobresueldos para retener docentes

El complejo panorama de las instituciones de educación superior y la alta competencia entre las universidades se refleja muy fuertemente en la composición de la planta docente. Durante los últimos años, en su afán de mejorar sus estándares, las casas de estudios están contratando académicos de alto prestigio.

Cada vez son más las universidades privadas sin financiamiento directo que buscan docentes con proyectos o líneas de investigación que puedan ser financiados en forma externa para ejercer como docentes y en cargos de gestión institucional.

Para las instituciones es un plus contar con decanos o vicerrectores de renombre, especialmente por la necesidad de cumplir con los criterios de acreditación de la todavía vigente CNA, en el área de gestión institucional.

Entre estos se pone énfasis en que las instituciones cuenten con mecanismos y acciones de mejora relacionados con la selección, contratación, evaluación, perfeccionamiento de docentes, directivos y administrativos.

Por otra parte, “Investigación” y “Vinculación con el Medio”, son áreas de acreditación voluntaria. En esta última se mide el aporte que hace la universidad al desarrollo del país y cómo ésta se retroalimenta de la sociedad para mejorar su gestión. Actualmente, menos de un tercio de las universidades están acreditadas en estas áreas.

Uno de los principales mecanismos para incentivar la permanencia de los docentes es la doble contratación a través de las fundaciones asociadas, que en el caso de las universidades estatales, no tienen supervisión de la Contraloría.

Está práctica es ampliamente utilizada en instituciones como la Universidad de Chile y la Usach, de acuerdo a lo investigado por Cambio21.

Contralor: “No hay forma de homogeneizar la información contable”

“Hay un segundo elemento que dice relación con la forma en que las universidades estatales llevan su contabilidad. Éstas se apartaron del clasificador presupuestario que se forma al amparo del decreto ley N° 1.263 y, en aplicación de un precepto legal, la ley N° 18.591, el ministerio de Hacienda formuló un clasificador presupuestario diferente, que es el N° 180. Ese clasificador presupuestario nos debiese dar una determinada información contable de las universidades, pero éstas no necesariamente hacen la clasificación presupuestaria que les exige el ordenamiento ni formulan los presupuestos en los períodos que deben hacerlo. Es decir, hay cifras que si uno mira en un contexto, no las puede armonizar en términos generales. Hay diferencias y discrepancias que pueden ser respecto de algunas entidades.

“Dicho de otra manera, que puede resultar más violenta, no hay ninguna forma de llegar a una homogeneización de la información contable que las universidades sostienen o reclaman como debilidades de financiamiento.

“Por otra parte, en el mundo universitario hay otras prácticas que son incidentales en relación con lo que ustedes están investigando o tratando de consolidar y que se refiere, esencialmente, a la forma como las universidades estatales han ido construyendo un paralelismo institucional, sobre la base de corporaciones, fundaciones, sociedades anónimas, sociedades de responsabilidad limitada, que tienden, como primer objeto, a huir del control de la Contraloría General.

Y, como segundo objeto, en algunos de los casos que hemos detectado, tienden a generarse formas indebidas de financiamiento, desde el punto de vista de los estamentos que pertenecen a esas universidades”.

(De la presentación de Ramiro Mendoza, contralor general de la República, en la Comisión de la Cámara)

Universidades tradicionales y estatales

Dentro de la clasificación de universidades, es posible distinguir entre las universidades pertenecientes al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) y las Universidades Privadas. Cuya diferencia radica en que las primeras fueron creadas antes de 1981 o son derivadas de éstas, mientras que las privadas son las creadas después de ese año.

Sumado a lo anterior, dentro de las pertenecientes al CRUCH existen 2 tipos de Instituciones de Educación Superior: Universidades Estatales (UE) y Universidades Tradicionales No Estatales (UTNE). Basados en la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), las entidades que poseen el carácter de estatales sólo pueden ser creadas por ley, mientras que para el resto, las bases de conformación se encuentran señaladas en la LOCE, y que según el artículo 30 de la citada ley, serán siempre corporaciones de derecho privado sin fines de lucro para el efecto de tener reconocimiento oficial.

Este grupo de 25 universidades se compone de 8 universidades originarias, es decir, que no provienen de instituciones preexistentes, en donde se encuentra la Universidad de Chile, Universidad de Santiago (ex Universidad Técnica del Estado), las Pontificias Universidades Católicas de Chile y de Valparaíso, la Universidad Católica del Norte, las laicas privadas Universidad de Concepción, Universidad Técnica Federico Santa María y la Universidad Austral de Chile.

Las 14 restantes provienen de sedes regionales de la Universidad de Chile y Universidad Técnica del Estado, son conocidas como “derivadas”, más 3 que se desprenden de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Universidad Católica del Maule, Católica de Temuco y Católica de la Santísima Concepción