Estación en estación
Opinión y Comentarios 21 septiembre, 2026 Edición Cero 0
Sonia Pereira Torrico, escritora iquiqueña.- Estación en estación, ella sigue divagando en el amor. Porque lo que siente es amor, un amor que le sale por los poros, que le nace de las entrañas. Y desde aquí, desde esta estación lejana, rodeada de banderitas blancas, azules y rojas, piensa en su primera casa. Recuerda aquella casa donde jugaba con sus primos en el tendedero, mientras los más grandes contaban historias de aquellas fondas que estaban cerca de la playa. Recuerda las empanadas, los juegos populares y esas costumbres que hoy parecen pertenecer a otro tiempo. Pero lo que más le gustaba era escuchar hablar de las cambuchas que se levantaban, mientras el Cerro Dragón se extendía en todo su esplendor.
A ella le encantaba imaginarlo todo, los volantines cruzando el cielo, las voces de los adultos contando sus historias, los niños corriendo de un lado para otro. Por eso, cuando piensa en aquella época, no recuerda solamente lugares, sino también sonidos, aromas y rostros. Ahora, sentada en otra estación, añora la comida recalentada que, después de tantos días, seguía estando deliciosa. Aquel ajiaco humeante, con cilantro y cebolla, preparado con lo que había quedado del asado anterior. Los niños corrían de un lado para otro.
Algunos se agarraban de las mechas; otros peleaban porque habían perdido después de jugar al cachipún. Había risas, discusiones pequeñas y juegos que parecían no tener fin. Entonces ella se pregunta, ¿qué es la chilenidad?,¿es solamente el 18 de septiembre?, ¿es solamente recordar la Primera Junta de Gobierno?. Para ella, la chilenidad va mucho más allá de una fecha. La chilenidad es respirar la tierra donde uno habita.
A ella le tocó nacer en el desierto, allí donde se levanta el Cerro Dragón y vuelan las gaviotas sobre las pozas. Esa fue la tierra que conoció primero, el paisaje que aprendió a mirar antes de descubrir los otros colores de su país.
La chilenidad también es revivir las tradiciones, jugar a la lota, a las cartas, al trompo, tirar una paya. Es volver, aunque sea por un instante a aquello que parecía sencillo y que con los años, se vuelve un tesoro invaluable.
¡Qué simpleza más bonita!
Y por eso, lo que más recuerda…es estar en casa, estar con los suyos. Esa cálida sensación de que por unos días, el tiempo podía detenerse mientras la familia permanecía reunida. Eso es para ella…la chilenidad.

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