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Mario Zolezzi Velásquez, Historiador y cronista.-  El pueblo San Lorenzo de Tarapaca, de un poco mas de 100 habitantes, revive con motivo de la... El pueblo de Tarapacá ,donde reposa la historia de la antigua capital regional en periodo peruano

Mario Zolezzi Velásquez, Historiador y cronista.- 

El pueblo San Lorenzo de Tarapaca, de un poco mas de 100 habitantes, revive con motivo de la festividad pagano-religiosa en honor del santo que es patrono de los mineros, cuya celebracion se realiza el 10 de agosto, con la asistencia de miles de fieles, visitantes, comerciantes.

El viajero , después de recorrer el mustio paisaje de la Pampa, al fin puede encontrar verdor al pasar por Huarasiña, en el inicio de ese estrecho valle de la Sierra tarapaqueña, para finalmente arribar al pueblo que fue capital de la provincia y posteriormente departamento de Tarapacá, en el tiempo cuando en nuestra región flameaba la bandera birroja del Perú, con una duración de un poco más de 50 años.

Haré hare una rápida relación histórica de un pasado que reposa en medio de una profunda tranquilidad propia de las quebradas que cortan nuestro territorio.

Con la aplastante victoria independentista en Ayacucho a fines de 1824, se consolido la emancipación del Perú, y en Tarapacá el pabellón real español fue reemplazado por el peruano que iba a flamear hasta noviembre de 1879, Guerra del Pacifico.

Sus habitantes manifestaron su rechazo a convertirse en bolivianos. «Hace días que se ruge en este poblado, que la Provincia de Arica y ésta, están cedidas en cambio, a la República de Bolivia dando ésta en retorno algunos millones de pesos…», refiere Ramon Castilla M., Tarapacá, Diciembre 21 de 1826. La cesión no se concretó.

Muchos años después, durante la Guerra Perú – boliviana (1841-1842), el pueblo fue ocupado por los bolivianos. Una fuerza peruana atacó y derrotó al invasor. El bando vencedor lo comandaba Juan Buendía, que muchísimo más tarde en ese pueblo obtendría una cruenta victoria sobre una división chilena en la Guerra del 79.

En relación a sus locales comerciales, según un Patrón Contribuyentes Castas del pueblo de Tarapacá, del 23 agosto 1845, figuran las » tiendas publicas» de los señores Landaeta, Espinoza, Córdova, Fuentes, y Gutiérrez de la Fuente.

El mayor personaje histórico del pueblo es Ramon Castilla Marquesado, militar, político, estadista, que fue dos veces Presidente del Perú. Ocupó la Subprefectura de Tarapacá y fue Senador por el departamento de Moquegua, incluyendo la provincia de Tarapacá. Falleció cerca de Tilviche (1867), cuando avanzaba hacia Arica, durante la revolución contra el dictador Pardo.

En el pueblo vivían agricultores, salitreros, comerciantes. Según censo, El Peruano, 21 abril l849, el distrito de Tarapacá tenía 2.636 habitantes; el de Iquique, 1.172 almas. El censo publicado en 1868, el distrito de Tarapacá poseía 3.380 pobladores, el de Iquique, 2.769 almas. Más tarde, en 1876 en el pueblo residían 1.038 personas; mientras que el puerto de Iquique contaba con 9.222 habitantes.

Un grave problema en el aspecto de salubridad que sufría su población era las llamadas «fiebres intermitentes», causadas por pantanos que habían en el sector, producto de las avenidas de agua que bajaban con fuerza por la quebrada, durante los temporales de verano. Se realizaban obras de desecar pantanos y construir tajamares. Había un medico titular. Se organizó una Sociedad de Beneficencia Pública.

El Mariscal Castilla en 1863 recordaba al Presidente Pezet que siendo Subprefecto de Tarapacá «concibió la idea de sacar el pueblo de Tarapacá a un lugar llamado Iluga (no Isluga)… y reunir las aguas de la sierra a las del rio de Tarapacá «.

Sufrió sensiblemente los efectos de la violencia telúrica en 1868, 1871, 1877 y 1878.

Su vida fue perturbada por los movimientos revolucionarios, como el iniciado en diciembre de 1874, en apoyo del caudillo Piérola, y contra el Presidente Prado, en reacción a la política salitrera que perjudicaba en especial a los pequeños salitreros peruanos, hijos de los pueblos tarapaqueños. La rebelión quedo derrotada.

La rivalidad entre tarapaqueños e iquiqueños por la capitalidad de la provincia de Tarapacá es una interesante historia. A fin de 1868 se creo la Provincia Litoral de Tarapacá, con capital el pueblo homónimo, con Prefectura y Tesorería.

Iquique con una mayor importancia comercial y poblacional ostentaba suficientes méritos para ser la nueva capital provincial. La geografía condenaba al pueblo serrano enclaustrado en una quebrada, en cambio Iquique marino estaba abierto a las comunicaciones con Lima y el mundo.

El proyecto de ley de la capitalidad provincial movilizo a los tarapaqueños, con el apoyo de pueblos del interior, pero su lucha no tuvo éxito. La ley del 9 de mayo de 1875 concreto aquel despojo político- administrativo.

Los Concejos departamental y provincial se negaron abandonar el pueblo y residir en Iquique, en acto de resistencia. El gobierno del Presidente Pardo convocó a elecciones de esos Concejos para esos se instalen en el puerto, y el de distrito de Tarapacá.

Durante la parte final de la corta y victoriosa campaña de conquista de Tarapacá, durante la Guerra del Pacífico, el pueblo hizo gran y dolorosa noticia, con el desastre militar chileno. Las fuerzas peruanas luego de su triunfo se retiraron rumbo a Arica. El departamento de Tarapacá quedaba definitivamente bajo dominio de las armas nacionales.

Desde entonces comenzó a flamear el pabellón tricolor y la estrella solitaria en la antigua capital de Tarapacá, poniendo fin al periodo peruano, dentro del cual encierra una interesante historia de medio siglo, que hoy rescato del olvido, en un ejercicio de la Memoria regional.

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