Estudio de especialista de la UNAP busca determinar cómo trastornos del lenguaje están asociados a otras funciones cognitivas
Actualidad 30 julio, 2026 Edición Cero 0
La investigación, liderada por el Dr. Matías Ambiado, fonoaudiólogo, académico e investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Arturo Prat, analiza funciones cognitivas poco exploradas en niños con trastornos del desarrollo del lenguaje. El estudio ya ha evaluado a 122 estudiantes de los colegios Mahatma Gandhi, William Taylor y la Escuela de Lenguaje Monserrat, cuyos hallazgos podrían acelerar la detección temprana en establecimientos educacionales y abrir nuevas estrategias de intervención.
Hablar, comprender instrucciones o expresar ideas parecen habilidades naturales. Sin embargo, para miles de niños estas tareas representan un desafío diario. Con el objetivo de comprender mejor qué ocurre en estos casos, una investigación en neurociencias cognitivas está buscando respuesta a una pregunta clave: ¿los trastornos del desarrollo del lenguaje también afectan otras capacidades cognitivas que pasan desapercibidas?
Esa es la línea de trabajo que impulsa el Dr. Matías Ambiado, fonoaudiólogo, académico e investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud, quien durante los últimos dos años y medio ha estudiado cómo niños con trastornos del desarrollo del lenguaje (TDL) presentan diferencias en funciones cognitivas esenciales como la planificación y la inhibición cognitiva.
MÁS QUE PALABRAS
Los trastornos del desarrollo del lenguaje incluyen dificultades para comprender y producir el lenguaje, y afectan aspectos fundamentales del aprendizaje, la comunicación y la interacción social. Diversos estudios estiman que cerca del 4% de la población infantil en Chile presenta algún tipo de trastorno del desarrollo del lenguaje, aunque las cifras pueden variar según los criterios diagnósticos utilizados.
La importancia de detectarlos a tiempo es enorme. El lenguaje constituye una de las principales herramientas para aprender, relacionarse con otros y desarrollar habilidades emocionales. Por ello, una intervención temprana puede marcar una diferencia significativa en el futuro académico y social de un niño.
Sin embargo, la investigación del Dr. Ambiado apunta a un aspecto menos evidente. «Actualmente trabajo en una línea de investigación que busca comprender cómo los niños con trastornos del desarrollo del lenguaje presentan también alteraciones en otras funciones cognitivas menos visibles, como la planificación y la inhibición cognitiva», explica.
En términos simples, la planificación corresponde a la capacidad de organizar ideas y acciones para alcanzar un objetivo, mientras que la inhibición cognitiva permite controlar impulsos, evitar distracciones y mantener la atención en una tarea. Son habilidades que actúan como el «director de orquesta» del cerebro, coordinando distintos procesos para que funcionen de manera ordenada.
DETECTAR ANTES
La hipótesis que guía esta investigación plantea que estas funciones cognitivas podrían transformarse en indicadores tempranos de los trastornos del lenguaje. «A través de estos marcadores, que son habilidades relativamente sencillas de evaluar, generamos escenarios que permiten identificar a personas con mayor probabilidad de presentar un trastorno del lenguaje», señala el investigador.
El potencial de esta aproximación es significativo. Actualmente, muchas evaluaciones se concentran principalmente en las manifestaciones lingüísticas. En cambio, observar capacidades como la planificación o el control de impulsos podría permitir identificar señales de alerta incluso antes de que las dificultades del lenguaje sean completamente evidentes.
En la práctica, esto podría traducirse en procesos de detección más rápidos dentro de los establecimientos educacionales, facilitando que los estudiantes reciban apoyo especializado de manera oportuna.
DEL LABORATORIO AL AULA
Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo ha sido constatar que existe una distancia entre lo que describen algunos estudios científicos y las realidades que enfrentan diariamente las comunidades escolares.
La investigación evaluó a 122 estudiantes de los colegios Mahatma Gandhi, William Taylor y de la Escuela de Lenguaje Monserrat, permitiendo analizar distintos perfiles de niños y niñas en contextos educativos reales.
Al respecto la directora de la Escuela de Lenguaje Monserrat, María Grazia Lasala, explicó que el establecimiento decidió participar por la estrecha relación del estudio con su labor formativa. «Hace cerca de diez años promovemos el trabajo colaborativo con distintas instituciones, convencidos de que la educación se fortalece cuando se comparte conocimiento. Esta investigación liderada por la Universidad Arturo Prat y el investigador Matías Ambiado nos permitió aportar desde nuestra experiencia y profundizar en un tema clave como el desarrollo del lenguaje en la primera infancia. Creemos que las prácticas educativas y terapéuticas deben sustentarse en evidencia científica, especialmente cuando la investigación se desarrolla en escenarios reales como nuestras salas de clases».
Añadió que uno de los principales aportes del estudio es fortalecer la detección temprana de los trastornos del lenguaje, favoreciendo intervenciones oportunas en una etapa clave del desarrollo infantil. Asimismo, destacó que la investigación respalda una mirada integral al incorporar funciones ejecutivas, como la inhibición cognitiva, fortaleciendo una línea de trabajo que el establecimiento ya había implementado.
En relación a la recepción de la comunidad educativa, afirmó que familias, docentes y equipos profesionales colaboraron con gran compromiso, comprendiendo el valor de generar evidencia para mejorar las prácticas educativas y terapéuticas. «Cuando la evidencia nace desde las propias escuelas, sus resultados son más pertinentes y capaces de transformar las prácticas profesionales». A su juicio, el estudio valida una mirada integral del desarrollo infantil y los impulsa a seguir innovando para ofrecer mejores oportunidades de aprendizaje a niños y niñas.
«Ha sido un trabajo exigente, especialmente por la necesidad de reunir muestras amplias y coordinar evaluaciones en establecimientos educacionales. Sin embargo, hemos podido evidenciar diferencias entre lo que la literatura científica describe y lo que efectivamente ocurre en las aulas. Nuestro objetivo es reducir esa brecha entre el conocimiento científico y la práctica educativa», afirma el Dr. Ambiado.
La investigación se originó durante su formación doctoral en Fonoaudiología y ha contado con la colaboración del psiquiatra argentino Dr. Blake, quien ha participado en el desarrollo de las evaluaciones formales aplicadas a los participantes.
FORTALECER EL LENGUAJE
Los alcances del estudio no se limitan al diagnóstico. Los investigadores también exploran la posibilidad de que el fortalecimiento de determinadas funciones cognitivas contribuya al desarrollo de las capacidades lingüísticas.
Si esta relación se confirma, las estrategias de intervención podrían incorporar ejercicios dirigidos a mejorar la planificación, la atención y el control de impulsos como una forma complementaria de apoyar el aprendizaje del lenguaje.
«Esto tiene dos proyecciones importantes. La primera es optimizar y acelerar los procesos de detección en contextos escolares, permitiendo identificar de manera temprana a quienes requieren una evaluación más profunda. La segunda es que, al fortalecer estas habilidades cognitivas específicas, podríamos contribuir directamente al desarrollo de las capacidades lingüísticas», destaca el académico.
Los avances de esta línea de investigación ya comienzan a generar impacto en la comunidad científica. El equipo cuenta con un artículo publicado en la revista Salud, Ciencia y Tecnología, editada en español e inglés, además de dos nuevos trabajos que actualmente se encuentran en evaluación en revistas internacionales de mayor impacto.
Paralelamente, se prepara la publicación de un libro que recopilará esta experiencia investigativa y se trabaja en la formulación de proyectos para acceder a financiamiento externo e incorporar a más profesionales fonoaudiólogos al equipo.
Mientras la ciencia continúa revelando cómo funciona el cerebro infantil, estudios como este abren una posibilidad esperanzadora al detectar antes, intervenir mejor y ofrecer más oportunidades de desarrollo a niños y niñas que, muchas veces, enfrentan barreras invisibles detrás de las palabras.

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