Las antiguas sastrerías de Iquique
Opinión y Comentarios 9 julio, 2026 Edición Cero 0
Mario Zolezzi Velásquez, Historiador y cronista.-
Un rubro comercial importante de Iquique era el de sastrerías, que en la época salitrera tuvo su mayor vigor. Con el paso de los años fue decayendo a medida que disminuía la actividad mercantil basada en la industria salitrera. Después dio paso a la explotación de la riqueza pesquera, seguida por el boom de la Zona Franca con la invasión progresiva de ropa importada y el establecimiento de las cadenas de grandes tiendas capitalinas, con una variedad de vestimentas importadas, incluyendo ternos.
Todo esto último dentro de la nueva política económica impulsada por la dictadura militar, con paulatina rebaja de los aranceles de Aduana, que protegían a la industria nacional, especialmente a la textil. En Iquique se vieron afectadas las tiendas tradicionales que trabajaban con artículos chilenos. En ese tiempo ya quedaban escasas sastrerías, con el cambio del interés del consumidor, que prefería la ropa hecha industrializada y no la ropa a medida, artesanal. Solo queda rescatar la Historia de esos locales comerciales perdidos en el tiempo.
Los buenos años de la explotación del oro blanco, el salitre, que derramada sus beneficios a los que de una y otra manera participaban en ella, y diferentes actividades que giraba a su alrededor, exigía a muchos personajes de la sociedad iquiqueña a cuidar su status social. Su imagen personal debía lucir un buen confeccionado terno de casimir inglés, un sombrero de copa, acompañado de un lujoso bastón, para asistir a importantes manifestaciones de alto nivel. Estaba el traje para actividades de menor categoría, ya no era el frac y el sombrero de copa, estaba el otro terno elegante, sombrero de fieltro, y el simbólico bastón.
Para satisfacer esos gustos aristocráticos estaba la Sastrería y Sombrería Elegante, de Eugenio Ferraro, comerciante italiano instalado frente a la Plaza Prat. Las sastrerías de dos franceses, Monsieur Moulat y Monsieur Lescot. Este último se suicidó al fracasar un experimento para cultivar algodón en un valle de Arica, que le significó una significativa pérdida económica.
Había una sastrería de los Hermanos Cortesse, italianos. Uno de ellos, Francisco, se desempeñó como comandante de la Guardia Urbana en el islote Serrano, campo neutral, durante el bloqueo del puerto por la Escuadra alzada contra el gobierno de Balmaceda, Guerra Civil de 1891.
También destacadas Tiendas, como La Confianza y La Casa Francesa contaban con una sección sastrería, a cargo de un prestigioso sastre cortador, que atendía a los clientes que deseaban mandar a confeccionar un terno a medida con casimir inglés adquirido en esa Tienda.
Además existían otras sastrerías para otra clase de clientes lejos de los finos y elegantes ternos de los personajes o notables, que la prensa grande llamaba respetable caballero.
En esa área estaban locales de peruanos y bolivianos. Entre esos últimos figuraba el de José Santos Velásquez Cadima ( mi abuelo). Fue saqueado por una turba de fascinerosos de la Liga Patriótica, a fines de 1918, a pesar que la violencia de esos fanáticos iba dirigida a la presencia peruana. Este sastre cortador trabajó en la sastrería de la Of. Pan de Azúcar y en la Casa de Isaac Trumper, judío ruso, quien en una oportunidad hizo un comentario anticlerical en El Despertar de los Trabajadores, en el tiempo del nacimiento del Partido Obrero Socialista.
Los sastres no estaban ajenos a las inquietudes sociales que agitaban a la provincia salitrera de Tarapaca. Su gremio manifestó su adhesión al directorio de la gran huelga pampina de los 18 peniques, diciembre de 1907. Un sastre boliviano que bajó desde la Pampa sobrevivió escondido entre los muertos durante la Masacre, según relato en El Tarapaca.
En la Historia social de Chile figuran muchos dirigentes que eran sastres, por lo general del partido demócrata, donde se agrupaban especialmente los oficios de artesanos.
Se entiende que esa inquietud social de los sastres correspondía a los locales pequeños y talleres, sus dueños y personal. Muchos de estos trabajaban con familiares.
En la época salitrera eran muy preferidos los casimires ingleses, aunque en el país estaban los casimires Bellavista Tomé, de muy buena calidad. En la confección de ternos se ocupaba una variedad de materiales, los que me tocó vender en nuestra Tienda Bazar Obrero, donde también teníamos casimires Paño Oveja Tomé y Pierrot, 100 % lana peinada. Allí atendíamos a varios sastres.
Dejando atrás los registros de otros años, señalo las otras sastrerías que recuerdo y que no eran muchas y de menor importancia por las razones expuestas: Sastrería London, del señor Vera Pinto; Saluzzi, de Gaetano Saluzzi; Maschile, de Donato Titiro; Vásquez, de Isaac Vásquez, -su hijo también giraba en el mismo rubro-; la de Amador Marchant, la de Casto Arias, y las de los señores Astudillo, Moscoso, Bruna, Carrasco, éste último más conocido como el Negro Lolo, perteneció al P. Socialista, ocupó la Gobernación Departamental de Pisagua, etc.
Atrás quedaron las labores de esos artesanos, simbolizados con la tijera, la aguja y el hilo, además de la inseparable huincha de medir, cuya historia a nivel local pretendo dar unas breves pinceladas en tiempos de su auge y decadencia.

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