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Un aplauso cerrado logró la obra “La Niña y el Toro”, basada en el testimonio de la ex prisionera política de Pisagua, Ana Marambio,... La Niña y el Toro, una obra teatral que rescata la valentía, resiliencia y memoria, de Ana Marambio, ex presa política de Pisagua

Un aplauso cerrado logró la obra “La Niña y el Toro”, basada en el testimonio de la ex prisionera política de Pisagua, Ana Marambio, cuando era una joven veinteañera. La pieza teatral fue presentada magistralmente en el Teatro Municipal de Iquique, a solo dos cuadras de donde estaba el conventillo donde vivía Ana, en su juventud. Tras el golpe, fue sacada de su domicilio y llevada a Pisagua donde vivió las peores pesadillas y acunó un trauma que la acompañó durante 50 años.

La dramaturgia de la impactante obra es de Guillermo Ward, mientras que Anita fue interpretada por las actrices Lilian Hermosilla y Francisca Gajardo, que realizaron un gran despliegue en escénico, en una historia no lineal, apoyada por el cambio de vestuario y las voces, del pasado y el presente. Una gran metáfora sobre las tablas. Y la puesta en escena de la Compañía Viola Fénix .

Gran cantidad de ensayos, incluido uno general, el proceso de producción, pruebas de vestuario y reuniones, se realizaron en la Casa Municipal de la Cultura de Iquique.

EMOCION Y MEMORIA

Muy emocionada, Ana Marambio, agradeció el trabajo realizado, que, además de su valor escénico, relevó la voz femenina en el cautiverio político. “¿Por qué yo?” fue su primera impresión. La verdad es que ella fue actriz y en ese contexto, hace décadas, es que conoció y trabajó con Guillermo Ward, quien, además es su amigo.

Ward tuvo la agudeza de afinar la mirada y vio que más allá de la amistad con Ana, había un potencial para mostrar la historia y la memoria.

“La prisión política nos cambia… te hace diferente, te hace vivir tiempos feos, de mucho dolor, de mucha pena, de mucho miedo… cargando por muchos años una mochila que es muy difícil sacársela”. Sin embargo, en su vida, también la logrado conformar una familia amorosa y ser feliz. “También he disfrutado y he sido muy feliz, tengo amigos maravillosos… pero siempre ese toque, de no poder explicarte lo que pasaba…. Eso se llama miedo”.

Agradeció a su familia y a su esposo en particular, quien le brindó la posibilidad de rehacer su vida, tras el cautiverio y tras la viudez. Dijo que son cuarenta años en los que ha tenido que tener mucha paciencia con ella”.

SIDARTE

La presentación se inició con las palabras del Presidente de Sidarte, Eduardo González, que pronunció un buen hilado discurso, sobre la importancia del teatro para el desarrollo de la sociedad. Recordó que la obra, presentada en el contexto del Día Nacional del Teatro, es una fecha establecida por ley en homenaje a Andrés Pérez Araya, figura clave del teatro chileno contemporáneo.

Siempre en un tono elocuente, puso énfasis en la necesidad de fortalecer el arte y la cultura, como un motor importante para la sociedad, y cuyo valor, no está en lo monetario.

 Deslizó una serie de reparos, al enfoque que el actual gobierno le está dando a las Artes y la Cultura, precisamente, por la rebaja en presupuestos, al no considerarlo clave, por no ser cuantificable en rentabilidad económica. Terminó recibiendo de parte del público asistente, un aplauso cerrado, sonoro y más largo de los habitual, sin alterar la solemnidad del ambiente, marcado aún con mayor fuerza, por la presencia en la sala, de Anita Marambio.

MÁS QUE UNA OBRA

Al evaluar la actividad, Guillermo Ward, señaló que “La Niña y el Toro» no es solo una obra, no es solo un texto, es un espacio para mirar de frente aquello que a veces se calla, aquello que pesa, aquello que pedía ser dicho con cuidado y con valentía”.

“En esta experiencia sensorial aparecen dos fuerzas: una niña que representa muchas mujeres, muchas memorias, muchas voces; y un toro que encarna los miedos, mandatos, silencios y poderes que atraviesan nuestras historias”, añadió.

Dijo que, con la puesta en escena, “hoy volvemos a abrir un umbral para que ambos dialoguen, para que lo que estuvo oculto encuentre un lenguaje, para que lo que dolió pueda transformarse en gesto, en poesía, en comunidad”.

Finalmente señaló que espera que la obra “les conmueva, les despierte preguntas, les invite a conversar y a recordar que lo que se calla también merece ser escuchado.  Sientan la obra y apaguen sus celulares, que la función comienza de inmediato.

Finalmente agradeció al  equipo que sacó adelante este proyecto teatral de memoria, que por primera vez recoge las vivencias de una mujer ex prisionera política, estuvo conformado, además, por Carlos Carpio en el registro audiovisual, Michael Quiroga en el registro fotográfico, Kim Karry a cargo del vestuario, Mario Villalba en la musicalización y Sergio Gutiérrez en la realización escenográfica; el apoyo técnico sonoro y visual a cargo de Félix Manzo y Esteban Muñoz.

BUENA NOTICIA

Para quienes aún no han podido ver la obra “La Niña y el Toro”, dijo el director y gestor teatral que nuevamente se presentará, y en el mismo Teatro Municipal, durante el FINTDAZ 2026, exactamente el  domingo 25 de octubre.

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