El destino turístico de Lolol, en la provincia de Colchagua
Opinión y Comentarios 18 septiembre, 2025 Edición Cero 0
Dr. Bernardo Muñoz Aguilar, Antropólogo Social, Universidad de Tübingen, Alemania.-
Cuando comienzas una exposición sobre turismo sostenible y regenerativo ante un público que colma la sala y se encuentra expectante por lo que allí ocurrirá, no hay mejor idea que comenzar provocando al público local con tu propia identidad. Entonces se me ocurrió comenzar diciendo que soy iquiqueño, que soy de la tierra de campeones y que esto no es solamente un chovinismo exacerbado, sino que es una marca de identidad al pensar que tenemos las mejores playas, que le hemos entregado al país los mejores éxitos en el deporte y así un largo etcétera de aspectos positivos por los cuales nos autoreconocemos y nos reconocen en todo el país.
Y ocurre lo que se había planeado, después de la exposición se acercaron distintas personas que representaban emprendimientos personales, sueños la mayoría de las veces, ideas comunitarias, con las academias presentes y su idea de fortalecer el capital humano para la gestión del destino turístico, estudiantes de turismo y su visión de futuro, los gremios, las autoridades regionales provinciales y comunales, en síntesis, un micro mundo contenido en decenas de conversaciones relacionales para pensar el destino turístico de la región en este evento financiado por CORFO región de O’Higgins y desarrollado brillantemente por GEDES.
Uno de estos intercambios fue el que sostuve con Jorge León, que desde su posición de encargado de turismo de la comuna y estudioso de los privilegios patrimoniales con que cuentan para poner en valor es un convencido de que la localidad de Lolol tiene mucho para ofrecernos si es que la visitamos. Nuestra primera convicción fue esta no puede ser pensada si no es en un círculo virtuoso con las cercanas playas de Punta de Lobos y Pichilemu, ambos destinos ya consolidados en el turismo de surf y wind surf, tanto a nivel nacional como internacional.
Lo mismo debería ocurrir mirando hacia la cordillera con sus cercanas montañas y los valles colindantes tales como la ciudad de Santa Cruz con su museo histórico y una pequeña pero relevante ruta de los museos ya que en la viña Santa Cruz inserta en la comuna de Lolol, se encuentran los museos del automóvil y el museo del vino, así como el museo de la artesanía.
Es justamente en ese circuito interregional en donde Lolol debiera apostar para seguir creciendo como un paso obligado entre la ciudad, el valle y la playa.
Si hasta en las decimas del presidente Boric en la inauguración de las fondas del Parque O’Higgins la mención de Lolol como símbolo de chilenidad salió afiná
Debemos comenzar, según Jorge, por el clásico centro histórico de Lolol con su iglesia, declarado por el Consejo de Monumentos Nacionales como zona típica de Chile, con sus casas de adobe y de amplios corredores con tejas de adobe. En este mismo espacio se encuentra la casa del artesano donde se intenta mantener la herencia de las manualidades, casa de manualistas y artesanos que cultiva las tradiciones del campo chileno desde que Chile es una República.
Lo mismo ocurre con los famosos telares de Colchagua que encuentran en este espacio su mejor versión, además del centro cultural y cívico de Lolol, donde se pone en valor la oferta turística comunal con una atención personalizada a los turistas, con una ubicación estratégica de la oficina de turismo comunal en este mismo espacio, diseñando así un circuito local.
Siguiendo con los atractivos turísticos que me mencionó Jorge, estos fueron diversos y variados, como por ejemplo la acción que lleva a cabo un erudito de la localidad desde la viña Villalobos y que además le ha dado valor a la actividad vitivinícola al proponer desde su “viña salvaje”, el único viñedo en estado salvaje en el mundo.
La viña está conformada por parras de la cepa Carignan, las cuales fueron plantadas entre los años 40′ y 50′, en el fundo de la familia Villalobos, en Lolol, característica zona de secano costero, con cálidos días verano y cortas noches frescas.
Estas viñas fueron tratadas como tales en su producción y crecieron en forma silvestre y libre sin podas, ni aplicaciones de ningún producto químico, durante sesenta años y en compañía de toda la flora nativa del campo típico chileno: maitenes, rosa mosqueta, culenes, espinos, moras, entre otras, lo que según Jorge hace la diferencia con las propuestas de otras viñas.
De otro lado se encuentra la viña Hacienda Araucano con una propuesta de buenos mostos que recogen la tradición francesa con una filosofía ecológica y biodinámica.
Podríamos seguir con un par de otras interesantes viñas, pero nos interesa revelar la identidad de la comuna y fundamentalmente que nos encontramos en una comuna huasa, donde por ejemplo en la pasada fiesta del día de los patrimonios la municipalidad de Lolol exclamó: en esta fiesta nos interesa recoger los rostros y saberes de nuestras vecinas y vecinos, verdaderos protagonistas de este día. Porque el patrimonio no solo está en los muros antiguos o en los objetos del pasado, sino que vive en las personas, en su memoria, en sus tradiciones y oficios que se transmiten de generación en generación, lo que se inscribe en su patrimonio cultural e inmaterial.
Y esto es lo que para una visita turística se pone en valor para alguien que justamente no conoce la cultura huasa de nuestro campo profundo, aunque esta misma tenga expresiones diversas en la misma región.
Lolol debería fortalecer aún más su presencia en la Ruta de los Abastos que pone en valor las riquezas existentes entre el campo y el mar del Secano de la Región de O’Higgins, ofreciendo mágicas experiencias de turismo gastronómico que ponen al centro a los viñateros, los pastores de ovejas, las recolectoras de orilla, pescadores, cocineros, restaurantes, agricultores, productores de cerveza, huerteros, apicultores, artesanos, sus saberes y sus sabores y que une sectores que van desde el vivir experiencias de preservación bioculturales, conectando con tradiciones y territorios e invitando a viajar saboreando tesoros gastronómicos. Aquí Lolol ya está presente con Chabelita y su manjar y las viñas Raíz de fuego y Rincón Ubilla.
Es decir, la complementación de saberes, sabores y conocimientos ancestrales que incorporados a la oferta regional hagan que Lolol no solamente esté presente en las decimas del presidente, sino que se encuentre inserta en la carta de viajes de quienes disfrutan del campo, la cultura huasa y campesina, del buen vino, y las ricas comidas que adornan sus mesas.
Esto ya se ha visto reflejado en las dos versiones del CONBOCA, Congreso internacional de turismo enogastronómico y que ya alista su tercera versión de la mano de la oficina de turismo y de la consultora de turismo gastronómico Pamela Villagra y que se ha transformado en un evento que establece una marca del destino ya fuera de las fronteras nacionales.
Otro momento memorable de esta visita, fue el hecho de que un hombre mayor, con su piel curtida por la edad y el sol y de la comuna de Lolol se me acercó y me comentó que su sueño era hacer un gran mirador, de unos 150 metros de altura, desde donde se pudiese apreciar la belleza de los alrededores. A mi pregunta si ya sabía cómo hacerlo, me respondió que no, pero que esperaba que lo pudiesen ver sus nietos. Era realmente un sueño, pero muchos sueños suelen convertirse algún día realidad.
Que viva Chile nuestra hermosa patria.

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