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Mario Zolezzi Velásquez, Historiador  y cronista.- La línea costera desde Punta Piedras (norte) corre ligeramente hacia el este y luego se desplaza en forma... Barrio El Morro: Pinceladas históricas

Mario Zolezzi Velásquez, Historiador  y cronista.-

La línea costera desde Punta Piedras (norte) corre ligeramente hacia el este y luego se desplaza en forma casi recta en dirección sur, donde se extiende la playa del Colorado, en el saco o fondo de la bahía de Iquique. Enseguida la línea va doblando levemente al oeste, pasando por La Puntilla y en su avance ésta culmina en la Punta El Morro, en cuya área se levanta el barrio homónimo. A ese recorrido costero hay que agregar el ex islote Serrano, con lo cual se demarcan los límites de la rada iquiqueña.

Esta crónica trata dar unas pinceladas con breves noticias desconocidas o poco divulgadas, las que están enmarcadas en el período 1880 a 1960, que son temas para un libro.

Recorrer El Morro es retroceder en el pasado, conocido barrio donde aún es significativa la fuerza identitaria, que convoca a conocer su Historia que guarda y aún no rescatada completamente, desde el asentamiento de los changos; de ser parte de Iquique salitrero como puerto menor y mayor, bajo la bandera peruana hasta fines de 1879, que es reemplazada por la chilena. A partir de 1880, se normaliza la nueva administración y después el régimen de ocupación  da paso a la plena soberanía de Chile en Tarapacá. Comienza un nuevo período para El Morro, en el cual se conformará decisivamente su identidad barrial.

La frenética actividad industrial salitrera mueve progresivamente el comercio, el movimiento portuario aumenta la población, la ciudad se va expandiendo, la calle Baquedano se va transformando como el lugar preferido de acaudalados comerciantes extranjeros para construir en cómodas casas;  mientras El Morro se le va considerando el barrio donde es notoria la presencia peruana, en tiempo que todavía no aparecía la siniestra Liga Patriótica.

En el auge del oro blanco en la costa morrina existieron bodegas y muelles de embarque, se les llamaba las “caletas del sur”, y fuera de esa área estaban las “caletas del norte”, todas sujetas a las temibles bravezas de mar, por culpa del mal genio de «Don Pacifico», que paralizaba las faenas del carguío. En 1885 hubo un “furioso temporal”, ocasionando grandes pérdidas.

La playa Bellavista fue el escenario del naufragio del velero británico “Ardenclutha”, ocurrido en 1895. No hubo víctimas.  La embarcación venía cargada con pino de oregon estadounidense.

La construcción de la Darsena, en la última década del siglo XIX, que fue una obra mal hecha y costosa, en el modo de unión  del continente con el islote tenía un paso para las lanchas de la costa morrina para evitar que navegaran por los peligrosos costados del islote. Un diario iquiqueño comenta  los severos daños sufridos por el molo por una bravezas de mar en 1899: “sirve para echar toda la fuerza de las olas contra el barrio del Morro …”

Las crisis salitreras con dolorosas consecuencias económicas y sociales, culminaron con la de 1930-1931, la reorganización de la industria en 1934, más el embarque mecanizado de salitre en 1948, en el  Puerto Artificial (1928-1932), significaron el fin de muelles y bodegas. Termina la presencia salitrera en la Historia de El Morro. Iquique se recupera a partir de 1960 con la vigoroso expansión de la industria pesquera, durante el gobierno de Jorge Alessandri R.

Ahora refiero otra parte importante de la Historia morrina: la de sus pescadores. Su costa rocosa, solo destaca la playa «Bellavista», con rompientes peligrosas, sujetas a las bravezas de mar, hacían dificultosas tener un tenedero para sus embarcaciones. Ellos utilizaban el viejo y casi desmantelado muelle Barrenechea para desembarcar albacora, plato favorito del pueblo. Posteriormente, cuando había amenaza de marejada debían poner salvo sus embarcaciones en el muelle de la Compañía de Alumbrado.

Sus penalidades finalizaron en 1944, al trasladar su centro de operaciones a la Caleta Guardiamarina Riquelme, y dejó de existir la Caleta de El Morro. Sus lanchas y botes quedaban en aguas protegidas, dentro del recinto portuario. El presidente del sindicato de pescadores agradeció a las autoridades esa nueva ubicación, con facilidades para vender pescados directamente al público sin intermediarios.

Más tarde, en 1949, en los terrenos de la ex Caleta de pescadores de El Morro se levantó un astillero para construir botes y faluchos, tenía un muelle para lanzar sus embarcaciones al mar. El establecimiento se denominada BIRA, ocupaba a 30 operarios. Uno de los dos socio era italiano.

En otros aspectos está la parte industrial: la Fundación de El Morro; la Compañía Proveedora de Agua; la Compañía de Alumbrado y Gas; la fábrica de tejidos de punto Morice, un antiguo socio fue Blas Caffarena, padre de Elena, todo una personaje nacional; refinería de azúcar.

Instituciones sociales sobresalen: Sociedad de Veteranos del 79; Asilo de Infancia; Unión Morro Sporting Club. (deportivo y social).

 El Liceo de Niñas está  en El Morro. Su impulsor es el olvidado Intendente Francisco Freire, hijo del prócer Ramón Freire.

En la parte comercial solo como curiosidad el ostentoso nombre de un casa comercial, tal vez almacén, que se llamaba “La Flor del Morro”, de Agustín Zolezzi (1886)

Entre los vecinos nacionales importantes se hallan Ramón del Río W., familiar de Arturo del Río, el «Cacique de Tarapacá», y Eduardo Frei M., director del diario “El Tarapaca”, futuro Presidente de Chile ( 1964-1970)

Finalmente, el Barrio El Morro, en los años 60 del siglo pasado, fue objeto de un plan de renovación urbana, con el conjunto de edificios de departamentos. Hoy está planteado dilema de la defensa patrimonial identitaria morrina con la salvadora Zona Típica, y la llamada Modernización urbana y lo que significa. Allí hay un foco resistencia a ese cambio.

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