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Rodrigo Martínez Segovia, Periodista.-  Tras la operación militar de Estados Unidos que termino con Nicolás Maduro bajo custodia los medios de prensa reaccionaron de... El Poder de la palabra

Rodrigo Martínez Segovia, Periodista.- 

Tras la operación militar de Estados Unidos que termino con Nicolás Maduro bajo custodia los medios de prensa reaccionaron de forma casi simultánea y el primer terreno donde se ordenó el relato fue el lenguaje.

Los principales medios de alcance global eligieron de manera consistente el termino captura como eje de sus titulares y con ello fijaron un marco de lectura inmediato. En portadas y alertas informativas de Reuters CNN CBS News y New York Times la palabra captura opero como síntesis del hecho.

Ese verbo no describe solo una acción, sino que la presenta como procedimiento ordenado cercano a una lógica policial y no como una intervención armada entre Estados soberanos.

Cuando la noticia se distribuyó globalmente la prensa internacional replico ese mismo encuadre porque muchas redacciones tomaron como fuente primaria a las grandes agencias anglosajonas.

En el espacio hispanohablante BBC Mundo y CNN Español tradujeron captura sin alterar el sentido original manteniendo intacta la arquitectura del relato.

Sin embargo, desde el punto de vista jurídico internacional el uso del término captura resulta improcedente.

La captura es una figura asociada a la acción policial dentro de una jurisdicción o a procesos de extradición regulados por tratados y tribunales.

Aquí no existe consentimiento del Estado afectado ni mandato de un organismo internacional ni tratado de extradición vigente

Al tratarse de una incursión armada de un Estado sobre otro Estado soberano la figura que se ajusta al derecho internacional es la de secuestro y no la de captura.

Nombrarlo captura disfraza una violación de soberanía bajo un lenguaje de legalidad que no existe en los hechos. Ahí se expresa con claridad el lenguaje del poder que impone palabras para volver aceptable una acción excepcional.

Y también el poder de la palabra que al ser repetida masivamente convierte una ilegalidad en un acto narrado como normal.

No se trata solo de semántica sino de derecho y de precedentes porque cuando el lenguaje reemplaza a la legalidad el orden internacional queda subordinado a quien tiene la fuerza

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