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Una serie de medidas concretas para erradicar los vertederos textiles ilegales propone la candidata a diputada Noemí Salinas, buscando así poner término a un... Candidata Noemí Salinas busca terminar con vertederos textiles ilegales: “Hay que obligar a empresas a hacerse cargo de sus residuos”

Una serie de medidas concretas para erradicar los vertederos textiles ilegales propone la candidata a diputada Noemí Salinas, buscando así poner término a un grave problema que no solo afecta el paisaje y daña los suelos de la Región de Tarapacá, sino que además pone en riesgo la salud de miles de familias de la comuna de Alto Hospicio.

Actualmente cerca de 100 mil toneladas de ropa usada llegan a Iquique cada año, de las cuales solo un 30% logra venderse, mientras que el resto termina acumulándose o siendo quemada en el desierto, contaminado seriamente el sector con todas las consecuencias que aquello conlleva.

“Mientras el mundo cambia de ropa cada temporada, aquí en el norte de Chile seguimos pagando el costo. Las miles de toneladas que llegan anualmente al desierto de Tarapacá convierten a nuestros territorios en basureros del mundo. Aún cuando se hicieron virales imágenes que impactaron a todo el planeta por el tratamiento que hoy en día tiene la importación de textiles en nuestra región, esto no ha cambiado”, afirmó al respecto la candidata Noemí Salinas.

Ante esto, la ex seremi de la Mujer y la Equidad de Género de Tarapacá señala que “por eso quiero impulsar una ley de responsabilidad textil efectiva, que obligue a las empresas a hacerse cargo de sus residuos, junto con políticas públicas que defiendan tanto a la diversidad como a nuestras familias”.

En concreto, Salinas propone exigir transparencia a los importadores sobre el destino final de la ropa, imponer responsabilidades legales de recolección, reciclaje o retorno de las prendas no vendidas y apoyar la transformación de residuos textiles en nuevos productos, con capacitación y fomento a los emprendimientos locales.

“Los vertederos textiles son el resultado de la negligencia institucional y de una economía que pone el consumo por encima de la vida. Son un problema ambiental que requiere acción, coordinación y voluntad política. La esperanza se construye transformando la indignación en soluciones, no olvidemos que cuidar Tarapacá es tarea de todas y todos”, concluyó.

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