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Pedro Oróstica Codoceo  Está  acercándose el día. Harta agua ha pasado bajo el puente, desde que se ha venido pidiendo mayor autonomía y progreso... Gobernadores Regionales.

Pedro Oróstica Codoceo

 Está  acercándose el día. Harta agua ha pasado bajo el puente, desde que se ha venido pidiendo mayor autonomía y progreso para las regiones. Y será el 15 y 16 de mayo del presente, que se llevará a efecto  – junto a la elección de alcaldes, concejales, constituyentes  –   y por primera vez en el país,  sufragios  populares directos  para el cargo de gobernador regional.

No obstante, aún no está del todo explicitada  la totalidad de las funciones y facultades que tendrá la nueva autoridad. Como tampoco,   una cuestión más trivial, como por ejemplo, dónde realizarán físicamente sus labores. Si será   en el edificio de la gobernación,  en las dependencias de la intendencia regional o en otras.

Respecto a este detalle,  algunos opinan  que por razones lógicas, deben  instalarse  en el edificio de la Intendencia, puesto que es ahí donde se administrará y se planificará el destino de las regiones; una cuestión muy importante para el crecimiento  y desarrollo de éstas. Pero en realidad, lo que verdaderamente importará, no es donde quedarán instalados físicamente, sino las facultades con que contarán, para finalmente avanzar a una región de mayor dinámica y progreso.

Respecto a estas facultades,  inicialmente y entre otras,  les corresponderá    presidir el Consejo Regional y quedarán autorizados para realizar  coordinaciones con los servicios públicos que dependen del actual  gobierno regional, a quienes además deberán fiscalizar y supervigilar.  Es decir, por ahora se les entregarán funciones administrativas que ya  se encuentran definidas y constreñidas en la normativa.

Pero hay otras, especialmente aquellas que quedarán en manos del delegado presidencial, como representante directo del presidente y reemplazante del actual intendente.  Y es ahí el mayor desafío del gobernador regional: ir solicitando al gobierno central, el otorgamiento de mayores competencias, que permitan a las regiones  intervenir con poder, en la planificación y construcción de su propia realidad.

En todo caso, es cuestión evidente y lógica, la reducida cuota de poder que poseerán inicialmente los futuros gobernadores. Esto concordante con el hecho que   el poder que se ostenta desde el gobierno centralizado no será entregado aún a los segmentos regionales. Es lo que ha venido sucediendo, con la elección democrática del Consejo Regional el 2012.  Al día de hoy una de sus funciones  es distribuir porcentajes de los recursos asignados desde Santiago.

Y frente a esto, no es que haya que puro resignarse, hay que apreciarlo en sus méritos. Es claro que los tiempos avanzan y, las ciudadanías, podrán integrarse a trabajar  con esta nueva autoridad; cuestión que estará marcando un comienzo en las demandas  por regiones más autónomas. Y así, aprovechar sus fortalezas y alcanzar superiores niveles de  bienestar para la propia ciudadanía regional.

En el rango de las conjeturas, se estima que en un plazo de 10 años, estarían transferidas las competencias  y el gobernador podría estar  actuando en propiedad. Ideal, entonces,  es proveerse de madurez cívica y política para continuar avanzando a la modernidad en Chile.

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