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Alejandra Ceballos Rojas, Pre candidata a constituyente. Partido Comunes.- Sin duda la crisis generada por el COVID 19 ha cambiado nuestras vidas y nos... ¡Tarapacá merece más que un confinamiento!

Alejandra Ceballos Rojas, Pre candidata a constituyente. Partido Comunes.-

Sin duda la crisis generada por el COVID 19 ha cambiado nuestras vidas y nos ha obligado a todos a adaptarnos a una realidad nunca antes experimentada por las generaciones más jóvenes de esta época. Somos la generación del siglo XXI que nos tocó vivir una pandemia que genera impactos en todos las dimensiones, tanto físicas como psicológicas de quienes vivimos este nuevo presente.

La problemática sanitaria que ha impuesto este nuevo virus ha llevado a que nuestras relaciones interpersonales sean modificadas radicalmente. La vida familiar en nuestros hogares, los lugares de trabajo, esparcimiento y recreación, e incluso espacios de culto religioso, determinadas fiestas y tradiciones regionales, todos ellos se han visto trastocados por esta “virtualización de la vida”: zoom, meet o teams son sin duda herramientas esenciales para la realización de actividades esenciales en educación y salud. para qué decir de whatsapp, instagram, facebook o tik tok…

La escuela ha transitado en un año de los presencial a lo virtual, afectando procesos de enseñanza y aprendizaje de una generación entera, detonando una nueva crisis al sobrecargado, agobiante y mal valorado ejercicio de la docencia como profesión en Chile, en donde al llevar la escuela a nuestras casas no ha hecho más que sacar a relucir las inequidades existentes en la sociedad chilena en materias tan elementales como el acceso a servicios básicos, hacinamiento y las dificultades que viven las mujeres que desarrollan trabajo dentro y fuera del hogar. En educación superior, por ejemplo, en lugar de ampliar y fortalecer la matrícula pública, el gobierno ofrece Crédito con Aval del Estado, endeudando a quienes ponen todas sus fichas en la educación como generador de movilidad social.

Inclusive el ejercicio profesional de la salud ha mutado, abriéndose espacios claroscuros en donde atravesando una pandemia, los esfuerzos del personal sanitario en todos los establecimientos hospitalarios se han debido redefinir, priorizando la atención de urgencia y camas UCI de la región a pacientes COVID, generando un colapso en el sistema público de salud. Sin duda alguna hay quienes ven en esta crisis de lo público una oportunidad de negocio, abriendo paso a atenciones médicas virtuales e impersonales que pierden todo ojo clínico sobre los pacientes y sus problemas que incluso llegan a arrastrar de años.

La crisis la siguen pagando lxs trabajadores y sus familias en un escenario que se torna cada día más incierto. Volver a un confinamiento se hace insostenible en condiciones de total desprotección social, sin un resguardo de la salud mental de la población y con medidas cortoplacistas centradas en la lógica del mercado y el control. Los retiros del 10% de las AFP no solo se justifican ante la nula e inexistente eficacia de estas instituciones en la mejora en las pensiones, sino también se han constituido como una importante inyección a la economía: ¡más de 15 mil millones de dólares han puesto los y las trabajadores de Chile! incluso más que el propio gobierno con el plan económico de emergencia lanzado en marzo de 2020 con los 11 mil 500 millones de dólares dispersos entre subsidios, préstamos y bonos.

En Chile es más importante salvar la economía y las empresas que la vida de las personas. Subsidios que se focalizan en la dinamización del consumo, préstamos FOGAPE con garantía estatal canalizados a través de los bancos para propietarios y propietarias de PYMES, quienes planifican inversiones sobre diagnósticos temporales errados por parte de la autoridad sanitaria, así como también las llamadas cuarentenas dinámicas o experimentales fallidas, dan cuenta que la incompetencia, soberbia reflejan la mercantilización de las relaciones humanas que genera un modelo económico que prioriza lo privado sobre lo público como asignador de recursos.

En una región caracterizada como turística, las empresas y trabajadores de este rubro han sido de las más golpeadas en sus actividades. La generación de empleo de hoteles y restaurantes, así como las actividades turísticas propiamente tales (guías y operadores turísticos) se han visto en una larga encrucijada, ya que como PYMES no poseen las mismas herramientas y recursos financieros para poder reconvertirse, por ejemplo, en residencias sanitarias que hoy en día están bajo el escrutinio público dado los contratos con hoteles y centros de eventos que han recibido pagos excesivamente altos por parte del MINSAL, se suma lo acontecido con Espacio Riesco en Santiago (nunca ocupado) y diversos hoteles a escala nacional, obviando el soporte de seguridad para las funcionarias que exponiéndose a contagios, también se exponen a abusos sexuales y violaciones dentro de estas instituciones, como lo acontecido a fines de agosto en una residencia sanitaria en Punta Arenas.

!Sin duda Tarapacá merece más que un confinamiento! una de las regiones más importantes en materia minera no puede quedarse impávida ante el saqueo de nuestros recursos naturales. El recurso hídrico en la región es agua fósil que lentamente van secando las distintas actividades productivas que existen en la región sobre los commodities, impactando en los frágiles ecosistemas del interior de la región. La ZOFRI y su enfoque inmobiliario no resiste más en un mundo donde los tratados económicos y las rebajas arancelarias son elementales para el acceso a bienes tecnológicos a bajo precio a través del retail y el e-commerce, llevando a muchos de los importadores ZOFRI bajen cortinas, aún más hoy con la crisis sanitaria y el cierre forzado del comercio y del turismo.

¡La crisis no la pueden seguir pagando lxs trabajadores y sus familias! Por un nuevo Estado relevante en la economía, con un carácter social y garante de derechos,

¡Tarapacá merece más que un confinamiento! merece salud pública de calidad y garantizada por el Estado.

 

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