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En su calidad de representante de la Corporación de Desarrollo de Tarapacá, debe responder el Intendente Miguel Ángel Quezada, por acusaciones contra Rodrigo Guagama.... …Y se cayó nombramiento de nuevo gobernador Iquique al conocerse demanda por acoso laboral y sexual en su contra

En su calidad de representante de la Corporación de Desarrollo de Tarapacá, debe responder el Intendente Miguel Ángel Quezada, por acusaciones contra Rodrigo Guagama.

Menos de 24 horas en el cargo alcanzó a permanecer el recién nombrado gobernador de Iquique, Rodrigo Guagama Herrera, gerente general de la Corporación de Desarrollo de Tarapacá,  luego que se difundiera una demanda de tutela de derechos fundamentales en su contra, principalmente por acoso laboral y sexual, causa que se tramita en el Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Iquique.

A través de la página institucional de la Corporación de Desarrollo Productivo de Tarapacá, Guagama -militante de Renovación Nacional-, comunicó su decisión de no asumir el cargo de gobernador, invocando como motivo la protección de su honra y la de su familia. Y si bien reconoce la demanda, señala que aún no hay sentencia que lo condene.

 

Se trata de una demanda de tutela laboral “con ocasión del despido indirecto, Nulidad del despido, cobro de prestaciones laborales y daño moral. En subsidio: Demanda por Despido Indirecto, Nulidad del despido y Cobro de Prestaciones Laborales”.

Patrocina la demanda de tutela de derechos fundamentales, la abogada Paula Andrea Jara Pradena, en representación de la denunciante, ejecutiva de proyectos de dicha Corporación,  contra el intendente de Tarapacá, Miguel Ángel Quezada, por ser el representante de ese organismo de derecho privado que nace en el 2011 como una institución de apoyo al Gobierno Regional.

La denunciante que acusa espeluznantes acciones en su contra, perpetradas por el gerente general de la Corporación, Rodrigo Guagama, debió autodespedirse, ante las reiteradas faltas de su jefatura, acosándola laboral y sexualmente.

Entre las preguntas que le hicieron:

¿Cuál es el tiempo de mi relación? ¿Ocupación de mi pareja? ¿Qué hacemos en nuestro tiempo libre? ¿Si sería infiel a él? ¿Por qué siempre mi foto de perfil en whatsapp es con él y no sola? ¿Cuándo él sube a Colchane a trabajar (por 7 días), si él se enoja porque yo trabajara en exceso de horas? ¿Si mi pareja es celoso? ¿Si yo tengo dudas de la fidelidad que él me tiene? ¿Si mi pareja me dejaba salir sola?

“¿TRABAJARÍAS DE PROSTITUTA?”

Según consta en la denuncia, lo más grave de las insinuaciones y requerimientos que recibió la ejecutiva de proyectos, fue la pregunta que le hiciera Guagama: “¿Trabajarías de Prostituta?”, induciéndola, además, a ser infiel a su esposo.  Señala que ante su negativa, al acoso sexual siguió el acoso laboral.

De parte del Gerente (Rodrigo Guagama), lo que más se viví en ese espacio, fue como se refería él a mi vestimenta, (acción que realizaba en ocasiones con XXXXXXXXXX que siempre abaló y festejó todo lo realizado por el gerente). A modo de ejemplo, si accedía a mi lugar de trabajo con un jeans de color más claro, me indicaba que bien se me veía ese color, que lindo se veía mi cuerpo y que había sido de muy buen gusto mi decisión (evidentemente , no me presenté nunca más a trabajar con ese pantalón), situación que se repetía con blusas, blazer o cualquier accesorio que para él fuera nuevo o llamativo, a su vez daba como llamado de atención que era muy “rico” el olor de mi perfume, que para él era un agrado poder saludarme en las mañanas, dado que era un saludo muy “cálido”. Adicional, mantenía la insistencia que comienza el 19 de febrero del 2019, para tomar un café con él, generando en mí la duda, si esa situación era con una razón laboral o bien con un asedio personal. – La situación más crítica se dio, cuando él se acerca a la oficina un día “normal” dentro de la semana, y en un contexto muy informal y sin un sentido en la conversación que establecía, él me consulta si trabajaría de prostituta, situación que me dejó descolocada y sin saber qué tipo de respuesta dar. Frente a esa situación mayor, acudí a mi psicóloga, para que me diese contención profesional y herramientas de manejo de situaciones, como la que me había tocado vivir.

OTRA VEZ LOS WHATSAPP

En la demanda se adjunta copia de conversaciones de whatsapp llamado G4 y G5, integrado por los funcionarios más cercanos a Guagama. Se trata de grupos de chat institucionales, sin embargo, el tenor de las conversaciones, están plagadas de garabatos y referencias a perjudicar a terceras personas.

“Saca a esa CSM. Habla con el jefe”, dice una de las intervenciones. Le responde “jajaj. Lo voy a hacer como la Jara”, aludiendo a la abogada demandante, quien trabajara en esa Corporación entre 2014-2018 y que debió autodespedirse también, por acoso reiterado e incumplimiento de la jefatura en sus funciones.

Copia de estas conversaciones, llevadas a cabo en un chat institucional, forman parte de la demanda. Se pueden revisar en la web del Poder Judicial con el RIT T-186-2020.

PARTE DE LA DENUNCIA

INICIO DE LA RELACIÓN LABORAL

    1. Como señalé anteriormente en los antecedentes de la demanda, ingresé a la Corporación Regional de Desarrollo Productivo de la región de Tarapacá el día 15 de noviembre de 2018. Mi incorporación fue a través de un conocido en común que me informa que don Rodrigo Guagama (persona a quien hasta ese momento no conocía) podría conseguirme algún trabajo, por esa razón le envío mi currículum y hago una serie de entrevistas hasta lograr ingresar a la Corporación.
    2. Después de un par de entrevistas, don Rodrigo Guagama me señala el cargo que él tiene en la Corporación y me propone incorporarme a su equipo. Desde el punto de vista del ofrecimiento, en esa primera instancia, me pareció una excelente oferta, considerando que yo venía llegando hacía poco de Talca, mi ciudad natal, y mis expectativas eran aun inestables. Al respecto consideré el proyecto de trabajo en cuanto a una corporación que hasta ese momento, no conocía, me pareció muy interesante, además de la remuneración y ciertamente las condiciones laborales, ya que me señaló que no iba a tener jornada fija, acogiéndome por tanto al artículo 22 del código del trabajo. Ciertamente en ese instante, fue una propuesta maravillosa.
    3. Al llegar a la Corporación, comenzaron sucesos que ahora entiendo, pero que en ese minuto no logré comprender y que solo dejé pasar, el primero fue la entrega del cargo por parte de mi antecesora, oportunidad en la que pude darme cuenta que era una mujer muy joven para el cargo de gran responsabilidad que implicaba las funciones encomendadas (dentro de las cuales era elaborar el presupuesto de la institución por dos años), una vez conversando con ella, me señala que es una estudiante de don Rodrigo Guagama y que está en pleno proceso de titulación, bordeaba los 23 años. Me informa de forma muy distante que la razón de su salida refiere a problemas laborales que prefiere no discutir, pero que la “superaron”, que no aguantó las condiciones laborales a la cuales se vio sometida, aludiendo al desorden administrativo, más la sobrecarga en temas de los cuales ella no tenía conocimiento y el acceder a reuniones en horarios fuera de lo acordado. Ella llevaba a esa fecha solo 3 meses aproximadamente en su cargo. Tiempo después supe que XXXXXXX, antes de renunciar a la Corporación, tuvo un episodio de colapso nervioso en el cual, debió incluso ser internada de urgencia para estabilizarla, pero que no quería tener problemas con don Rodrigo Guagama debido a la relación que mantenía aún en la Universidad y de la cual dependía su titulación.

 Posterior a ello, me empieza a apoyar en mis funciones e incluso de forma posterior, se transforma en una de las jefaturas de la Corporación, doña Catalina Figueroa, con la cual trabajamos de manera permanente mientras estuve en la institución. Sin embargo, nuevamente se da la misma circunstancia que con mi antecesora, es decir, una mujer muy joven, nuevamente 23 o 24 años, sin experiencia laboral anterior, estudiante de la Universidad Arturo Prat, de la carrera en la cual Don Rodrigo Guagama es jefe, por lo que siempre a lo menos, dudé respecto de la objetividad y competencias en las decisiones que ella tomaba. Al respecto cabe agregar, que la función de doña XXXXXXX, era muy relevante, puesto que dependía las finanzas de la Corporación, siendo la jefa de administración y finanzas. Es importante destacar que la Corporación, si bien es una institución privada, su funcionamiento es a través de fondos públicos otorgados por el Gobierno Regional, el cual en la actualidad, es de aproximadamente dos mil millones

INICIO DEL ACOSO SEXUAL Y HOSTIGAMIENTO LABORAL

    1. A medida que fue pasando el tiempo, yo fui cumpliendo las metas que se me iban dando, principalmente el presupuesto, tema fundamental para que la Corporación siguiera funcionando. Desde el punto de vista profesional, me sentí del todo orgullosa cumpliendo uno de los objetivos más relevantes para la institución, lo cual además me acreditó como una profesional destacada dentro de la Corporación. Lo anterior tuvo dos consecuencias inmediatas, la primera es que me entregaron proyectos de gran coyuntura, ya que había demostrado con creces que podía realizar estas funciones, así tuve la oportunidad de ejecutar el proyecto más relevante de la Corporación como lo es el Vino del desierto. Sin embargo, desde el punto personal, la segunda consecuencia es que comencé a tener más reuniones que el resto de mis compañeros, en un inicio aludí a esta misma reflexión ante los requerimientos de reuniones que, don Rodrigo Guagama me empezó a realizar, y yo entendiendo lo mismo, accedí en varias oportunidades. Fueron en estas ocasiones en que, con el tiempo me di cuenta que don Rodrigo Guagama no solicitaba mi presencia para temas de trabajo, sino que eran con el objetivo de acosarme sexualmente.
    2. Una vez adjudicado el presupuesto ante el Gobierno Regional, se puede decir que la relación de trabajo entre “el Gerente: Rodrigo Guagama, Periodista: XXXXXXX Coordinadora: XXXXXXX  y Ejecutiva de Proyectos: XXXXXXXX”, tuvo un cambio radical, puesto que, bajo lo indicado por el mismo Gerente, “ya era parte del grupo de su confianza”, al haber cumplido con el hito de la adjudicación presupuestaria. Éste podría clasificarse como el “HITO” del problema que se suscitó con mayor frecuencia más adelante, incluso en base a esa postura, todos en este grupo vieron aumentadas sus remuneraciones de forma considerable en base a este nuevo presupuesto, el cual ciertamente no benefició a todos.
    3. Para entender lo anterior y el proceso de acoso, es importante para este efecto, informar que la Corporación se comunica a través de medios formales e informales, ambos de la misma validez, puesto que si una reunión era convocada a través de un medio informal, como lo puede ser wathsapp (en cualquiera de los grupos que se creaban por el gerente para el efecto), tenía la misma implicancia que si se hubiera convocado a través de un correo institucional. Al respecto, también es importante destacar que dentro de la Corporación, existían grupos de wathsapp, cuya integración dependería directamente del nivel de confianza que existía con la gerencia.
    1. De esta forma, encontramos un primer grupo, el de mayor confianza según el propio Gerente, conformado por el mismo don Rodrigo Guagama, Gerente General, xzxzxzxzxzx de la Corporación, xzxzxzxzxzx, abogada de la Corporación, xzxzxzxzxz  jefa de administración y Finanzas y hasta aproximadamente enero de 2020 también por mi. Este grupo fue denominado en un inicio como G4 (ya que lo componían solo 4 personas), pero al incorporarse la abogada xzxzxzxzxz se denominó G5, es a través de este grupo que el equipo más cercano y de confianza a la gerencia interactuaba de manera periódica, diariamente. No solamente se utilizaba para ámbitos laborales, sino que también personales. A través de mi relato dejaré en evidencia que este grupo en particular no tenía límite, empezó para coordinar asuntos laborales, pero finalmente se utilizó para menoscabar de forma violenta a más de un trabajador, jactándose de las desvinculaciones y situaciones personales de ex trabajadores y sucesivamente fue una herramienta de vulneración constante.
    2. Simultáneamente existía un segundo grupo más amplio, del cual todos los trabajadores de la Corporación formaban parte y, ciertamente era mucho más formal, era el grupo oficial, el anterior, era confidencial entre solo el equipo de 5 personas que lo conformábamos. En un tercer lugar están las conversaciones privadas entre cada uno de los trabajadores, es en este último espacio, en donde se daban la mayoría de los requerimientos de reuniones intempestivas de don Rodrigo Guagama hacia mí.
    3. Todo se realizaba de manera muy hermética con el “grupo de confianza de la gerencia (G5)”, al cual yo pertenecía. Esto conllevaba lo ya mencionado, como los desayunos en grupo en los servicentro de Iquique, almuerzos en restaurantes, que también era en grupo, sin embargo a esa fecha ya tuve que asistir sola en varias oportunidades. En dichas instancias, era muy poco lo que se hablaba de temas laborales, dado que al gerente le gustaba hablar temas de índole personal, adicionalmente se jactaba, indicando, que quizá yo podría tener problemas con mi pareja por el almorzar con él, dado que como él es tan conocido en la ciudad, lo podrían asociar a que no estábamos en un almuerzo laboral, sino más bien en una cita romántica; En los casos en que me citaba después de las 19.00, la efectividad laboral de dichas reuniones era muy baja y prácticamente me hablaba de cómo era mi relación con mi pareja, le daba especial atención al hecho que mi pareja trabaja en Policía de Investigaciones por lo que finalmente llegué a la conclusión que esa situación lo motivaba a acosarme aún más.
    4. Dentro de la seguidilla de asedios que comencé a sufrir por parte del gerente (situación que mantuve en extrema reserva con mis compañeros de trabajo), en primera instancia se encuentra la búsqueda constante de hacer muchas consultas relaciones con mi vida privada (tal como comenté con anterioridad, pero ahora con mayor confianza por parte de él), preguntas basadas en conversaciones como:

¿Cuál es el tiempo de mi relación?.

¿Ocupación de mi pareja?.

¿Qué hacemos en nuestro tiempo libre?.

¿Si sería infiel a él?.

¿Por qué siempre mi foto de perfil en whatsapp es con él y no sola?, que eso era más tentador para un hombre, dado que insinuaba más cosas.

¿Cuándo él sube a Colchane a trabajar (por 7 días), si él se enoja porque yo trabajara en exceso de horas?.

¿Si mi pareja es celoso?.

¿Si yo tengo dudas de la fidelidad que él me tiene?.

¿Si mi pareja me dejaba salir sola?

Todo este tipo de preguntas, siempre me las realizaba de manera presencial y de una forma constante, sólo dejaba respaldos por whatsapp indicando que “la PDI se enoja” “la van a retar en la casa, tanta pega” o aludiendo con emoji que se contentaba si mi pareja tenía que viajar fuera de la ciudad. A su vez, tomaba la precaución de realizar más llamadas para no dejar evidencia, aunque a pesar de aquello, fueron varios los mensajes de los cuales existen registros.

8. En una oportunidad, me quede realizando una presentación para el proyecto Vino del Desierto, perteneciente a la Universidad Arturo Prat en horario extendido, 19:30 hrs. aproximadamente; él se había ido de la oficina y antes de salir me preguntó si me quedaría trabajando en lo encomendado, mi respuesta es positiva, causándome curiosidad sobre la intensión de ésta, lo pasé por alto (como ya muchas situaciones) y me percato que él regresa a las 19:00 hrs. aproximadamente momento en el cual, ya no quedaban compañeros de trabajo. Físicamente la oficina de él en su momento estaba al frente de la mía, él puso música en su computador “bossa nova” y comenzó a hablar por celular, en voz alta y con conversaciones triviales, la interpretación que tuve en ese momento, es que él no se encontraba trabajando directamente, sino más bien, estaba en otro tipo de actividades personales. Luego de hacerme un par de preguntas de oficina en oficina, se acercó a la mía y se sentó en el escritorio que usaba mi compañera Catalina Figueroa, realizando nuevamente las preguntas relacionadas a mi vida personal, indicándome que él tenía muchos conocidos en la ciudad, como también cargos importantes a nivel académico, por si a mí me interesaba trabajar con él posterior a esto, él profundiza a través de whatsapp lo mencionado por él, cito la conversación:

10. (…) De manera adicional, sumado a todo lo anterior, existía de parte de él, una fijación desagradable en el tipo de vestimenta que usaba, el perfume incluyendo el largo de mis uñas. En una oportunidad, le debí entregar un informe que debía revisar, toma el documento y me indica: “que rojas usas las uñas y largas, son tuyas” a lo que me incomodo y le respondo “si”, luego de eso, él esboza una sonrisa y me pregunta “tú conoces el significado de las mujeres que usan las uñas largas y rojas, es algo que me gusta mucho, averígualo”. Luego de ese penoso suceso, me corte la uñas y cambié de color para evitar otro tipo de situación similar.

    1. Ya con el paso del tiempo, a mediados del 2019, este tipo de situaciones irregulares tuvieron una periodicidad diaria, donde tan solo no era el acoso realizado por el Gerente, sino que se sumaban lo comentarios con mucho uso de palabras groseras, por parte del resto del equipo de confianza burlándose constantemente del resto de los compañeros que ciertamente no estaban dentro de este grupo, las descalificaciones eran de índole laboral como privado, no existiendo por tanto, un límite sobre el trato o mal trato que se le daban a los otros trabajadores. Yo fui testigo de gritos, insultos y otras situaciones desagradables que iban desde la gerencia o con la venia de ésta, lo cual se acrecentaba, dado que no existía directrices de trabajo.
    1. Como resultado de las situaciones descritas con anterioridad es que la corporación se vio expuesta a demandas de parte de trabajadoras que se vieron vulneradas por los malos tratos de la gerencia. Muchas situaciones que se describen en esas demandas fui testigo presencial, situación que fue mermando cada vez más mi salud mental. Empecé a sentir responsabilidad por lo que estaba sucediendo a mi alrededor, pero paralelamente me empecé a dar cuenta que no podía realizar ninguna acción distinta de las que hacía puesto que la lealtad con la que tenía que actuar era puesta a prueba constantemente. Por lo mismo y de forma voluntaria tomé la decisión de tomar una terapia con una psicóloga, que me citaba de manera semanal, con un valor de $45.000.- a la semana.
    2. Ya estando dentro de la terapia con la psicóloga, a través de los relatos y la sensación de pena y angustia que me provocaban el hecho de revivir esas situaciones, me pude dar cuenta la magnitud de los hechos vividos, muchos de los cuales había pasado por alto y que me habían afectado de manera directa, que no eran correctos, relacionados todos con las vulneraciones a las cuales me vi expuesta, tanto a mí como a mis compañeros, las situaciones de acoso, de toda índole y que acepté con el fin de mantener mi trabajo y ser parte del grupo cercano de la gerencia, el cual me otorgaba “beneficios”.

DENUNCIAS ANTERIORES Y FUTURA

Hay que señalar que esta nos es la primera demanda que enfrenta  la Corporación de Desarrollo de Tarapacá. Hubo otras dos anteriores, en las que fue condenada a pagar indemnizaciones a los demandantes.

Además, se encuentran en  preparación, a los menos otras dos demandas por Tutela Laboral.

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