Edición Cero

Haroldo Quinteros Bugueño, profesor.- Este artículo que republicamos, fue escrito por el autor en octubre de 2015 y publicado en este Portal el 2... Semblanza de Freddy Taberna Gallegos

Haroldo Quinteros Bugueño, profesor.-

Este artículo que republicamos, fue escrito por el autor en octubre de 2015 y publicado en este Portal el 2 de noviembre de ese año, en conmemoración de la ejecución de Freddy Taberna Gallegos

En la madrugada del 29 de octubre de 1973, en el campo de concentración de  Pisagua, poco después del golpe fascista y la instauración de la dictadura cívico-militar de derecha que usurpó al pueblo de Chile el poder del Estado, fueron fusilados cuatro de los nueve miembros del Comité Regional del Partido Socialista de Chile. Otros habían sido asesinados unos días antes. Dos murieron acribillados en un siniestro invento llamado “ley fuga” y otro fue fusilado tras un juicio posterior. El primero de todos esos dirigentes políticos era Freddy Taberna Gallegos, entonces Secretario General del partido en la región.

Freddy había nacido en Iquique, en enero de 1943. Fue hijo natural (según la ley de entonces) de doña Noemí Gallegos, y por esa razón, durante toda la educación primaria y parte de la secundaria, se llamó Freddy Gallegos. Su madre contrajo matrimonio con el pescador Eduardo Taberna, y desde entonces Freddy adoptó su nombre definitivo Freddy Marcelo Taberna Gallegos.

Freddy provenía de una humilde familia de pescadores artesanales del antiguo barrio El Morro de Iquique. Fue el típico niño pobre morrino: amigo de todos, bueno para el fútbol y la natación, bailarín de una cofradía religiosa, los “Pieles Rojas,” y colaborador activo en el trabajo de sus padres y tíos. Además de llegar a ser un joven atlético, fuerte, alto, de 1,85m. de estatura, en virtud de su natural inteligencia y tenacidad, cursó exitosamente la educación escolar en la escuela morrina Nº 3 y en el Liceo de Hombres, del que egresó en 1960. En 1961, Ingresó becado a la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile (el antiguo Instituto Pedagógico) en Santiago, donde siguió por dos años la carrera de Pedagogía en Historia.

Su inclinación de servicio y espíritu solidario tuvieron expresión desde niño, en su compañerismo, generosidad y disposición a ayudar a todos. Por sólo dar un ejemplo, como buen nadador arriesgó su propia vida al salvar de morir ahogados en las turbulentas aguas de El Morro a varios vecinos de Iquique, cuestión que consta en la memoria colectiva de ese barrio. Sin embargo, fue en la universidad donde Freddy reveló definitivamente ese rasgo. Abrazó la causa política del socialismo e ingresó al Partido Socialista en 1961. No sólo eso, estimando que más podía servir al país como geógrafo, justo cuando el Estado de Chile se encontraba en difíciles litigios territoriales con Argentina, cambió de carrera cuando, por decisión del gobierno y de la Universidad, se abrió en el “Pedagógico” la carrera de Geografía.

Fue así como en 1965, aun siendo estudiante del 4ª año, obtuvo su primer trabajo como geógrafo. Lo encomendó el gobierno de Eduardo Frei Montalva al grupo de quienes serían los primeros geógrafos profesionales chilenos. Freddy integró el equipo que debía trazar límites entre Chile y Argentina en territorios magallánicos con el fin de ser presentados en La Haya. Freddy vadeó ventisqueros, atravesó glaciares, y finalmente trabajó en la elaboración de esas cartas geográficas, merced a las cuales, Chile consiguió ganar todos los laudos arbitrales de esos tiempos. Gracias a ese trabajo, entonces, importantes zonas del extremo sur sudamericano son hoy parte de nuestro territorio. La ignominia mayor que cargarán para siempre sus asesinos es el aberrante hecho que Freddy fue fusilado tras ser acusado de “Traición a la Patria.” Es decir, este patriota, defensor y amante de su tierra hasta el sacrificio, fue asesinado por los más grandes traidores que ha tenido nuestra historia patria.

A fines de 1965, Freddy fue elegido presidente del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, entonces la escuela universitaria mayor del país, cargo que desempeñó todo el año 1966. En 1967 se graduó de geógrafo y volvió de inmediato a su tierra natal, casado con Gini Arancibia, la joven estudiante de Biología que Freddy conoció en el Pedagógico.

Por esos años, la Municipalidad de Iquique había puesto en marcha el proyecto “Plan Andino,” destinado a la investigación, conocimiento e integración internacional de los países andinos. El primer jefe del plan había sido el médico penquista Carlos Ramos, quien dejó el cargo justamente en 1967. La Municipalidad entregó esa responsabilidad a Freddy, quien la cumplió a cabalidad. Las primeras investigaciones de carácter verdaderamente científico sobre la cultura aymara en Tarapacá, especialmente en materia de ritos religiosos, fueron realizadas íntegramente por Freddy Taberna.

En 1971 fue llamado personalmente por el Presidente de la República a integrar el Gobierno Regional. Ocupó la dirección de la Oficina de Planificación Regional hasta el fin del gobierno de Salvador Allende. Por entonces, la vida de Freddy transcurría con la normalidad de cualquier ciudadano involucrado en política, activo en la administración del Estado y en la defensa del gobierno socialista. Por supuesto, también como padre de familia. Freddy y  Gini ya tenían dos pequeños hijos, Ignacio y Daniela.

Apenas el fascismo impuso su égida de opresión y muerte en nuestro país, Gini fue arrestada y confinada en la cárcel de mujeres de El Buen Pastor. Freddy fue detenido, apaleado, torturado brutalmente y llevado a Pisagua junto a los demás dirigentes del Partido de Allende. El General Carlos Forestier Haensgen, era un confeso nazi chileno-alemán que ofició de principal verdugo en Tarapacá luego del golpe. Instruyó al abogado Mario Acuña para inventar una farsa judicial que justificara el fusilamiento de Freddy y otros miembros del Comité Regional del Partido Socialista, además de justificar también las largas penas de presidio y extrañamiento que se dictaron para otros dirigentes políticos del Partido Socialista; entre ellos, el intendente regional Ernesto Burgos Carrasco y el alcalde de Iquique Jorge Soria Quiroga.

Acuña era un ex – juez que había sido exonerado de su labor judicial por narco-tráfico y contrabando poco antes del golpe. A la sazón, aún seguía siendo investigado por el Consejo de Defensa del Estado. Años después, en 1979, en plena dictadura, Acuña fue expulsado del Colegio de Abogados de Chile con arreglo a cargos de corrupción y narco-tráfico. Este delincuente hizo su parte en calidad del mayor animador de aquella farsa judicial, la que, como es de conocimiento público, sólo hace unos meses fue definitivamente anulada y declarada totalmente ilegal por la Corte Suprema.

En torno a este juicio, es preciso reiterar su total invalidez. De partida, en él se violó flagrantemente la misma ley que invocaron los asesinos. Por supuesto, no sólo jamás hubo legalmente una guerra, sino que, además, el juicio tuvo como telón de fondo la tortura en su grado mayor, un hecho acreditado por la justicia que lo invalida por completo. Finalmente, aun si hubiese habido una guerra, según las leyes entonces vigentes para tiempos de guerra, las sentencias de muerte sólo podían ser pronunciadas por la  unanimidad de los miembros de los consejos de guerra. En este juicio, uno de sus miembros, el mayor de ejército Enrique Synn, no se dejó amedrentar y votó contra las sentencias de muerte, lo que dejó constancia en los expedientes del juicio. Eso bastaba para que no se pudieran cometer esos asesinatos. Por lo tanto, los miembros de ese consejo de guerra que aún viven deben, ahora, responder por esa felonía.

Ante el cobarde y alevoso atentado perpetrado hace unos días por sujetos ligados a la ultra-derecha contra el mural que los pobladores de El Morro erigieron como homenaje a Freddy Taberna, sólo cabe exigir la inmediata y más decidida intervención de la Justicia.

El propio pueblo de El Morro se ha encargado de restaurar ese monumento, lo que da cuenta de la admiración y cariño que no sólo los morrinos sino muchos iquiqueños, sobre todo quienes lo conocieron, sienten por este gran luchador social, mártir de su pueblo y auténtico hijo de nuestra tierra.

*El autor fue Miembro del Comité Regional del Partido Socialista, desde 1969 hasta septiembre de 1973.